La batería de los teléfonos móviles es uno de los principales factores que animan a los consumidores en España a comprar un móvil nuevo. Este componente es de los primeros en estropearse con el uso, por lo que un buen cuidado puede alargar la vida del dispositivo y luchar, en cierta medida, contra la obsolescencia programada.

La mayoría de usuarios conoce algún que otro truco para conseguir que la batería de sus dispositivos aguante más tiempo sin necesitar conectarse al cargador: bajar el brillo de la pantalla o desconectar la conexión a internet, entre otras opciones. Sin embargo, existe otro factor clave para conservar el funcionamiento de este componente en buen estado durante más años.

Aunque evitar la obsolescencia programada es una tarea complicada para los consumidores, con los siguientes consejos es posible frenar el deterioro al que está destinada la batería de los smartphones. Mientras la Unión Europea establece nuevas medidas para erradicar esta estrategia comercial, los usuarios se ven obligados a cuidar de la salud de las baterías para ahorrar en dispositivos electrónicos.

1. Entre el 20 y el 80%

Saturar la batería de un móvil dejando que se descargue o llene hasta el límite no es lo más aconsejable. Los fabricantes recomiendan mantener los niveles de carga en un intervalo de 20 y 80%, salvo alguna excepción que veremos más adelante.

carga inalambrica iphone x apple

Muestra de ello son algunas de las funciones que han desarrollado las compañías para que el propio móvil regule la carga de la batería. En Apple, los usuarios de iOS cuentan con un sistema inteligente que gestiona la velocidad de carga durante la noche. Según la hora a la que el propietario se despierta, iOS ajusta la carga para que llegue al 100% cerca de esta hora y así evita la sobrecarga durante toda la noche.

Apple también aporta gráficas para ver cómo gestiona esta función y permite comprobar la salud de la batería consultando el nivel máximo al que puede cargar, el cual suele bajar con el paso del tiempo. Android, por su parte, ofrece una función similar, pero sin tantos detalles e información, solo ajusta la carga para no saturar la batería al estar toda la noche conectada.

También se puede optar por aplicaciones de terceros como Battery Charge Notifier que avisan cuando se alcancen los niveles de carga deseados para conectar o desconectar el cargador. En cualquier caso, el usuario sigue teniendo la obligación de vigilar la carga y desconectar el móvil cuando sea necesario.

2. Ojo a las temperaturas

Investigadores de la Universidad de Michigan en Estados Unidos elaboraron un estudio el año pasado en el que recomendaban evitar las temperaturas elevadas para preservar la salud de las baterías. Las estaciones como el verano son un peligro para la mayoría de componentes de móviles u ordenadores, así como el frío intenso.

Smartphone conectado a un cargador externo LYOO_JW | Pixabay

Los terminales se calientan con mayor frecuencia al realizar tareas muy exigentes y durante la carga. Si se está jugando o simplemente viendo un video mientas se llena la batería, es posible notar un incremento del calor desde dentro de la máquina. La recomendación en estos casos, es no usar el teléfono a la vez que carga y dejarlo reposar un rato hasta que se enfríe un poco.

Lo mismo ocurre con la humedad, los ambientes húmedos pueden generar dentro de los smartphones graves problemas. Aunque tiene que ser una situación muy extrema, pues los teléfonos cada día cuentan con diseños mejor sellados, alejarlos del agua y el vapor es la mejor opción.

3. Cualquier cargador no vale

Esta es una máxima que se olvida con cierta facilidad, sobre todo cuando no se tiene el cargador correspondiente a mano. Si se pierde o rompe, muchos usuarios tienden a ahorrar algo de dinero comprando un nuevo cargador barato. Se piensan que es un buen ahorro, pero a la larga sale caro.

cargadores-moviles

Cada fabricante usa unos protocolos diferentes en sus cargadores, de cable o inalámbricos, sobre todo con la llegada de la carga rápida. El amperaje y la potencia también son detalles importantes a la hora de emparejar un móvil con un nuevo cargador.

Es mejor optar por un modelo más caro y de una marca conocida, que tirarse a las ofertas y tiendas poco fiables. Incluso el cable tiene una fuerte influencia en la eficiencia y velocidad con la que se puede recargar una batería. Por cierto, ni más potente ni menos, deben ofrecer la potencia justa para que el teléfono no se rompa.

4. Calibrar la batería 

Con el tiempo, las baterías van anunciando su deterioro, no duran tanto como al principio y de vez en cuando dan pequeños sustos. Un buen día, el porcentaje de carga está en la mitad y sin previo aviso el móvil se descarga y se apaga de golpe. 

Es el momento de calibrar el teléfono. No es un proceso complicado y un par de veces al año es una buena costumbre para mantener la batería en buen estado. En primer lugar, se carga al 100% el teléfono y se mantiene enchufado durante dos horas más.

Batería de litio @lastly en Unsplash

Sí, todo aquello que acabamos de decir que no se debe hacer, esta es la excepción a la regla. Después, se desconecta y se usa hasta que la batería se agote por completo, dejando que el equipo se apague de forma brusca.

Posteriormente, se mantiene sin energía un par de horas, o lo que se puede vivir sin él. Pasado ese tiempo, se vuelve a conectar y se carga de nuevo por completo. Al finalizar, la batería estará calibrada de nuevo. Aún así, aunque sea positivo calibrar la batería con cierta regularidad, este proceso no se debe repetir muchas veces, mejor no abusar de él y acostumbrarse a mantener la batería en el intervalo prudente del 20 y 80%.

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