Servicios de emergencia trabajan en el lugar de un edificio derrumbado tras un fuerte terremoto que sacudió el centro-norte de Venezuela.

Servicios de emergencia trabajan en el lugar de un edificio derrumbado tras un fuerte terremoto que sacudió el centro-norte de Venezuela. Foto de archivo Omicrono

Aviación y Espacio

La NASA revela el impacto de los terremotos de Venezuela: la superficie terrestre se desplazó hasta 60 centímetros

La NASA usa el satélite NISAR para mapear el desplazamiento del terreno tras los seísmos y analizar la ruptura de la falla que causó miles de víctimas.

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A finales del mes de junio, dos fuertes terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieron el centro de Venezuela, afectando a Caracas y a La Guaira. Unos seísmos que fueron producto de una violenta ruptura de la falla, según la NASA.

La agencia espacial de EEUU ha asegurado en un comunicado que los daños extremos que el reciente doble terremoto de Venezuela dejó en Caracas y en La Guaira fueron producto de una violenta ruptura de la falla que desplazó hasta 60 centímetros la superficie terrestre.

La NASA ha revelado un conjunto de datos sobre el reciente movimiento sísmico, obtenidos gracias al satélite NISAR, una misión lanzada hace aproximadamente un año con el objetivo de cartografiar la superficie terrestre con precisión milimétrica.

De acuerdo con la información recopilada, la fractura responsable del seísmo se originó en las inmediaciones de Morón, se desplazó hacia el mar y posteriormente volvió a emerger en tierra cerca del aeropuerto internacional de Caracas.

En su comunicado oficial, la agencia ha explicado que esta falla forma parte de un sistema de fracturas ubicado en el límite tectónico entre la placa del Caribe, al norte, y la placa sudamericana, al sur.

Según los expertos, estas estructuras geológicas habían acumulado tensión durante un prolongado periodo antes de liberarla de forma abrupta.

Uno de los mayores desplazamientos del terreno se registró al sur del aeropuerto caraqueño, donde se detectaron movimientos de hasta 60 centímetros, evidenciando la magnitud del fenómeno y su impacto directo en áreas densamente pobladas.

El impacto del doble terremoto, con magnitudes de 7,2 y 7,5, ocurrido el pasado 24 de junio, ha sido especialmente severo. El balance provisional asciende ya a 4.561 víctimas mortales, lo que llevó a activar por primera vez el sistema de respuesta rápida del satélite NISAR para evaluar los daños derivados de un evento sísmico de gran escala.

Este sistema permite generar mapas detallados en un plazo de entre 12 y 24 horas, facilitando así la coordinación de las tareas de emergencia.

En cuanto a las consecuencias humanas, el número de heridos alcanza los 16.740, mientras que 17.907 personas han perdido sus viviendas, según los datos más recientes difundidos en redes sociales por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.

Además, desde el seísmo principal se han registrado un total de 1.254 réplicas, de acuerdo con fuentes oficiales.

Los mapas elaborados por la NASA se basan en una técnica conocida como interferometría de radar de apertura sintética (InSAR), que compara imágenes captadas por el satélite en distintos momentos para detectar variaciones milimétricas en la superficie.

En este caso, se analizaron datos previos y posteriores al terremoto, lo que permitió reconstruir con precisión cómo se desplazó el terreno.

Las representaciones muestran en tonos rojos las zonas que se movieron hacia el este y ascendieron, y en azul aquellas que se desplazaron hacia el oeste y descendieron, reflejando que la mayor parte del movimiento fue horizontal debido al carácter lateral de la falla.

Según ha explicado el geofísico Eric Fielding, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, esta información resulta clave para entender la magnitud de la destrucción en áreas como Caracas y La Guaira.

Además, los datos de NISAR han permitido al Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) mejorar sus modelos de ruptura de falla en profundidad, afinando el análisis de cómo se liberó la energía sísmica.

Este tipo de avances no solo ayuda a explicar lo ocurrido, sino que también resulta fundamental para perfeccionar los sistemas de evaluación de riesgos en futuras catástrofes.