Un coche con los cristales subidos

Un coche con los cristales subidos Unsplash Omicrono

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Un mecánico español explica: "Si el elevalunas del coche se te ha roto, tengo un truco para subir el cristal fácilmente"

Si no somos capaces de subir el cristal porque el motor del elevalunas se ha roto, hay varias opciones que podemos seguir.

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Es algo que nos ha pasado a todos alguna vez. El elevalunas eléctrico se rompe por cualquier motivo, ya sea porque el motor ha fallado o porque el coche se ha quedado sin batería, y no podemos subir el cristal de ninguna manera porque se ha metido en la puerta.

Por supuesto, nadie quiere dejar la ventanilla del coche bajada durante el tiempo que tarda en llevar el coche al mecánico o encontrar una batería nueva, así que mucha gente intenta subir el cristal por la fuerza, lo que puede acabar rompiéndolo.

Afortunadamente, los mecánicos conocen métodos de emergencia para cerrar la ventanilla manualmente, para que al menos esté cerrada hasta que podamos arreglarlo. Tenemos muchas opciones a nuestro alcance, y la mayoría no requiere nada especial.

Un mecánico de Talleres Piba ha compartido una de esas soluciones en un vídeo publicado en YouTube en el que atiende uno de estos casos: la ventanilla está bajada al máximo, así que no es posible alcanzar el cristal.

Su procedimiento consiste en retirar el lamelunas exterior, esa pieza de goma blanda en la parte inferior del marco de la ventana y que evita que el cristal toque directamente con el metal de la puerta.

Al quitar esta tira protectora, queda expuesto un pequeño espacio en la ranura donde se encuentra el borde superior del cristal. Si introducimos los dedos firmemente en ese hueco, es posible coger el vidrio con fuerza y tirar hacia arriba hasta ponerlo en el marco.

El mecánico advierte que podemos encontrarnos con topes a lo largo del recorrido, pero que deberíamos ser capaces de subir la luna sin mayores problemas.

Un detalle importante es que, si no hacemos nada más, tarde o temprano el cristal se va a volver a bajar por la propia gravedad. Por eso, deberíamos meter una pequeña cuña de plástico o madera entre el vidrio y el marco interior, asegurándonos de que no es una pieza metálica que pueda rayar el cristal.

Existen otras alternativas sencillas si preferimos no hacer esto, o si el cristal no se encuentra completamente metido en la puerta. Una de las técnicas más populares es el llamado "truco del aplauso".

Se llama así porque debemos colocar las palmas de ambas manos abiertas ejerciendo presión contra ambas caras del cristal (una mano desde el interior y otra desde el exterior) y moverlas hacia arriba de manera sincronizada.

Evidentemente, este truco realmente solo es útil si la ventana estaba a medio bajar cuando ocurrió el fallo, ya que de otra manera no podemos ejercer la presión necesaria con las manos.

En cambio, otra opción que puede ser más útil es usar cinta adhesiva, preferiblemente cinta americana de embalar. Sacamos una tira de aproximadamente 30 o 40 centímetros, pero sin cortarla, y la pegamos verticalmente en la cara exterior del cristal, con algún tipo de herramienta fina que nos permita asegurarnos de que la cinta está pegada. Entonces, sólo tenemos que tirar directamente del rollo de cinta.