Diseño conceptual de la construcción de Moon Base de la NASA.

Diseño conceptual de la construcción de Moon Base de la NASA. NASA Omicrono

Aviación y Espacio

Así será Moon Base, la colonia humana en la Luna de 20.000 millones: de un campamento científico al cohete de Bezos

Carlos García-Galan, director del programa Moon Base, ha revelado los primeros detalles y contratos para hacer realidad la primera base lunar.

Más información: Así será Moon Base, la primera colonia humana en la Luna: "El objetivo no es llegar, sino quedarse", asegura la NASA

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La NASA ha dado un paso de gigante en la creación de una base en la Luna, otorgando los primeros contratos para drones y vehículos lunares, además de publicar los primeros planes para establecer un perímetro en el polo sur lunar.

Hasta ahora, la conocida como Moon Base no era más que una idea algo vaga de la creación de la primera colonia humana en la Luna, pero eso ha cambiado con una serie de anuncios consecutivos que demuestran que la NASA ha adoptado una nueva filosofía más ambiciosa, con un presupuesto inicial de más de 20.000 millones de dólares (más de 17.000 millones de euros).

Como explicó en una reciente rueda de prensa el administrador de la NASA, Jared Isaacman, "para aquellos que esperaron pacientemente, la gran vuelta [a la Luna] está al alcance de la mano, y no vamos a frenar".

Al frente de este proyecto se encuentra un español, el malagueño Carlos García-Galán, director y gerente del programa Moon Base que aprovechó la conferencia para explicar los pasos concretos que la agencia ya ha dado y una visión inicial de cómo será la base.

En concreto, García-Galán detalló el alcance geográfico de la instalación, explicando que la NASA visualiza la base lunar como una red que cubrirá cientos de kilómetros cuadrados, con diferentes activos distribuidos por la zona que aportarán al objetivo final de una presencia permanente en el satélite natural.

La hoja de ruta de Moon Base.

La hoja de ruta de Moon Base. NASA Omicrono

Para establecer este perímetro, la agencia prevé usar drones que se mueven con 'saltos' en la superficie lunar aprovechando la reducida gravedad respecto a la Tierra. El programa Moonfall de la división JPL (Jet Propulsion Laboratory) consiste en el envío de tres o cuatro de estos drones, cada uno de 1 metro de altura y una masa de 225 kg.

Una vez en la Luna, estos drones realizarán trabajos de búsqueda de hielo de agua en zonas que están permanentemente en sombra, además de identificar zonas de posible interés científico y proveer información actualizada sobre la zona.

¿El inicio de una "guerra fría" en la Luna?

Pero, sobre todo, la importancia de estos drones quedará clara cuando estos trabajos terminen y cada uno se transporte a cada esquina de la zona; a partir de entonces, los drones servirán como 'faros' gracias a sus reflectores, que indicarán claramente las fronteras de la primera base lunar.

Por supuesto, el hecho de que un país establezca un perímetro en la Luna que considera 'propio' tiene su polémica, pero la NASA ha asegurado que reconoce el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre, firmado por 140 países entre los que se encuentran China y Rusia y que permite la creación de "zonas seguras" en las que la interferencia extranjera no está permitida.

Los drones del proyecto Moonfall que serán usados para establecer el perímetro de la base lunar

Los drones del proyecto Moonfall que serán usados para establecer el perímetro de la base lunar NASA Omicrono

Isaacman aseguró que son "respetuosos con otras naciones" que también van a instalar o ya están enviando material a la Luna, y espera que ese "respeto sea recíproco" y que el establecimiento de un perímetro con los drones ayudará a ello.

Además, el programa Artemis que permitirá crear esta base lunar no está siendo llevado a cabo únicamente por la NASA, sino que 66 países más, entre los que se encuentra España, también forman parte y cada uno tendrá diversos papeles en la construcción y mantenimiento de la base.

Un campamento científico en la Luna

La NASA ha querido dejar muy claro que la Moon Base no se tratará de una instalación militar, sino de un campamento científico centrado en la supervivencia en la Luna; pero eso será solo el principio, ya que el verdadero objetivo último es el planeta rojo, Marte.

Eso también explica por qué la NASA considera que necesita de tanto espacio para la Moon Base: para que cada experimento científico tenga su propia localización, en vez de estar todo concentrado en un único sitio, por razones técnicas y de seguridad.

Imagen conceptual de la Moon Base, la base lunar de la NASA, en su tercera fase

Imagen conceptual de la Moon Base, la base lunar de la NASA, en su tercera fase NASA

Por una parte, las zonas habitables se situarán en las colinas, con módulos de habitabilidad semipermanentes y laboratorios para astronautas, para maximizar la captura de luz solar continua para obtener energía que complemente a los reactores nucleares.

Sin embargo, toda la parte relacionada con la energía no estará almacenada junto con los astronautas, sino en plantas instaladas obligatoriamente a un kilómetro o más de distancia como medida de protección contra la radiación.

La tecnología que usará la NASA para crear Moon Base.

La tecnología que usará la NASA para crear Moon Base. NASA/Aubrey Gemignani Omicrono

Por último, los puntos de recolección y análisis científico de hielo de agua estarán situados en el fondo de los cráteres profundos, donde la sombra es perpetua y las temperaturas caen hasta los -203ºC.

Blue Origin, la gran ganadora

Además de la revelación de estos planes de la creación de un perímetro, la NASA publicó los primeros contratos otorgados con el objetivo de hacer realidad la base lunar, y la gran ganadora es claramente Blue Origin.

La empresa de Jeff Bezos, fundador de Amazon y gran rival de Elon Musk y su SpaceX, será la encargada de enviar los primeros vehículos tipo rover de la base lunar con su vehículo Blue Moon Mark 1, con dos contratos con valor de más de 280 millones de dólares (aproximadamente unos 240 millones de euros).

Los nuevos rover tendrán un peso cada uno de una tonelada y serán vitales para las primeras fases de la Moon Base.

La nave de carga Blue Moon Mark I será usada para establecer la base lunar

La nave de carga Blue Moon Mark I será usada para establecer la base lunar Blue Origin Omicrono

Estas máquinas son capaces de operar de forma autónoma y cartografiar el terreno, descubriendo posibles obstáculos o peligros para los primeros astronautas, así como empezar a mover materiales y preparar la zona antes de que lleguen a finales del 2028 en la misión Artemis IV.

Arranca este 2026

La NASA no va a perder el tiempo con este proyecto y pretende ponerlo en marcha este mismo año, empezando el próximo otoño con el lanzamiento de Moon Base I, la primera misión de carga que llevará los primeros componentes de infraestructura y robótica al polo sur lunar.

Durante esta primera misión, la NASA estudiará la manera en la que los cohetes interactúan con la superficie lunar y la localización precisa que tendrán que tener los vehículos en órbita para comunicarse con la superficie.

Moon Base II será lanzada más tarde y llevará uno de los nuevos rovers, lo que servirá para ajustar el diseño de los LVT, los vehículos que serán usados por los astronautas para moverse por toda la base.

Por último, Moon Base III también está prevista para este mismo año, aunque en este caso la NASA no ha podido dar más detalles del lanzamiento. Este despegue llevará carga de la ESA (Agencia Espacial Europea) además de proyectos de Corea del Sur junto con los de la NASA para comprender mejor la superficie lunar y el comportamiento de la superficie.

Todas estas misiones forman parte de la Fase I de la Moon Base, que pretende asegurar un acceso fiable y regular a la Luna en el 2029; será seguida por la Fase II, que establecerá una operación inicial en la superficie en el 2032, y la Fase III que obtendrá una presencia semi-permanente en la Luna.