Logos de Anthropic y de xAI Omicrono
El pacto imposible se hace real: por qué Anthropic ha terminado llamando a la puerta del mismísimo Elon Musk
Anthropic y SpaceX han firmado un acuerdo para que la primera tenga acceso a la capacidad de computación de la empresa de Elon Musk.
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Hay movimientos en el tablero tecnológico que, a primera vista, parecen contra natura. Si hace un año alguien hubiera sugerido que Anthropic, la compañía fundada por exmiembros de OpenAI con la bandera de la seguridad y la ética por delante, acabaría alquilando el músculo computacional de xAI, la empresa de un Elon Musk probablemente le habrían tachado de loco.
Pero en la guerra de la inteligencia artificial, la ideología siempre termina hincando la rodilla ante los teraflops.
Pero la realidad es la que es. xAI y Anthropic han firmado una alianza estratégica de computación. No es un acuerdo menor. No es una colaboración puntual. Es el reconocimiento explícito de que el hardware es el nuevo petróleo y que, en este momento, Elon Musk tiene las refinerías más grandes del planeta.
Colossus: el gigante de Memphis que nadie pudo ignorar
Para entender por qué Dario Amodei, CEO de Anthropic, ha decidido estrechar la mano de su rival, hay que mirar hacia Tennessee.
Allí se levanta Colossus, el superordenador que xAI construyó en un tiempo récord de 122 días. No estamos ante una granja de servidores convencional; hablamos de una bestia que alberga más de 200.000 GPUs Nvidia H100 y H200, y que ya está integrando los nuevos chips Blackwell (GB200).
Centro de datos Colossus Omicrono
Anthropic necesita desesperadamente esa potencia. A pesar de contar con el respaldo financiero de gigantes como Amazon y Google, que le han prometido hasta 5 GW de capacidad para finales de 2026, el presente es mucho más acuciante.
Sus modelos Claude Pro y Claude Max están sufriendo cuellos de botella por la altísima demanda, y esperar a que los centros de datos de Amazon terminen de construirse no es una opción si no quieres que tus usuarios huyan hacia OpenAI o hacia el propio Grok.
Bajo este acuerdo, Anthropic tendrá acceso a 300 MW de capacidad inmediata en Colossus 1. Es algo que le hace falta, literalmente, para mantener con vida la competitividad de sus modelos de lenguaje.
De la tierra al espacio: el delirio orbital
Pero lo más fascinante del acuerdo no está en lo que ocurrirá en Memphis, sino en lo que podría ocurrir sobre nuestras cabezas. El comunicado de xAI desliza una frase que ha dejado a la industria en vilo: Anthropic ha expresado su interés en colaborar para desarrollar "múltiples gigavatios de capacidad de computación orbital".
Aquí es donde entra en juego SpaceX. Tras la adquisición de xAI por parte de la empresa aeroespacial, la infraestructura de Musk ya no se limita a este planeta.
La lógica es tan loca como aplastante: los centros de datos terrestres se están quedando sin energía y sin agua para refrigeración. El espacio ofrece energía solar casi ilimitada y un sistema de refrigeración natural (el vacío absoluto) que podría resolver los problemas logísticos que hoy frenan el entrenamiento de la IAG.
Un conjunto de satélites de Starlink orbita la Tierra
Si SpaceX logra poner en órbita clústeres de GPUs alimentados por Starlink, Anthropic no solo habrá alquilado un servidor; habrá comprado un billete en primera clase hacia la siguiente frontera de la computación.
El pragmatismo vence al relato
Este movimiento deja varias lecturas sobre el estado actual de la industria. La primera es que el sector está "hambriento" de hierro. Ni siquiera tener a Google como socio principal te garantiza los chips necesarios en el momento preciso.
La segunda es la consolidación de Elon Musk como el gran arquitecto de infraestructura de esta era. Puede que Grok no sea el modelo preferido de todos, pero xAI ha demostrado una capacidad de ejecución logística que ha dejado en evidencia a las Big Tech tradicionales.
Para Anthropic, es un trago agridulce. Sus fundadores se fueron de OpenAI buscando un camino diferente, lejos de la mercantilización agresiva y de las personalidades volcánicas. Hoy, sin embargo, dependen de los centros de datos de la persona que personifica todo lo que intentaron dejar atrás. Es el triunfo del pragmatismo sobre el purismo.
La consecuencia inmediata es una mejora drástica en el servicio de Claude. Anthropic ya ha anunciado que duplicará los límites de velocidad para Claude Code y eliminará las restricciones en horas punta para sus suscriptores de pago. En la práctica, esto significa que el modelo será más rápido, más capaz de manejar tareas complejas y, sobre todo, estará disponible cuando más se le necesite.
A largo plazo, el pacto de xAI y Anthropic podría ser el inicio de un nuevo eje de poder. Mientras OpenAI sigue estrechamente ligada a Microsoft, Anthropic está diversificando sus apuestas de una forma casi agresiva: Amazon, Google y ahora Musk.
Es una estrategia de supervivencia que busca evitar que cualquier gigante tecnológico acabe teniendo la llave de su existencia. Es un plan con más pragmatismo que dogmas.
La IA ya no es solo una cuestión de algoritmos brillantes o de conjuntos de datos masivos. Se ha convertido en una guerra de ingeniería pesada, de suministro eléctrico y de logística pesada.