Lanzamiento del Artemis "

Aviación y Espacio

Artemis II vuela con éxito y resuelve dos incidencias tras despegar: la Humanidad va hacia la Luna 54 años después

El cohete SLS despegó con 4 astronautas en su interior a la hora programada; una vez en vuelo experimentaron problemas con comunicaciones y el inodoro.

Más información: La histórica misión para volver a la Luna con un cohete de récord y una tripulación pionera

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La NASA ha hecho historia. El cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial, por sus siglas en inglés) y la nave Orion con los cuatro astronautas a bordo han despegado a las 00:35 horas de España peninsular rumbo a la órbita de la Luna.

Por delante, un viaje de 10 días que servirá como base a la estrategia de la Administración Espacial estadounidense para establecer una colonia en la Luna.

No lo ha hecho sin problemas. Antes del despegue, durante las comprobaciones previas al lanzamiento, los técnicos de la NASA se han enfrentado a algunos problemas con el Sistema de Terminación de Vuelo (FTS) y el Sistema de Aborto de Lanzamiento (LAS).

Sin embargo, todos estos fallos fueron solucionados de forma ágil y el lanzamiento tan sólo se ha demorado 10 minutos respecto a la apertura de la ventana de lanzamiento.

Igualmente, y una vez en vuelo, también han experimentado fallos. Por un lado la NASA reportó un error en las comunicaciones posterior al despegue, así como la tripulación avisó de un problema en el inodoro de la nave Orión. Ambos han quedado resueltos y la misión sigue con su rumbo previsto.

En ruta, tras resolver fallos en vuelo

Tras el despegue las alas de paneles solares (SAW) de la nave espacial Orion se han desplegado por completo, completando así un paso clave en la configuración de la misión Artemis II. Los controladores de vuelo en Houston confirmaron que las cuatro alas se desplegaron según lo previsto, encajando en su posición y comenzando a generar energía.

Estas alas, que rotan y siguen la trayectoria del sol, tienen una envergadura de aproximadamente 19 metros cuando está completamente desplegada. Cada ala cuenta con 15.000 células solares para convertir la luz solar en electricidad.

Eso sí, la NASA también tuvo que resolver dos problemas tras el lanzamiento.

En una conferencia de prensa posterior, el administrador de la agencia espacial, Jared Isaacman explicó que la nave Orión experimentó un problema de comunicación posterior al despegue, pero que se solucionó a los pocos minutos lo que no ha impedido completar con éxito la demostración de operaciones de proximidad, uno de los primeros objetivos de la misión.

Interior de la cápsula Orion

Interior de la cápsula Orion NASA

"Aproximadamente a los 51 minutos de vuelo, durante una transferencia planificada entre satélites, la nave espacial Orion experimentó un problema de comunicación que provocó una pérdida parcial temporal de las mismas". Este problema permitía a la tripulación escuchar a la Tierra, pero ellos no podían escuchar a los cuatros astronautas. "No hubo problemas con el vehículo en sí. Las comunicaciones con la tripulación ya han sido restauradas", sentenció.

También antes de realizar la maniobra de elevación del apogeo la tripulación de Artemis II informó de una luz de avería intermitente en el inodoro. Los equipos del centro de control evaluaron los datos y colaboraron con la tripulación para dejar el problema solucionado.

Así pues, pese a estos dos contratiempos, la nave comandada por Wiseman y pilotada por Glover mantiene su hoja de ruta con éxito y se prepara para la maniobra de elevación del perigeo. La tripulación tiene un descanso programado de cuatro horas (entre las 9 y las 13 horas de España) y cuando despierten realizarán dicha maniobra.

Dicha operación elevará el punto más bajo de la órbita de Orión alrededor de la Tierra. Junto con la maniobra de elevación del apogeo realizada anteriormente, estas maniobras dan forma a la órbita inicial de la nave y la preparan para las operaciones translunares posteriores.

Una vez concluida, los miembros de la tripulación reanudarán su periodo de descanso alrededor de las 15:40 horas de Madrid.

Además de las operaciones de colocación de la nave, la misión ha desplegado cuatro pequeños satélites, denominados CubeSats, con vistas a operaciones científicas. Fueron lanzados a órbita terrestre alta en el adaptador de la etapa Orion del SLS.

