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Aviación y Espacio

SpaceX cancela el lanzamiento de Starship V3 en el último momento: un fallo deja en tierra al gigantesco cohete de Musk

SpaceX aplaza el debut de la Starship V3 por un fallo técnico en Texas, justo a las puertas de la salida a bolsa de la empresa.

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El espacio no entiende de calendarios financieros ni de la prisa de los inversores. Elon Musk lo sabe bien, aunque a veces pretenda ignorarlo entre publicación y publicación en su propia red social.

Ayer, en la base de Starbase, al sur de Texas, el reloj se detuvo cuando apenas faltaban segundos para el encendido de los los motores Raptor 3.

El duodécimo vuelo de prueba de Starship, el primero de la esperada versión V3, ha vuelto a ser pospuesto.

No hubo explosiones, no hubo fuego, solo un silencio administrativo en la plataforma de lanzamiento que pesa más que cualquier motor de metano líquido.

La Starship Block 3 es más alta, con mayor capacidad de carga y refinada tras las lecciones aprendidas en 2025. Pero la complejidad técnica es un muro que no siempre se derriba a la primera.

Esta vez, según el propio Musk ha confirmado, el culpable ha sido un pin hidráulico en el brazo de la torre de lanzamiento que no se liberó correctamente.

La versión V3 es la joya de la corona. SpaceX ha invertido más de 15.000 millones de dólares en el desarrollo de este sistema de transporte completamente reutilizable.

El cohete utiliza ahora los motores Raptor 3, que eliminan gran parte de la fontanería externa para ser más fiables y potentes. Sin embargo, lo que no se prueba en vuelo, no existe para el sector aeroespacial.

El retraso llega en un momento delicado. Se rumorea con fuerza que SpaceX planea su salida a bolsa para mediados de junio. Los analistas de Wall Street están mirando con lupa cada movimiento en Texas.

Un éxito limpio dispararía la valoración de la compañía, consolidando la narrativa de que Starship está lista para misiones operativas en 2027.

Un fallo catastrófico, por el contrario, podría enfriar los ánimos de los fondos de inversión que ven en Musk a un genio capaz de lo mejor y lo peor simultáneamente. La presión es máxima y el margen de error, inexistente.

Pero más allá del parqué bursátil, hay otra agencia que respira con dificultad cada vez que un Starship se queda en la rampa: la NASA. El programa Artemis depende críticamente de que este cohete funcione.

El contrato para llevar de nuevo a seres humanos a la superficie de la Luna está en manos de SpaceX. Sin una Starship capaz de repostar en órbita y aterrizar verticalmente en el polo sur lunar, Artemis II y III no son viables a corto plazo.

El retraso de ayer añade una presión extra al calendario de la agencia estadounidense, que ya ha tenido que ajustar sus fechas tras los fallos del cohete SLS a principios de año.

Los problemas detectados ayer no se limitaron solo al pin hidráulico de la torre. Los responsables de la retransmisión mencionaron también irregularidades en las líneas de propelente y en los sensores de la torre de agua.

La Starship V3 es montada en el cohete Super Heavy antes de su lanzamiento

La Starship V3 es montada en el cohete Super Heavy antes de su lanzamiento SpaceX Omicrono

Es el baile habitual de SpaceX. Llevan el sistema al límite, detectar el fallo antes de que el cohete se desintegre y corregir sobre la marcha. Es su método de diseño iterativo en estado puro.

Prefieren cancelar un lanzamiento a pocos segundos del final que perder un prototipo V3 que ha costado meses ensamblar y que representa el futuro inmediato de la exploración interplanetaria.

Si las reparaciones nocturnas han surtido efecto, SpaceX volverá a intentarlo hoy viernes, 22 de mayo. La ventana de lanzamiento es estrecha y las condiciones meteorológicas en el Golfo de México parecen acompañar, aunque el viento siempre es un factor que puede dar sorpresas de última hora.

El plan de vuelo sigue siendo el mismo, un perfil suborbital que llevará a la etapa superior alrededor de medio mundo para terminar en las aguas del Océano Índico, mientras el Super Heavy intentará demostrar de nuevo su precisión en el regreso a la plataforma.