Imagen de una tormenta solar.

Imagen de una tormenta solar.

Aviación y Espacio

Malas noticias para la NASA: astrónomos alertan de tormentas solares que podrían retrasar Artemis II

El Centro de Investigación Ambiental y Ciencias de la Tierra (CERES) ha advertido de una actividad solar que podría poner en riesgo la misión.

Más información: Por qué las tormentas solares funden satélites y dispositivos electrónicos: "Sería catastrófico para nuestra infraestructura"

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Estas últimas semanas han sido un auténtico quebradero de cabeza para la NASA y las misiones Artemis. Los problemas que ha sufrido el cohete SLS se han sumado a un completo cambio de rumbo con misiones de sobrevuelo y retrasos en Artemis IV.

Tal es la realidad que ahora hay recomendaciones de más retrasos por culpa de tormentas solares. Es lo que detalla el Centro de Investigación Ambiental y Ciencias de la Tierra (CERES) en un comunicado no muy alentador.

Un equipo de científicos de carácter internacional ha conseguido predecir cuándo y dónde es más probable que se produzcan tormentas solares de gran potencia. Esto, a su juicio, debería llevar a que se retrasase Artemis II a "finales de 2026".

Artemis II se debería retrasar mucho

Las tormentas geomagnéticas o tormentas solares son perturbaciones temporales de la magnetósfera terrestre, causadas por ondas de choque de eyecciones de masa coronal (CME) o vientos solares, al interactuar con el campo magnético terrestre.

Ya en 2024 y en 2025 vimos una altísima actividad solar que se produjo en varios impactos relevantes de vientos solares sobre dicho campo. Recordemos que en julio del año pasado, el sol alcanzó su máximo en su actual ciclo solar, el 25.

Imagen del cohete del SLS y la nave espacial Orion de la misión Artemis II de la NASA

Imagen del cohete del SLS y la nave espacial Orion de la misión Artemis II de la NASA NASA

Estas potentes superllamaradas solares son muy problemáticas, ya que pueden interrumpir comunicaciones de radio, dañar equipos satelitales e incluso suponer un problema claro para misiones espaciales que impliquen personal humano.

Es aquí donde entra en juego el CERES. Gracias a los avances tecnológicos actuales, el equipo pudo crear un sistema capaz de predecir el momento y el lugar con mayor probabilidades de que se produzcan dichas superllamaradas.

Y es que el gran problema es que es prácticamente imposible predecir el momento exacto en el que estallará una tormenta solar. El enfoque publicado en el Journal of Geophysical Research: Space Physics pasa a cambiar de rumbo.

En este sentido, el CERES habla de un método que identifica períodos de tiempo más amplios en los que el Sol tiene mayor probabilidad de producir fenómenos extremos, al analizar casi medio siglo de datos de satélites que monitorean las emisiones de rayos X de nuestra estrella.

La erupción solar captada el 9 de enero

La erupción solar captada el 9 de enero NASA / SDO Omicrono

Descubrieron dos hechos interesantes. El primero es que pudieron identificar zonas concretas en las que la energía magnética se acumulaba con el tiempo, causando que fueran más propensas a producir grandes erupciones.

El segundo es que descubrieron un "patrón rítmico" en la actividad solar en forma de dos ciclos naturales; uno en 1,7 años y otro en 7. "Cuando los ciclos se alinean de cierta manera, el riesgo de superllamaradas aumenta significativamente", dijo el CERES.

Así, y aprovechando técnicas de aprendizaje automático y grandes conocimientos en matemáticas, se combinaron ambos patrones para pronosticar períodos y ubicaciones problemáticas en el Sol, para el ciclo solar actual.

La clave de. todo esto la da Víctor M. Velasco Herrera, especialista en la Universidad Nacional Autónoma de México. Herrera defiende el método, a la par que manda una recomendación clara a la NASA: retrasar Artemis II hasta "finales de 2026".

Según Herrera, el método "proporciona a los operadores de meteorología espacial y a los administradores de satélites un aviso con uno o dos años de antelación sobre cuándo las condiciones son más peligrosas".

Este plazo, explica el experto, permite a las agencias preparar y proteger sistemas de comunicaciones, redes eléctricas y la seguridad de los astronautas. Detalla por otro lado el retraso recomendado de Artemis II para finales del 2026.

Erupción solar.

Erupción solar. NASA

En palabras de Herrera, la NASA "tiene razón al posponer la misión Artemis II a la Luna hasta marzo, pero dada la actividad actual del Sol, nuestros pronósticos sugieren que retrasar el lanzamiento hasta finales de 2026 puede ser una decisión mucho más segura".

La recomendación en cuestión se justifica por la alta actividad del Sol en el actual ciclo solar, en la que se añade una "validación sorpresa" producida por la estrella. Y es que estos resultados fueron inesperamente validados por el astro.

Después de que el CERES enviara su artículo de investigación para su posterior publicación, otros científicos usando la sonda Solar Orbiter pudieron detectar una serie de superllamaradas masivas que estallaron en la cara oculta del Sol.

"Sorprendentemente, estos eventos recientemente descubiertos en el lado lejano coincidieron con los patrones que el equipo había predicho, a pesar de que no tenían conocimiento de estas tormentas cuando desarrollaron su sistema de pronóstico", apostilló el CERES.