Estos CubeSats son cargas útiles del tamaño de una caja de zapatos que tienen el potencial de ampliar el conocimiento del entorno espacial. Estos experimentos se desplegarán una vez que el adaptador se haya separado de la nave espacial.

En concreto se trata de ATENEA, desarrolla por Argentina para investigar el blindaje contra la radiación; el CubeSat-1 saudí que medirá la meteorología espacial; el TACHELES alemán, enfocado a operaciones logísticas lunares y el CubeSat K-Rad de Corea, que mide el efecto biológico de la radiación.

Un despegue perfecto

El encendido de los motores y el despegue se han ejecutado de forma nominal. Poco después, según el cronograma estipulado, se han separado los boosters primero y la etapa central 6 minutos más tarde. Todo con la precisión esperada en un reto ambicioso.

Bajo un clima favorable en un 90%, los cuatro tripulantes de Artemis II despegaron 11 minutos después de lo previsto desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral.

Lanzamiento de Artemis II

Lanzamiento de Artemis II NASA

Momentos antes del lanzamiento hubo tensión por dos problemas que habrían lo habrían impedido pero quedaron resueltos a los pocos minutos: el primero fue un inconveniente con el sistema de comunicaciones, que habría representado un peligro para la población si era necesario abortar la misión. Y el segundo fue un sensor que mostraba una batería del Sistema de Aborto de Lanzamiento (LAS) que estaba más caliente de lo normal.

Pero en ningún momento la NASA interrumpió la cuenta regresiva más allá de lo previsto para el despegue, pues no hubo ningún contratiempo mayor, como los que retrasaron un mes su despegue en febrero.

Una vez en vuelo, a los pocos minutos los dos cohetes propulsores de combustible sólido del SLS se separaron sin problemas, así como el resto de módulos que protegen a Orion y al sistema de aborto de lanzamiento.

Una misión histórica

La maniobra de inyección translunar se llevará a cabo en el día 2 de la misión, después de realizar dos órbitas a la Tierra, y comprenderá uno de los principales hitos de esta misión.

El objetivo primario de Artemis II es probar que la nave espacial está preparada para ejecutar misiones a la Luna, un escenario al que la humanidad no va desde los años 70 y cuyo propósito actual es diametralmente opuesto.

En aquellos años, durante las misiones Apolo, la carrera espacial se basaba únicamente en un viaje de ida y vuelta. Ahora la NASA, con su recién renovada estrategia, pretende establecer una colonia permanente en la Luna.

Como parte esencial de estos vuelos hacia el espacio exterior, la nave Orion es actualmente la única plataforma desarrollada y probada para tal fin.

Los astronautas entrarán en el área de influencia gravitacional de la Luna en el quinto día de misión, donde comenzará una de las partes más delicadas de todo el viaje.

Emplearán esta atracción para ingresar en una órbita lunar en una región entre 6.500 y 9.000 kilómetros de altura respecto a la superficie del satélite, mucho más lejos que los 80 km de Artemis I.

Sin embargo, durante Artemis II se alcanzará el récord de distancia de la Tierra a la que ha volado una misión tripulada, mucho más que lo conseguido durante las misiones Apolo de los años 60 y 70.

Durante esa ventana temporal, los astronautas dejarán de tener contacto con el centro de control de la NASA en la Tierra. Serán, aproximadamente, 40 minutos de desconexión en los que aprovecharán para sacar imágenes de la cara oculta de la Luna.

Una vez completada la órbita a la Luna, la nave realizará las correcciones de trayectoria necesarias para emprender el viaje de vuelta y enfrentarse a la reentrada atmosférica, otro de los momentos más delicados.

Durante la misión no tripulada Artemis I, Orion no disipó de la forma prevista el calor producido por el rozamiento con la atmósfera. Para esta ocasión, la NASA ha modificado la maniobra de reentrada para que la superficie de la nave no experimente tanto estrés térmico.

Si todo sale según lo previsto, los astronautas amerizarán en el océano Pacífico, justo enfrente de las costas del estado de California.