El robot humanoide Pemba escalando el volcán.

El robot humanoide Pemba escalando el volcán. roboteverest Omicrono

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El robot humanoide que desafía la montaña y apunta al Everest: consigue escalar un volcán de 6.190 metros en Ecuador

Tras coronar el volcán ecuatoriano Chimborazo, el robot "Pemba" demuestra que la próxima frontera de la robótica humanoide está lejos de los laboratorios.

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El límite operativo de la robótica humanoide acaba de dar un salto vertical sin precedentes. Un modelo Unitree G1 modificado, bautizado cariñosamente como "Pemba", ha logrado coronar la cima del volcán Chimborazo en Ecuador, alcanzando la gélida y extrema altitud de 6.190 metros.

Este hito no es una simple demostración de equilibrio o una maniobra publicitaria, sino la primera fase de una ambiciosa expedición robótica denominada "Triple Corona", cuyo objetivo final es conquistar el desafío supremo del alpinismo: el Monte Everest.

A diferencia de los recurrentes vídeos virales de robots realizando acrobacias en entornos estériles y controlados, la misión de Pemba busca responder a una necesidad acuciante en el mundo real. El equipo detrás de este avance se cuestiona si estas máquinas pueden convertirse en herramientas vitales en lugares remotos donde los humanos enfrentan riesgos letales y la maquinaria convencional sencillamente fracasa debido a la orografía.

Siguiente paso: el Everest

El proyecto está liderado por Pablo Berlanga Boemare, ingeniero y fundador de Geologic Dome, quien aporta una valiosa experiencia previa en conservación ambiental con el Fondo Mundial para la Naturaleza en regiones como la selva amazónica y la cuenca del Congo.

La premisa técnica de su equipo, detallada a través de un vídeo en su cuenta de X (red social conocida antiguamente como Twitter), es tan práctica como revolucionaria: sustituir las costosas y estáticas redes de cámaras de monitorización por plataformas móviles y verdaderamente autónomas.

De este modo, un robot equipado con sensores avanzados y visión artificial podría patrullar extensas áreas protegidas para detectar caza furtiva, tala ilegal y alteraciones del ecosistema. El ecosistema de hardware de Pemba prevé una futura integración de recarga mediante energía solar y conexión de banda ancha ininterrumpida a través de redes satelitales como Starlink, de Elon Musk.

Esto abriría la puerta a aplicaciones críticas en alta montaña, desde la recolección de residuos y la monitorización activa del deshielo de glaciares, hasta complejas operaciones de búsqueda y rescate en zonas de máximo peligro.

Si bien el ascenso al Chimborazo es histórico, el equipo técnico es sumamente transparente sobre las debilidades actuales de su prototipo. Pemba no escaló de forma cien por cien autónoma.

Durante la agotadora travesía de dieciséis horas hasta la cumbre ecuatoriana, el robot caminó por sus propios medios exclusivamente en tramos con pendientes inferiores a 30 grados.

El robot humanoide Pemba escalando el volcán.

El robot humanoide Pemba escalando el volcán. @pabloberlangab/X Omicrono

En las zonas más escarpadas y técnicamente exigentes, los miembros de la expedición humana tuvieron que cargar con el hardware.

Para superar este obstáculo en el futuro, los ingenieros están perfeccionando complejos sistemas de aprendizaje por refuerzo entrenados para que la máquina pueda desenvolverse de forma independiente en topografías mucho más irregulares.

Además, la altitud extrema exigió innovaciones de vanguardia. Basándose en exigentes pruebas previas a -47,4 °C en la región china de Altay, se integraron sistemas de gestión térmica personalizados y ventilación adaptada bajo una capa de ropa protectora, evitando que las baterías y los circuitos colapsaran ante el frío extremo y los cambios bruscos de presión.

La meta definitiva de la compañía es desplegar a Pemba entre el campamento base del Everest y el campamento IV, a casi 8.000 metros de altura, en estricta colaboración con la agencia nepalí Fourteen Peaks Expedition.

Allí esperan recopilar un volumen de datos sin precedentes sobre la tensión articular, el estrés de los materiales y el rendimiento general de los motores bajo cero.

Sin embargo, el mayor obstáculo en la actualidad no es ni la nieve ni la falta de oxígeno, sino el vacío legal. Nepal carece de un marco jurídico que regule el alpinismo robótico en sus montañas. Las autoridades gubernamentales han exigido redactar y aprobar nuevas directrices normativas para los escaladores no humanos, lo que ha paralizado temporalmente la histórica expedición asiática.