Televisor con una barra de sonido

Televisor con una barra de sonido Pexels Omicrono

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Los expertos coinciden en por qué las películas suenan tan mal: "casi todos los ingenieros hacían lo mismo"

Un ejecutivo de Dolby ha revelado una anécdota que explica por qué las barras de sonido no suenan tan bien como los sistemas de altavoces al reproducir películas.

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La barra de sonido ya se ha convertido en uno de los accesorios más buscados por los amantes del cine en casa que no tienen sitio para instalar un sistema de altavoces independientes.

No en vano, los últimos modelos tienen Dolby Atmos y tecnologías de sonido inmersivo que ofrecen una experiencia sorprendente, teniendo en cuenta que el sonido proviene de una única localización.

Sin embargo, es importante no engañarse. La calidad del sonido no depende únicamente de los altavoces, ni siquiera de la compatibilidad con las últimas tecnologías; de hecho, hay un aspecto sobre el que no tenemos control, y ese es el propio contenido que estamos escuchando.

Ahora, John Couling, vicepresidente senior de entretenimiento en Dolby Laboratories, ha desvelado un detalle técnico sobre cómo se diseñan las bandas sonoras actuales que cambia por completo la perspectiva de estos dispositivos y pone en evidencia sus limitaciones físicas.

La anécdota que ha compartido en LinkedIn ocurrió durante las primeras etapas de implementación de la tecnología de audio tridimensional Dolby Atmos. El equipo técnico de la compañía analizó de cerca el comportamiento de los profesionales en los estudios de grabación para ajustar esta nueva tecnología.

Según explica Couling, los investigadores detectaron que existía un patrón idéntico que apareció de manera espontánea entre los ingenieros de sonido de la industria cinematográfica.

Mezcla de sonido

Mezcla de sonido Nacho Castañón Omicrono

"Notamos que casi todos los mezcladores, sin que nadie se lo dijera, hicieron instintivamente lo mismo", afirma Couling en relación con los trabajos basados en la plataforma. "Tomaron la música de la película de los altavoces izquierdo y derecho y la llevaron ligeramente hacia la habitación, recorriendo las paredes laterales y alejándose de la pantalla.".

"La pantalla se convirtió más en el escenario para la acción y los diálogos, mientras que la música pasó a formar parte de la atmósfera que rodea a la audiencia".

Los ingenieros de sonido encargados de la producción de las películas usaban esta técnica por una sencilla razón: era una mejora inmediata en la experiencia de escucha con los altavoces independientes que estaban usando.

Al desplazar la banda sonora musical hacia los laterales y el espacio físico de la habitación, el escenario frontal obtuvo una claridad muy superior, permitiendo que las voces y los efectos principales no compitieran en frecuencias ni espacio con la música de fondo.

Sin embargo, estas prácticas tienen un problema: choca de lleno con la arquitectura de la mayoría de las barras de sonido del mercado de consumo, y eso explica por qué las películas ahora suenan tan mal, ya que no mucha gente tiene un sistema independiente.

Un sistema de altavoces independientes tradicional utiliza cajas acústicas físicas separadas entre sí por varios metros, lejanas de los límites de la pantalla del televisor o del proyector. Esta disposición física permite reproducir con exactitud milimétrica la separación espacial que los ingenieros diseñaron en el estudio.

Las barras de sonido compactas (con excepciones) concentran todos sus componentes en un único chasis que rara vez supera el metro de longitud. Por lo tanto, para un usuario que busque la máxima fidelidad respecto a la obra original, los sistemas de altavoces independientes siguen teniendo las de ganar.

Sin embargo, eso no significa que te hayas equivocado por comprar una barra de sonido, ni mucho menos. Para empezar, ya suponen una mejora drástica respecto a los altavoces integrados de cualquier televisor del mercado, por lo que solo eso ya es motivo para tener una.

Además, las barras de sonido traen ventajas innegables en conveniencia, comodidad, espacio y precio. Y si no tenemos el sitio o el presupuesto para comprar un sistema de altavoces, las barras son lo siguiente mejor.

De hecho, los modelos de gama alta incorporan transductores angulados hacia los laterales, algoritmos de procesamiento digital de señales y sistemas de virtualización acústica para rebotar el sonido en las paredes, que compensan la falta de separación física real de los altavoces.