Cohete Electron en la plataforma de lanzamiento en Nueva Zelanda

Cohete Electron en la plataforma de lanzamiento en Nueva Zelanda Rocket Lab

Aviación y Espacio

Europa refuerza Galileo para ser más independiente del GPS: así es Celeste, una constelación que blinda la navegación satélite

La ESA tiene previsto lanzar este miércoles los dos primeros satélites —uno de ellos hecho en España— para ver cómo mejorar la resiliencia de Galileo.

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La Agencia Espacial Europea (ESA) está a punto de poner una nueva constelación de satélites en órbita. Lo hará, además, con una importantísima participación de empresas españolas como contratistas principales de una iniciativa que pretende reforzar las capacidades de Galileo.

Celeste, como así se denomina el programa, se lanzará a bordo de un cohete Electron de la compañía estadounidense Rocket Lab desde su plataforma de despegue de Nueva Zelanda.

La fecha y la hora han experimentado algunos cambios en los últimos días por meteorología adversa, pero todo indica que el encendido de motores se llevará a cabo este próximo miércoles 25 de marzo cuando el reloj marque las 10:37 hora española peninsular.

En el interior del Electron irán los dos primeros satélites del programa Celeste. Uno de ellos desarrollado por la española GMV y el otro por la francesa Thales Alenia Space.

"En Europa tenemos el mejor sistema de navegación por satélite del mundo, Galileo"; ha explicado Roberto Prieto Cerdeira, jefe del programa Celeste en la Agencia Espacial Europea. Pero las necesidades de la sociedad actual requieren ir un paso más allá en cuanto a capacidades.

Directo del lanzamiento de la misión Celeste de la ESA

Tal y como explica Prieto Cerdeira, estos sistemas son vulnerables en una serie de escenarios como "llegar a las zonas de difícil acceso para las señales, ya sea dentro de edificios o en zonas urbanas muy densas". Tampoco funcionan bien durante los periodos de mayor actividad solar.

Sin embargo, existen otros factores humanos para los que tampoco están totalmente preparados. Por ejemplo, "temas de interferencias o spoofing".

Lo que pretende Celeste es crear una capa extra de satélites en órbita baja para "asegurar que los sistemas de navegación continúan funcionando" en esos supuestos, "incrementando su resiliencia" y como complemento al despliegue actual de Galileo.

Asimismo, aprovechando que se crea una capa adicional, también hay una nueva oportunidad de "dar servicios nuevos que sean más difíciles de proveer desde las capas medias" donde se sitúa actualmente la constelación Galileo.

Esquema conceptual del despliegue de un satélite LEO-PNT como los del programa Celeste

Esquema conceptual del despliegue de un satélite LEO-PNT como los del programa Celeste ESA

Otro de los motivos a los que apunta Roberto Prieto Cerdeira es "reducir la dependencia de sistemas externos no europeos", como puede ser el propio GPS estadounidense, el GLONASS ruso y el BeiDou chino.

"También es un laboratorio espacial", que da oportunidad de "probar nuevas tecnologías, nuevas señales y nuevas frecuencias" que pueden emplearse desde una órbita baja.

Según la ESA, el objetivo es colocar estos dos satélites de Celeste a 510 kilómetros de altura respecto a la superficie terrestre.

Se trata de un "sistema experimental, pero con una visión a largo plazo para que pueda convertirse en una capa operativa", afirma.

Este primer grupo de dos satélites —de un total de 11 fabricados por las mismas compañías— se ha llevado a cabo mediante "dos contratos verticales", desarrollando de forma paralela todo el sistema. "Desde las plataformas espaciales hasta el segmento terrestre o los receptores que los usuarios tendrán para realizar pruebas".

Los pioneros de Celeste

Los Celeste In-Orbit-Demonstrators (IOD) 1 y 2 son los primeros dos satélites de esta constelación. El IOD-1 ha sido desarrollado de forma conjunta por GMV y su filial Alén Space, mientras que la encargada del IOD-2 ha sido Thales Alenia Space.

En ambos casos se ha recurrido al estándar CubeSat con un tamaño de 12U y 16U y un peso de 20 y 30 kilogramos, respectivamente.

La carga útil principal es un transmisor en banda L y S que validarán la definición del sistema y la transmisión inicial de señal, reducirán los riesgos y demostrarán la tecnología de los elementos centrales para los satélites LEO-PNT (Low Earth Orbit Positioning Navigation and Timing) subsiguientes.

Los dos primeros satélites del programa Celeste introduciéndose en la cofia del lanzador Electron

Los dos primeros satélites del programa Celeste introduciéndose en la cofia del lanzador Electron Rocket Lab

El programa Celeste supone la primera aproximación y banco de pruebas de la Agencia Espacial Europea a la futura constelación LEO-PNT, que tiene previsto desplegarse en la próxima década una vez se definan las necesidades.

"Este proyecto representa algo especial", afirma Eduardo Fernández Matamala, subdirector del programa de la misión Celeste en GMV. "Es una demostración de lo que la industria espacial europea y la española son capaces de hacer cuando se trabaja de forma coordinada y conjunta con unos objetivos comunes".

El desarrollo completo, según ha explicado Fernández Matamala, se ha llevado a cabo en menos de dos años. Desde el segmento de vuelo hasta el de tierra, en un "sistema que tiene que trabajar de forma coordinada desde el primer minuto".

Este tipo de misiones son "especialmente complejas" por su dimensión, sus desafíos técnicos y que "necesita la contribución de mucha gente de países diferentes y en muchos dominios".

"Estamos orgullosos de poder contribuir a este proyecto liderando el desarrollo del sistema y de uno de los segmentos de tierra", ha recalcado.

Los siguientes satélites, hasta completar los 11 que compondrán esta constelación de pruebas, se lanzarán durante el próximo 2027 y el comienzo de 2028.

Para qué sirve

Entre los servicios que este tipo de sistemas podrá prestar en el futuro, una vez se despliegue una constelación completa y operacional, está la mejora de la navegación para el transporte para "vehículos tradicionales y autónomos, aviones, trenes y sector marítimo", ha apuntado Roberto Prieto Cerdeira.

Dentro del sector de la aviación, este sistema permitirá reducir las limitaciones de aterrizaje de los aviones en zonas de conflicto recurriendo a este sistema y dejando al convencional —más susceptible a ataques— de respaldo.

Satélite del programa Celeste

Satélite del programa Celeste GMV

La precisión a la que tienen previsto llegar con este tipo de satélites es de 10 o 20 centímetros, "lo que hace falta para quedarte dentro del carril", al referirse en este caso a un vehículo autónomo.

Según explica Prieto Cerdeira, este nivel de precisión ya se puede conseguir con la constelación actual, "pero puede llevar decenas de minutos". Un tiempo demasiado largo para los trayectos en coche.

"Queremos que esa precisión se obtenga de forma instantánea, nada más arrancar el coche", apunta.

"Por otro lado está la resiliencia de infraestructuras críticas", indica el experto. Todos los sectores que dependan de geoposicionamiento y sincronización de tiempos como las redes de energía, por ejemplo.

Una constelación de este tipo también podrá servir en situaciones de emergencia o catástrofe natural, ya que tienen previsto implementar un sistema de mensajes de texto independiente de las redes móviles terrestres.