El nuevo Sound Burger de Audio Technica.

El nuevo Sound Burger de Audio Technica. Ismael Marinero Omicrono

Análisis y Pruebas

He probado el Sound Burger de Audio Technica, el 'walkman' de los vinilos: estética retro, portabilidad y buen sonido

Un híbrido entre gadget nostálgico y reproductor moderno que combina tracción por correa, preamplificador de fono y hasta 12 horas de autonomía.

Más información: He probado el tocadiscos ideal para los melómanos más puristas de la alta fidelidad: semiautomático y minimalista

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El ciclo de la nostalgia parece inagotable. El eterno retorno de lo que estaba de moda hace décadas devuelve las sensaciones de su juventud a las generaciones más talluditas y les da un toque cool a los jóvenes que quieren ir a la contra. Lo vintage triunfa, y pocos ejemplos más elocuentes que el de los vinilos, cuyo mercado ha sobrepasado el del CD y sigue creciendo en la era de las plataformas de streaming.

Ese auge ha impulsado también las ventas de los tocadiscos, que han dejado de ser esos cacharros abandonados en el trastero para regresar al lugar de honor que merecen en salones y dormitorios. Pero, en vez de enormes equipos de música como los de antaño, ahora existe la posibilidad de renunciar al amplificador y conectarlos directamente a altavoces inalámbricos, haciéndolos más versátiles y, en algunos casos, hasta portátiles.

Bien lo sabe Audio Technica, que en 1983 ya sorprendió con la primera generación de Sound Burger, su 'walkman' de vinilos ideal para poder escuchar los discos en cualquier parte gracias a su formato tipo sándwich, con alimentación a pilas y conexión directa para auriculares.

La marca japonesa ha rescatado la idea, manteniendo casi intacto el diseño y la estética retro del original, pero adaptando esta pieza de coleccionista a la actualidad, añadiendo conectividad Bluetooth 5.2, batería recargable para tener hasta 12 horas de reproducción y un puerto USB-C.

Durante más de un mes he podido poner a prueba este AT‑SB727 (en su versión amarilla y negra), que se vende por 229 euros y viene a competir con la avalancha de tocadiscos tipo maleta de origen chino, mucho peores desde el punto de vista de la calidad, pero también -todo hay que decirlo- mucho más baratos.

Rediseñando un icono

"Cuando algo funciona, mejor no tocarlo", reza el dicho. En Audio Technica han sido fieles a él y a sí mismos: a primera vista, apenas se perciben diferencias entre el Sound Burger primigenio y su réplica actual.

La compañía ha vuelto a apostar por una construcción sólida en plástico rígido, con un pequeño plato de aluminio fundido, bisagras robustas y un sistema de cierre muy firme, dando una sensación de dispositivo bien terminado y duradero.

El nuevo Sound Burger de Audio Technica.

El nuevo Sound Burger de Audio Technica. I.M. Omicrono

A diferencia de algunos modelos de alta gama, aquí todo está pensado para su uso manual rápido y sencillo, sin montaje ni complejas configuraciones, ya que su mayor valor es precisamente su portabilidad.

A eso ayudan unas dimensiones contenidas, de unos 29 cm de largo, 10 cm de ancho y 7 cm de alto, y un peso cercano a los 900 gramos. Cabe sin problema en una mochila y se puede transportar sin esfuerzo con una sola mano, ya que incluye una cómoda correa de tela en uno de los extremos.

Una vez cargada la batería, para empezar a usar el AT‑SB727 lo primero es retirar el tornillo que fija el brazo, un ingenioso método para evitar que se mueva durante el transporte.

El dispositivo solo tiene tres botones: los dos superiores, uno para elegir la velocidad, 33 1/3 o 45 rpm (los viejos vinilos de 78 rpm no son compatibles) y otro de on/off, además de un tercero en un lateral para emparejar el tocadiscos con el altavoz o auriculares Bluetooth de tu elección.

