Render del lanzador Miura 5.

Render del lanzador Miura 5. PLD Space Omicrono

Aviación y Espacio

2026 es el año del Miura 5, la esperanza española para ir al espacio: así afronta PLD Space a su momento de la verdad

La compañía ilicitana integrará el primer modelo de vuelo durante el primer trimestre del año y el lanzamiento está programado para el segundo.

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La cuenta atrás en los cuarteles generales de PLD Space ha comenzado. La compañía ilicitana tiene en 2026 su prueba de fuego definitiva, esa que validará los 15 años de carrera en la industria que acumulan sus fundadores, Raúl Verdú y Raúl Torres.

Será el año del lanzamiento inaugural del cohete Miura 5, el primero con carácter comercial, desde el Puerto Espacial de Kourou, en la Guayana Francesa.

La fecha todavía no se ha cerrado, pero según los planes de PLD Space este primer despegue ocurrirá en el segundo trimestre del año. Hasta entonces, los trabajos tanto en España como en la Guayana Francesa avanzan a buen ritmo para cumplir el cronograma.

El último gran hito de la compañía ha sido completar el primer modelo de calificación del cohete, conocido internamente como QM1.

Esta unidad, junto a una segunda que se encuentran finalizando, servirán para completar los ensayos de los subsistemas del cohete, algunos tan importantes como la primera y la segunda etapas.

"El Miura 5 está diseñado desde principios de año y, durante el 2025, hemos probado todas y cada una de las piezas", apunta Raúl Verdú, cofundador y director de desarrollo de negocio de PLD Space, a EL ESPAÑOL-Omicrono.

"La actividad en los laboratorios continúa siendo frenética", recalca. Los ingenieros han llevado a cabo el desarrollo de los subsistemas de forma paralela y, hasta que no se ensambló el QM1, no habían visto el cohete completo, "el todo".

Representación del lanzamiento de un Miura 5

Representación del lanzamiento de un Miura 5 PLD Space

En cuanto a los sistemas críticos, el ingeniero alicantino señala fundamentalmente dos: el subsistema de separación entre las etapas del cohete y el motor TEPREL-C que deberá encenderse en el vacío.

Verdú explica que han diseñado un banco de ensayos específico para poder probar el sistema de separación. "Lo hemos practicado decenas de veces".

"Es un diseño 100% hecho en casa", en referencia tanto a los actuadores como a los mecanismos, pasando por el software que controla todo. "Los resultados en tierra son bastante prometedores", señala, pero donde mejor se prueban este tipo de sistemas es en el espacio.

Exactamente lo mismo ocurre con el único motor que protagoniza la segunda etapa. "Tenemos que probar el encendido en un entorno real", apunta Verdú.

Prototipo del cohete Miura 5 en las instalaciones de Elche

Prototipo del cohete Miura 5 en las instalaciones de Elche PLD Space

Los ingenieros lo han conseguido "muchas veces en tierra firme, en nuestras instalaciones de Teruel", pero no han tenido ocasión de verlo funcionar en el espacio.

"También tenemos el reto de realizar reencendidos en la segunda etapa, tanto para ofrecer distintas maniobras orbitales a nuestros clientes como para desorbitar la propia etapa".

Los retos técnicos mencionados antes convierten al primer lanzamiento del Miura 5 en un complejo vuelo de demostración.

Si consiguen superar esos dos exámenes durante el primer despegue estarían más que satisfechos, pero la gente de PLD Space no se ha caracterizado nunca por ser conformistas y esperan ir algunos pasos más allá, planteándose incluso recuperar la primera etapa.

Otro de los grandes hitos conseguidos por la compañía en los últimos meses ha sido en el plano político e institucional.

Raúl Verdú señala que PLD Space ha sido elegida para el European Launcher Challenge, un programa de la Agencia Espacial Europea que busca impulsar programas de lanzadores espaciales privados.

"Para nosotros ha sido fundamental, tanto a nivel reputacional como por tener el soporte del Ministerio de Ciencia", afirma.

Cosas por hacer

Durante estos días, el personal de PLD Space se encuentra trabajando en los QM1 y QM2, ultimando cada detalle. "Quedan sólo días de ensayo de todos los subsistemas".

El siguiente paso es todavía más importante. "Durante el primer trimestre vamos a terminar de fabricar la unidad de vuelo", es decir, el cohete que despegará desde Kourou.

