Cámara trasera de Tarran L1 Omicrono
La bicicleta eléctrica que quiere jubilar al coche para moverte en la ciudad: cámara trasera y puede llevar mucha carga
La nueva Tarran L1 combina la comodidad y versatilidad con un aluvión de tecnología centrada en la seguridad del conductor y la carga.
Más información: La bicicleta eléctrica que desafía los límites de la tecnología: con motor de 1.000 W y una batería con autonomía para 260 km
La bicicleta eléctrica ha ganado hueco en la ciudad, y ahora trasciende a un nuevo nivel con el nuevo modelo de carga Tarran L1 que combina la comodidad y versatilidad con un aluvión de tecnología centrada en la seguridad.
Este modelo prioriza la estabilidad, seguridad y facilidad de manejo en la ciudad por encima del rendimiento. Tenemos una bicicleta tipo longtail pensada para cargar mucho peso, con un motor potente y una parte ciclo trabajada para que no dé miedo usarla a diario. Sin embargo, su verdadera magia está en la carga tecnológica.
Dispone de una pantalla de 5,2 pulgadas en el manillar que actúa como cuadro de mandos. Desde ella además de mostrar los datos de la ruta o el estado básico de la bicicleta, también muestra la imagen de una cámara situada en la parte trasera de la misma. Algo especialmente útil en una bicicleta de carga.
En concreto dispone de un sistema denominado "Defensa proactiva", cuyo elemento central es la Unidad de Visión, que utiliza un radar de ondas milimétricas para detectar posibles peligros y proporcionar alertas al conductor.
Funciona junto con un sistema de iluminación inteligente y una cámara trasera que, como si fuese un coche de gama alta, permite ver lo que tenemos en retaguardia.
Así es Tarran L1
Por su parte, la base de la bicicleta es un cuadro de cola larga con ruedas de 20 pulgadas, pensado para mantener bajo el centro de gravedad cuando se llena el portabultos trasero. Admite hasta 215 kg de peso total entre bici, ciclista y carga, con un chasis que se mueve entre los 34 y los 37,5 kg según los dos modelos que se pueden encontrar dentro de la misma familia.
La parte trasera está diseñada para montar dos asientos infantiles, mochilas o cajas de reparto, y el paso de rueda y los guardabarros buscan que se pueda usar en cualquier situación meteorológica, buscando así el uso cada día pese al mal tiempo.
Sistema de pantalla de Tarran L1
El músculo de la L1 es un motor central con 100 Nm de par, una cifra propia de bicicletas eléctricas pensadas para subir cuestas cargadas sin que el ciclista termine agotado. Dispone de una batería de 693 Wh situada en el tubo inferior, con una autonomía declarada de hasta 170 kilómetros en los modos de asistencia más contenido. Eso sí, se puede ampliar con una batería adicional.
En el apartado práctico hay dos elementos clave que cambian su uso real. Por un lado, está el caballete SyncStand Auto, un soporte central que sube y baja de forma motorizada desde el manillar: con un botón, la bici se “ancla” al suelo o se libera, algo especialmente útil cuando llevamos niños o bastante carga.
Por otro lado, está el sistema E-Dropper, que baja o sube el sillín automáticamente para facilitar poner los pies en el suelo o intercambiar usuarios sobre la marcha, una función pequeña sobre el papel pero muy relevante en el día a día. Ideal para esperar en los semáforos.
"Al diseñar la L1, quisimos ofrecer tecnología avanzada con humildad, asegurándonos de que la tecnología esté al servicio de la experiencia, y no al revés", ha explicado Ben Guo, CEO de la compañía. «El objetivo era crear una experiencia donde el rendimiento se potenciara notablemente, pero a la vez resultara intuitivamente fácil".