Apple Vision Pro Omicrono
Las Vision Pro no han sido el éxito esperado: con el nuevo CEO Apple dejaría de lado el desarrollo de nuevos modelos
El cambio de CEO en Apple va a traer cambios, y uno de ellos puede ser la cancelación de las nuevas Vision Pro.
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España no ha sido en ningún momento uno de los mercados a los que se enfocaban las Vision Pro de Apple, sus primeras gafas de realidad virtual.
Pero eso no quiere decir que la apuesta no fuera seria. Apple intenta buscar el gran dispositivo que sustituya a medio plazo al iPhone, y esta era una opción.
Sin embargo, dentro de la empresa no todos confiaban en ello y el responsable de hardware en su momento, y ahora CEO, John Ternus, era uno de los más escépticos.
Las Vision Pro han enfrentado críticas constantes debido a su elevado coste económico y a un peso físico considerable.
La unidad supera los 600 gramos de peso total, lo que dificulta su uso durante sesiones de trabajo prolongadas. Apple intentó mitigar esta incomodidad mediante la inclusión de una banda de tejido dual diseñada para redistribuir la presión sobre la cabeza.
A pesar de estas modificaciones ergonómicas, el visor sigue resultando difícil de portar para la mayoría de los usuarios habituales. La actualización técnica que integró el procesador M5 aportó una tasa de refresco de 120Hz y una mejora en la densidad de píxeles renderizados.
Este nuevo chip también permitió extender la duración de la batería en aproximadamente treinta minutos adicionales por cada carga completa. Sin embargo, el precio de venta se mantuvo en los 3.499 dólares, lo que limitó significativamente su adopción en el mercado masivo.
Las cifras de ventas reflejan una recepción tibia por parte del público global desde el momento de su lanzamiento inicial. Se estima que la empresa ha logrado comercializar apenas unas 600.000 unidades en total a nivel mundial.
Fuentes internas del sector indican que el producto ha experimentado una tasa de devoluciones inusualmente alta en comparación con otros lanzamientos modernos. Este volumen de retornos supera con creces los estándares habituales de calidad y satisfacción que suele manejar la marca estadounidense.
Correa doble de las Vision Pro M5 Omicrono
Así pues, parece que la dirección de la compañía ha decidido detener el desarrollo de esta línea de producto específica de forma indefinida. El personal técnico que formaba parte del proyecto original ha sido reasignado a diferentes departamentos dentro de la estructura corporativa.
Muchos de estos antiguos ingenieros ahora centran sus esfuerzos en mejorar las capacidades del asistente virtual Siri. Este movimiento organizativo tiene sentido considerando que Mike Rockwell lidera dicho equipo de software desde marzo del año pasado.
Durante los últimos años han circulado rumores contradictorios sobre el futuro de la realidad virtual dentro de la empresa. En un momento dado se especuló con la creación de una versión más ligera y económica denominada Vision Air.
Aquel proyecto destinado a reducir los costes de fabricación y mejorar el confort fue cancelado definitivamente durante el último ejercicio. Actualmente no existen planes confirmados para lanzar un sucesor directo que reemplace al modelo que integra el chip M5.
John Ternus, CEO de Apple
La línea de visores solo podría ser retomada si se encuentran soluciones técnicas para reducir el peso de forma drástica. Mientras tanto, el inventario actual sigue estando disponible en los canales de venta oficiales para aquellos interesados en la tecnología actual.
La empresa ha preferido desviar su enfoque hacia la creación de gafas inteligentes con un factor de forma mucho más tradicional. El objetivo es incorporar funciones de realidad aumentada en un diseño que pase desapercibido en el uso diario.
La primera versión de este nuevo accesorio se asemejará a las propuestas existentes en el mercado que carecen de una pantalla integrada. Estos dispositivos se centrarán en la asistencia mediante inteligencia artificial y la captura de contenido multimedia de manera sencilla.
Uno de los grandes obstáculos ha sido la imposibilidad de trasladar la potencia del Vision Pro a un marco de gafas convencional. Los componentes desarrollados para el visor consumen una cantidad de energía excesiva para un dispositivo tan pequeño y ligero.
El desafío técnico actual reside en lograr un equilibrio entre el rendimiento del procesador y la capacidad de disipación de calor. Sin una batería de gran tamaño, las funciones avanzadas de seguimiento ocular y espacial resultan inviables en gafas de sol estándar.
Este cambio de prioridades sugiere que la realidad virtual pura ha pasado a un segundo plano en la hoja de ruta corporativa. La industria ahora espera ver cómo la inteligencia artificial se integra en dispositivos de uso cotidiano que no aíslen al usuario.
La experiencia acumulada con el Vision Pro servirá de base para futuros desarrollos en el ámbito de la óptica aplicada. Aunque el hardware actual no haya cumplido las expectativas comerciales, el software desarrollado conserva un valor estratégico fundamental.
Los desarrolladores que apostaron por este ecosistema deberán adaptar sus aplicaciones a interfaces menos inmersivas pero más prácticas. La transición hacia dispositivos portátiles ligeros parece ser el camino elegido para conectar el mundo digital con el entorno físico.