"A finales de este primer trimestre meteremos el cohete en un contenedor de transporte marítimo y se llevará hasta la Guayana Francesa", explica Verdú a este periódico.

Diseño del Miura 5

Diseño del Miura 5 PLD Space, Raúl Torres Omicrono

Se trata "de un momento crítico, en el que no cometer errores". El objetivo es "entregar el cohete perfecto, tanto desde el punto de vista del diseño como de la fabricación".

En paralelo a este trabajo, un equipo de PLD Space se encargará de la construcción de la infraestructura de lanzamiento en el Centro Espacial Europeo en la Guayana Francesa.

"Va a ser una carrera en la que se van a cumplir los dos objetivos a la vez, por un lado la llegada del cohete a Kourou y, por otra, la finalización de la plataforma".

Buena parte del equipamiento necesario para la operación del cohete se ha fabricado en España y se está trasladando hasta la Guayana en barcos. "Mientras hablamos, hay toneladas de material en mitad del Atlántico", apunta.

La infraestructura "será muy similar a la que empleamos cuando lanzamos el Miura 1 desde Huelva", pero a una escala adaptada al tamaño del Miura 5.

"Tendremos un hangar, tanques de combustible y mecanismos equivalentes". Todo eso lo llevan desde España. El trabajo en la Guayana Francesa ha sido, principalmente, deforestar y comenzar con la estructura de hormigón que aguantará el impulso de los cinco motores del Miura.

Cuenta atrás

El segundo trimestre de 2026 está reservado para ejecutar el primer despegue y, si fuera necesario, atar los cabos sueltos que podrían surgir a última hora.

El momento de apretar el botón del comienzo de la cuenta atrás todavía no está claro, pero el objetivo es que sea en esa ventana temporal.

Además, Verdú afirma que el perfil de vuelo ya está totalmente establecido, "pero no es público, sólo se lo hemos trasladado a la Agencia Espacial Francesa" para que pueda autorizar el despegue.

Lo mismo ocurre con la órbita, que se mantiene en secreto y se publicará antes del lanzamiento, y la carga de pago que viajará en el interior.

"En el Miura 1 enviamos un queso y un experimento de un instituto alemán", explica Verdú.

En Miura 5 pondrán nuevamente cargas de poco valor económico, de "muy alto riesgo", pero útiles para demostrar la tecnología en la parte alta del cohete. Y también otras "con alto valor sentimental", sin especificar más.

Un punto clave de este primer vuelo es que PLD Space intentará recuperar la primera etapa. "Tenemos programada la primera etapa del lanzador para que haga boost back y también para que se abra el paracaídas", afirma Verdú.

El ingeniero ilicitano también aclara que no se trata realmente de reutilizar el booster, sino de recuperar la pieza. "Sería sacar una matrícula de honor".

Lanzador Vega-C rumbo al espacio

Lanzador Vega-C rumbo al espacio Rodrigo Mínguez Puerto Espacial de Kourou

"Los números y las simulaciones nos dicen que la maniobra se realizará", asegura.

En esta primera singladura, "lo importante es llegar a órbita y todo lo que podamos aprender sobre ello". Una vez el booster está en el aire, "nos cuesta lo mismo perderlo que intentar recuperarlo".

Lecciones aprendidas

El día después del lanzamiento, tanto si es exitoso como si no, toca estudiar. "El cohete tiene unos 50 ordenadores a bordo que habrán registrado absolutamente todo lo que ocurre", afirma.

La telemetría es oro para PLD Space. "El día después tendremos que recopilar todos los datos y analizarlos, algo que ya hemos hecho con Miura 1".

"Obviamente, si el cohete falla de forma estrepitosa lo veremos todos por YouTube ese mismo día en directo, pero la información recopilada seguirá siendo muy útil".

La filosofía de la compañía y de Verdú, similar a la de Musk con los Falcon 9 y Starship, es que "cuanto peor sea el escenario del resultado, más valiosos serán esos datos".

Para entonces, la segunda unidad de vuelo estará prácticamente terminada, aunque abierta a los cambios y lecciones aprendidas del primer despegue.

"Si hay que modificar el software o ajustar alguna pieza, lo haremos". Y comenzará el ciclo de nuevo.