El nuevo Sound Burger de Audio Technica.

El nuevo Sound Burger de Audio Technica. I.M. Omicrono

Tras emparejarlo (o conectarlo a otro equipo gracias al cable de audio minijack 3,5 mm a RCA doble, incluido en la caja), ya sólo queda abrir la parte superior del dispositivo, insertar el disco y apoyar la aguja en los surcos del vinilo para empezar a disfrutar de la música.

Estabilidad y sonido

A nivel técnico, el Sound Burger utiliza un sistema de tracción por correa con servomotor de corriente continua de alta precisión, con la idea de ofrecer una reproducción estable incluso en un chasis tan pequeño.

El brazo de lectura recurre a un sistema de equilibrio dinámico por resorte en lugar del contrapeso tradicional, de modo que la fuerza de apoyo no depende tanto de que la superficie esté perfectamente nivelada.

Aquí no hace falta dar vueltas a las clásicas cuatro patas de los tocadiscos convencionales: el Sound Burger es bastante tolerante a los desniveles, aunque sigue siendo imprescindible apoyarlo sobre una superficie firme.

La aguja ATN3600L del nuevo Sound Burger

La aguja ATN3600L del nuevo Sound Burger I.M. Omicrono

De serie monta la cápsula de imán móvil AT3600L con aguja ATN3600L, un conjunto muy probado en la gama de entrada, que ofrece un sonido bastante aceptable, sin el altísimo nivel de detalle de agujas de alta gama, pero más que suficiente para un aficionado sin mayores pretensiones. Además, es reemplazable, por si el usuario quiere un extra de calidad en la reproducción.

He probado el AT‑SB727 con música de diversos estilos y épocas, y las sensaciones son buenas, respetando el timbre de voces e instrumentos. Como dispone de preamplificador de fono integrado, si se conecta por cable a una cadena de música rinde bastante mejor de lo que su aspecto de juguete salido de Regreso al futuro puede hacer pensar inicialmente.

Al conectarlo por Bluetooth, el sonido pierde algo de cuerpo y claridad, pero sigue siendo plenamente disfrutable para un uso casual, precisamente el escenario donde este producto tiene más sentido.

La batería interna de iones de litio proporciona hasta 12 horas de reproducción con una sola carga, y se recarga por USB‑C con una potencia moderada que prioriza la vida útil de las celdas. Por eso es mejor dejarlo cargando por la noche, para poder disfrutar sin preocupaciones de tus vinilos favoritos al día siguiente.

No todo son aciertos: el dispositivo no tiene control de volumen propio, de modo que es necesario ajustar el nivel desde el altavoz o los auriculares, lo que puede ser incómodo en ocasiones. Además, al quedar el disco expueste, pueden producirse accidentes en caso de tocar el vinilo en plena reproducción. Si tienes gatos, como es mi caso, lo mejor es cerrar la puerta y dejar a esos adorables hijos del demonio en otra habitación, porque del hipnotismo inicial pasaron a querer ejercer de DJs felinos.

¿Me lo compro?

Con un precio de 229 euros en España, el AT‑SB727 no compite por precio con los tocadiscos de entrada fijos, que en algunos casos ofrecen mejor sonido por menos dinero, sino que se sitúa como un gadget de nicho para amantes del vinilo que valoran la portabilidad y el diseño.

Este Sound Burger renovado es especialmente atractivo para quienes ya tienen un equipo principal en casa y buscan un segundo tocadiscos para un uso ocasional, ya sea en viajes o espacios pequeños donde un plato tradicional no encaja. Además, también puede funcionar incluso como elemento decorativo gracias a su diseño vintage.

Así, este giradiscos se presenta como una reinterpretación muy conseguida de un clásico ochentero: combina estética retro, buenas decisiones de ingeniería para un chasis mínimo y una conectividad actualizada que lo hace mucho más versátil que el original.