X-59 de la NASA en pleno vuelo.

X-59 de la NASA en pleno vuelo. NASA Omicrono

Aviación y Espacio

La NASA avanza con el X-59: su 'Concorde' alcanza la velocidad y altitud necesarias para futuros vuelos supersónicos silenciosos

El avión experimental logró el pasado 12 de junio una velocidad de vuelo Mach 1,4 (aproximadamente 1480 km/h) y a una altitud de 16.700 metros.

Más información: El proyecto oculto para la Luna que ya está en marcha: así funcionará la conexión total mediante rayos láser

Publicada

El sueño de volar de Nueva York a Los Ángeles en la mitad de tiempo —y sin ensordecer a medio continente por el camino— está un paso más cerca de hacerse realidad gracias al X-59 de la NASA, que acaba de dar un gran paso.

La agencia espacial estadounidense acaba de marcar un tanto crucial en su ambicioso proyecto aeronáutico: el avión experimental X-59 ha superado con nota su última prueba al alcanzar la friolera de Mach 1.4 (unos 1.480 km/h) a una altitud de 16.700 metros.

No es un vuelo cualquiera; son exactamente las condiciones que esta maravilla de la ingeniería necesita para arrancar la fase más crítica de su misión: los futuros vuelos supersónicos silenciosos.

Para entender la magnitud de este hito, hay que recordar el mayor problema de la aviación rápida. Desde la retirada de los vuelos comerciales supersónicos, esta industria ha tenido un enemigo insalvable: el estampido sónico.

Se trata de esa explosión atronadora que se produce al romper la barrera del sonido, que es la razón por la que hoy en día está prohibido realizar este tipo de trayectos civiles sobre zonas pobladas.

Aquí es donde entra en juego la misión Quest de la NASA y su gran estrella, el X-59. Este avión experimental no está diseñado simplemente para ser rápido, sino para ser extraordinariamente discreto.

Su inconfundible morro alargado y su aerodinámica radical buscan transformar ese violento estampido en un sutil "golpe" sordo, apenas perceptible desde el suelo.

El hito logrado el pasado viernes 12 de junio demuestra que la máquina puede operar bajo las exigencias extremas de altitud y velocidad de su misión final, superando con creces su primer vuelo a Mach 1.1 celebrado hace solo unos días.

Además, el equipo ha ido ampliando progresivamente los límites de la aeronave, sometiéndola a diversas maniobras estructurales.

Sin embargo, el X-59 no viaja solo en esta compleja fase de pruebas. En una curiosa paradoja aeronáutica, la revolucionaria nave va escoltada por un caza F-15 tradicional de la NASA.

Durante estos primeros compases, el ensordecedor estampido del F-15 sirve, irónicamente, para enmascarar cualquier sonido emitido por el X-59.

Pero el veterano caza tiene otra misión mucho más técnica: en los próximos vuelos utilizará una sonda especial de detección de choque para medir milimétricamente la firma de la onda generada por el avión experimental.

¿Qué sigue ahora? Tras completar la ampliación de su envolvente de vuelo y afinar su rendimiento a diferentes altitudes, el X-59 entrará en la ansiada fase de validación acústica.

Una vez calibrado y confirmado que emite ese "suave golpe", comenzará el verdadero examen de la misión Quest: sobrevolar diversas comunidades de EEUU.

El objetivo final no es otro que recopilar datos reales sobre la percepción ciudadana. Las respuestas del público a este leve sonido serán la llave que la NASA utilizará para intentar cambiar las regulaciones actuales.