Haven-1 en las instalaciones de Vast Space

Haven-1 en las instalaciones de Vast Space Vast Space Omicrono

Aviación y Espacio

Haven-1, la estación espacial comercial que jubilará a la ISS: se lanzará en 2027 y tendrá capacidad para 4 astronautas

Vast Space acaba de comenzar la integración de una estación espacial diseñada para mantener presencia humana continua en la órbita terrestre baja.

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La Estación Espacial Internacional está en tiempo de descuento. Lanzada en 1998, la ISS se diseñó para una vida útil de 15 años, pero sucesivas prórrogas siguen alargando la presencia en órbita de este enorme laboratorio espacial.

Los planes de la NASA y el resto de agencias espaciales involucradas pasan por desorbitar la ISS en 2030 o 2031, aunque Elon Musk insiste en acabar con ella cuanto antes para centrarse en Marte. En paralelo, empresas privadas como Vast están desarrollando sus propias estaciones espaciales comerciales, diseñadas para mantener presencia humana continua en la órbita terrestre baja.

El lanzamiento de Haven-1, el primer paso de la ambiciosa propuesta de Vast para sustituir a la ISS, estaba previsto para mediados de este mismo año, pero se ha ajustado su calendario para despegar durante el primer trimestre de 2027 en un Falcon 9 de SpaceX por cuestiones técnicas y prudencia en materia de seguridad.

La buena noticia es que ya ha empezado la primera fase de integración de la estación en las instalaciones de Vast, un paso decisivo para cumplir con la nueva fecha de lanzamiento.

También supone un horizonte esperanzador para las nuevas generaciones de astronautas, como los españoles Pablo Álvarez y Sara García Alonso, que probablemente no lleguen a tener una misión asignada en la ISS pero sí alguna de estas alternativas privadas.

"Desde el principio, nuestro plan de negocio ha consistido en construir un futuro sostenible en órbita, que satisfaga las necesidades del mercado actual y, al mismo tiempo, siente las bases para lo que vendrá después", afirma Max Haot, director ejecutivo de Vast, en un comunicado de prensa.

Según Haot, "Haven-1 no es un concepto, sino un hardware real y probado en vuelo, diseñado para llevar adelante una presencia humana continua en la órbita terrestre baja para Estados Unidos y sus aliados".

Haven-1 y Haven-2

Tras las primeras pruebas en órbita de una versión de demostración, la primera fase de la integración de Haven-1 incluirá la instalación de los sistemas de fluidos presurizados de la estación, además de las bandejas y tanques de componentes, que se someterán a pruebas de presión, fugas y funcionamiento.

La segunda fase, prevista para la segunda mitad de 2026, incorporará la aviónica, los sistemas de guía, navegación y control, además del hardware de revitalización del aire.

El camino hacia Haven-1

Por último, según cuentan desde Vast, la tercera fase completará el vehículo con la habilitación de la tripulación y los cierres interiores, el blindaje exterior contra micrometeoritos y desechos orbitales (MMOD), la instalación del radiador térmico y la integración de los paneles solares para conseguir una configuración totalmente lista para el vuelo.

Así, lo siguiente será una serie de exigentes pruebas ambientales del sistema previas al lanzamiento en las instalaciones Neil Armstrong de la NASA a finales de 2026.

Haven‑1 es un módulo único y compacto diseñado para demostrar cómo una empresa privada puede operar su propia estación tripulada. Su estructura es cilíndrica, con 4,4 metros de diámetro, unos 10 metros de longitud y alrededor de 45 metros cúbicos de volumen habitable, suficientes para alojar con cierta comodidad a una tripulación de cuatro personas durante misiones cortas.

El interior de Haven-1 se organiza en torno a un espacio central de trabajo y un pequeño laboratorio modular para experimentos, diseñado para ofrecer alimentación eléctrica, refrigeración y enlaces de datos de alta velocidad.

Prueba en órbita de sistemas de una versión de demostración de Haven-1

Prueba en órbita de sistemas de una versión de demostración de Haven-1 Vast Space Omicrono

Alrededor de esa zona se distribuyen cuatro pequeñas cabinas privadas, algo que la ISS nunca tuvo como tal: compartimentos donde cada astronauta puede dormir, guardar sus efectos personales y trabajar con algo de intimidad.

Otro de los rasgos más llamativos del diseño de Haven-1 es la gran ventana tipo cúpula, de algo más de un metro de diámetro, que mira hacia la Tierra y convierte la zona común en una especie de mirador orbital.

