Ilustración de un satélite Epoch 2.

Ilustración de un satélite Epoch 2. BAE Systems Omicrono

Aviación y Espacio

El nuevo escudo espacial de EEUU: así quiere neutralizar la grave amenaza de los misiles hipersónicos 'indetectables'

La Fuerza Espacial de Estados Unidos ha anunciado que la constelación de satélites Epoch 2 ha superado la revisión preliminar de diseño.

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La operación Furia Épica lanzada por EEUU e Israel contra Irán lleva camino de convertirse en una guerra de larga duración e incierto resultado final, sobre todo teniendo en cuenta que el arsenal iraní va mucho más allá de los ya célebres drones Shahed.

Desde hace años, el régimen de los ayatolás presume de contar con misiles hipersónicos, armas que también están desarrollando potencias militares como China y Rusia y que plantean todo un desafío tecnológico a la hora de detectarlos e interceptarlos.

Estos proyectiles, que salen de la atmósfera para su posterior reingreso a velocidades superiores a Mach 5 (equivalente a 6.000 km/h), vuelan a altitudes mucho más bajas que los misiles balísticos convencionales, lo que los hace más difíciles de identificar.Además, pueden cambiar de trayectoria en pleno vuelo e incluir ojivas múltiples, capaces de impactar en distintos objetivos de forma simultánea.

Para mejorar las capacidades defensivas frente a ese tipo de amenazas, la Fuerza Espacial de los Estados Unidos acaba de anunciar que la nueva constelación de satélites Epoch 2, desarrollada por BAE Systems, ha superado la revisión preliminar de diseño. Es un requisito indispensable para continuar con este ambicioso proyecto que permitirá rastrear lanzamientos de misiles en todo el mundo, incluidos los hipersónicos.

"En el mundo actual, la velocidad y la innovación son esenciales para nuestra defensa nacional", afirmó Brandon Castillo, director del programa del sistema SYD 84 Epoch 2, en un comunicado de prensa. "Nuestro equipo está trabajando para adelantarse a la amenaza. Esta constelación ampliada proporcionará la cobertura global necesaria para proteger a nuestra nación, a los miembros del servicio, a los aliados y a los socios de los misiles más avanzados".

Más allá de la Cúpula Dorada

Para defenderse de los misiles hipersónicos, "la amenaza más catastrófica a la que se enfrenta Estados Unidos" según Donald Trump, el país lleva tiempo preparando nuevos escudos antiaéreos y capacidades de detección en el espacio.

Es una apuesta decidida por rescatar la llamada 'Guerra de las galaxias' que ya promovió Ronald Reagan durante su mandato y que, en su configuración más megalómana, toma el nombre de Golden Dome o Cúpula Dorada, una versión hipertrofiada y muy compleja a nivel tecnológico de la Cúpula de Hierro israelí.

Diseño de la Cúpula Dorada según L3Harris

Diseño de la Cúpula Dorada según L3Harris L3Harris Omicrono

En este caso, la propuesta de BAE Systems sería una capa más de ese proyecto. En mayo de 2025, la empresa armamentística y el Pentágono firmaron un contrato de 1.200 millones, en virtud del que la compañía prepara la construcción de 10 satélites diseñados para operar en la órbita terrestre media (MEO, por sus siglas en inglés).

Lo más sorprendente es la velocidad a la que avanza el proyecto. Este tipo de contratos se firmaban hasta hace poco con años de desarrollo intermedios, necesarios para ir evaluando, probando y descartando distintas arquitecturas de sistema y enfoques técnicos. Con Epoch 2 sólo han hecho falta 9 meses para superar este importante requisito previo para su posterior fabricación y despliegue.

"El uso de herramientas digitales avanzadas nos ha permitido garantizar que el diseño es sólido y está listo para la siguiente fase, que es la revisión crítica del diseño prevista para este verano", sostiene Sabrina Taylor, ingeniera jefe de sistemas.

Epoch 2 será la segunda capa del programa Resilient Missile Warning and Tracking (MWT), una arquitectura espacial de alerta y seguimiento de misiles distribuida en múltiples órbitas, diseñada para ser más resistente frente a ataques y amenazas avanzadas durante todo su vuelo que los sistemas actuales.

Ilustración de la constelación Epoch 1

Ilustración de la constelación Epoch 1 Millenium Space Systems Omicrono

Los 12 primeros satélites Epoch 1, encargados en 2024 a Millenium Space Systems (filial de Boeing), se verán así incrementados hasta un total de 22, aunque todavía se desconcen las diferencias entre ambos 'modelos'.

Su misión es la detección temprana, por lo que contarán con sensores infrarrojos de alta capacidad para detectar las señales térmicas producidas por los lanzamientos de misiles, además de componentes para la transmisión de los datos de seguimiento a las redes de mando militar y los sistemas de defensa antimisiles.

La proliferación de amenazas como los misiles balísticos intercontinentales (ICBM), los misiles hipersónicos y los vehículos de planeo hipersónico (HGV) como los que lleva el Fattah-2 iraní plantea un desafío imposible de superar para el que el antiguo sistema SBIRS (Space-Based Infrared System) no está preparado.

Por eso, la idea es contar con una constelación distribuida, redundante y resiliente por diseño, capaz de operar incluso en entornos degradados y en distintas órbitas.

Órbita Media

Desde hace cerca de medio siglo, la vigilancia del espacio estadounidense ha dependido de satélites orbitando muy lejos de la Tierra, a unos 36.000 kilómetros de altitud, en la órbita geosincrónica (GEO).

Desde tan arriba, un satélite puede observar un continente entero, una posición perfecta para detectar el lanzamiento de un misil balístico: el cohete despega, quema combustible y deja una enorme huella de calor infrarrojo visible desde el espacio.

El problema llega después. Una vez que el misil apaga sus motores, los vehículos más modernos, especialmente los hipersónicos, vuelan pegados a la atmósfera antes de reingresar. Desde la órbita geosincrónica, esos objetos quedan casi al nivel del horizonte y son prácticamente imposibles de seguir.

Por eso desde 2020 la Agencia de Desarrollo Espacial (SDA) comenzó a colocar satélites en órbita baja (LEO), a apenas unos cientos de kilómetros de altitud, con lo que el ángulo de visión mejora notablemente. El gran inconveniente es que cada satélite solo ve una pequeña porción del planeta, así que hacen falta cientos de ellos para cubrir el mundo entero sin puntos ciegos.

La órbita media es la apuesta del programa MWT y los satélites Epoch 2. A una distancia de entre 10.000 y 20.000 kilómetros, estas sondas 'ven' áreas mucho más grandes que los de órbita baja, pero siguen teniendo el ángulo favorable para detectar amenazas que vuelan dentro o cerca de la atmósfera.

La idea es que las tres capas trabajen juntas: los satélites lejanos detectan los lanzamientos, los de altitud media hacen el seguimiento en vuelo y los más cercanos a la Tierra refinan la trayectoria con máxima precisión.