Rubén Aguilar, consultor de Edifida Omicrono
Rubén, consultor: "Si quieres construirte una casa de 100 metros y te dicen que en 6 meses estás dentro, no te lo creas"
Construir una casa es algo más complicado de lo que parece incluso si ya tenemos el terreno y una constructora con un presupuesto.
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El sueño de levantar una vivienda propia desde sus cimientos choca de frente con la realidad financiera y burocrática en España. Los futuros propietarios pueden asumir que el presupuesto aportado por una empresa constructora es todo lo que deben tener en cuenta, pero no es así.
El consultor de construcción industrializada Rubén Aguilar ha explicado en un vídeo publicado en YouTube algunos de los obstáculos y cosas que debemos tener en cuenta, alertando contra los mensajes de las constructoras de que en poco tiempo y con poco dinero podemos tener nuestra casa.
"Tienes un terreno, quieres construirte una casa de 100 metros, vas a una constructora y te dice que te va a salir a unos 1.500 € el metro cuadrado y que en 6 meses estás dentro de la casa. No te lo creas", advierte Aguilar.
En la práctica, explica, el precio se va a ir hasta los 209.000 euros, y no solo eso; probablemente no vas a poder entrar a vivir hasta un año después.
Y es que antes incluso de poner la primera piedra, hay que tener ciertas consideraciones, empezando por la naturaleza del suelo, si es un terreno o un solar; la diferencia es que en el segundo caso, ya tenemos agua, luz y saneamiento y ya se puede empezar a construir.
En cambio, en un terreno simple, es posible que tengamos que urbanizarlo, y de ahí que tengamos que tener algo de paciencia y primero comprobar si realmente podemos construir, lo cual requiere dar varios pasos.
Aguilar aconseja revisar tres documentos esenciales: la nota simple del Registro de la Propiedad para ver cargas y titularidad, que va a costar unos 10 euros, el informe urbanístico municipal para saber qué podemos construir, y el estudio geotécnico para saber qué hay debajo de nuestro terreno, lo que afectará a los cimientos.
Esto es lo que realmente va a aumentar el presupuesto final de la obra, porque dependiendo del terreno, la obra civil "puede ir de 10.000 euros hasta 40.000, 50.000, 60.000 o hacerlo inviable".
El diseño del proyecto tampoco es un trámite simple, sino un contrato vinculante. Requiere la contratación de un arquitecto y de un arquitecto técnico, también conocido como aparejador, así que debemos asegurarnos de que sus honorarios se incluyen en el presupuesto ofrecido por la constructora.
En el ejemplo puesto, eso suponen unos 15.000 euros adicionales antes incluso de hacer nada, que se suman a la cimentación, que saldría por unos 12.000 euros.
Una vez obtenido el PEM (Presupuesto de Ejecución Material), es cuando se pueden calcular el resto de impuestos del proyecto, como el ICIO del ayuntamiento, la tasa de licencia y el AJD, el impuesto por escritura de la comunidad autónoma.
Todos estos gastos son independientes del presupuesto de 1.500 euros el metro que la constructora nos dio al inicio de esta aventura, a los que hay que sumar la tasa de la licencia, la fianza de residuos y otros gastos.
De la misma manera, la promesa de entrar en la casa en seis meses no es posible cumplirla, porque hay que sumar los meses que tarde el ayuntamiento en tramitar la licencia.