Tecnológicamente, Haven‑1 busca una mezcla de sencillez operativa y sofisticación en los sistemas clave. La estación contará con paneles solares de alta eficiencia y baterías integradas para gestionar los eclipses en cada órbita y los picos de demanda.

Por su parte, el control de actitud de la estación se basa en giroscopios de momento, que permiten orientar el módulo sin gastar propelente (combustible), una solución más cercana a grandes satélites de telecomunicaciones que a la propia ISS.

El soporte vital está dimensionado para misiones cortas, de entre dos semanas y un mes, y se complementa con los sistemas de la cápsula Crew Dragon de SpaceX, que será el vehículo de transporte y permanecerá acoplada aportando oxígeno, reserva de agua y capacidad de retorno.

En comunicaciones, Vast ha apostado por integrar Starlink, el Internet satelital de Elon Musk, lo que implica disponer de enlaces de banda ancha y baja latencia para telemetría, videoconferencias, transmisión de datos científicos y operación remota de experimentos.

Haven‑2, que debería estar en órbita y plenamente operativo en 2028 si la NASA da su visto bueno, llevará esta idea un paso más allá, hasta el terreno de las grandes estaciones multimodulares que aspiran a tomar el relevo de la ISS.

En lugar de un único módulo, se trata de una arquitectura escalable por fases. El primer elemento será una versión alargada de Haven‑1, con más volumen habitable y capacidad similar de tripulación, que servirá como núcleo inicial.

Diagrama de Haven-2

Diagrama de Haven-2 Vast Space Omicrono

A partir de ahí, Vast prevé ir añadiendo módulos adicionales cada seis meses hasta llegar, hacia principios de la próxima década, a una configuración de nueve módulos con unos 500 metros cúbicos habitables y capacidad para 12 astronautas en ocupación continua.

En esa configuración, Haven‑2 incluiría un módulo central con al menos dos puertos de atraque para distintas naves, una cúpula de observación de 3,8 metros de diámetro, instalaciones para cargas externas expuestas al vacío y una esclusa propia para paseos espaciales, además de laboratorios presurizados.

Otras estaciones espaciales

Con esta apuesta por las estaciones espaciales comerciales, la NASA y otras agencias espaciales gubernamentales dejarían de ser propietarias y pasarían a ser clientes preferentes: pagarían por tiempo de astronauta en órbita, uso de laboratorio o servicios de demostración tecnológica.

Al ser privadas, las infraestructuras también podrían atender en paralelo a agencias de otros países sin representación en la ISS, empresas biotecnológicas o fabricantes interesados en las condiciones de microgravedad que sólo se pueden conseguir en el espacio.

Axiom Space Station

Axiom Space Station Axiom Space Omicrono

Además de Vast, otras compañías están desarrollando sus propias estaciones espaciales comerciales, que deberían empezar a poblar la órbita baja antes de 2030.

La más avanzada es la de Axiom Space, que está construyendo módulos diseñados para acoplarse primero a la ISS para funcionar como anexos comerciales, con sus propios racks de experimentos, áreas de trabajo y zonas de habitabilidad, y que más adelante se separarán para formar una estación independiente.

Starlab, el proyecto de Voyager Space en alianza con Airbus, sigue una aproximación diferente: una gran estación basada en un módulo principal inflable. Ese tipo de estructura permite ofrecer un volumen interno muy superior por cada kilogramo lanzado.

La idea es disponer de un gran espacio diáfano que pueda dividirse en zonas de laboratorio, hábitats y almacenamiento mediante paneles y racks, con un nodo, un brazo robótico para cargas externas y sistemas de potencia y soporte vital dimensionados para un número reducido pero estable de ocupantes.

Orbital Reef

Orbital Reef Blue Origin Omicrono

La tercera gran propuesta comercial es Orbital Reef, impulsada por Blue Origin junto con Sierra Space y Boeing. Su diseño contempla varios tipos de módulos: elementos inflables de gran volumen, módulos de investigación, un nodo central con múltiples puertos de atraque y un mástil que integra paneles solares capaces de suministrar del orden de 100 kW y un brazo robótico para manipular cargas externas y asistir en el montaje.

En el interior, Orbital Reef se plantea casi como un parque empresarial en órbita, con diferentes oficinas para sus clientes: áreas dedicadas a investigación, otras a turismo espacial de alto nivel y otras a demostraciones tecnológicas. Además, la automatización y la robótica tendrán un papel clave para minimizar la necesidad de paseos espaciales de mantenimiento, demasiado caros y arriesgados.