La Bosch WAN24200EP, una de las lavadoras más silenciosas según la OCU Omicrono
Los expertos coinciden: "Una lavadora silenciosa es vital para ahorrar en luz, asegúrate de que no supere los 75 db"
Tener una lavadora silenciosa es algo más que una necesidad para evitar molestias, también nos puede ayudar a ahorrar y a evitar multas.
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Con la subida de los precios de la luz, cada vez más familias buscan alternativas para seguir usando sus electrodomésticos sin aumentar la factura. En el caso de las lavadoras, un truco consiste en ponerlas durante el horario nocturno, cuando la luz está más barata.
Sin embargo, eso abre la puerta a otro problema: el ruido. En apartamentos pequeños o viejos, con paredes delgadas y que dan directamente con el dormitorio del vecino, el ruido se ha convertido en un auténtico problema conforme más gente usa la lavadora de noche.
No es únicamente por una cuestión de cortesía. En la mayoría de las ordenanzas municipales nos encontramos secciones dedicadas a la contaminación acústica, con reglas muy específicas del nivel máximo de decibelios y los horarios en los que está permitido hacer algo de ruido.
Si las ignoramos y realmente molestamos a los vecinos durante toda la semana, tarde o temprano nos podemos encontrar con multas que parten de los 150 euros, pero que pueden alcanzar hasta los 3.000 euros en los casos más graves, con reincidencia y si desafiamos las indicaciones de la policía local.
En definitiva, una lavadora silenciosa es vital para reducir la factura de la luz, para poder ponerla de noche y aprovecharnos de las horas valle de nuestra tarifa eléctrica; y deberíamos asegurarnos de que nunca se superen los 75 dB en el centrifugado.
Durante la elección del modelo adecuado para nuestro hogar, debemos tener muy en cuenta los niveles de ruido descritos por el fabricante, y si cuenta con alguna ventaja respecto a otros modelos para usarla de noche.
Los expertos, como recientemente han escrito en Cenor Electrodomésticos, recomiendan fijarnos en un dato en concreto: que el nivel de ruido en centrifugado no supere los 75 decibelios.
Esto es importante porque, en realidad, el problema no se encuentra en el ciclo de lavado en sí; según unas recientes pruebas publicadas por la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), el ruido durante el lavado de la mayoría de las lavadoras nuevas se sitúa entre los 40 y 58 dbA (decibelio ponderado, quitando las altas y bajas frecuencias).
Ese nivel de ruido no es preocupante de por sí, el verdadero problema llega con el centrifugado, la parte más ruidosa de cualquier colada. En este periodo, las pruebas de la OCU muestran una gran diferencia entre las mejores y las peores lavadoras, con niveles de entre 60 y 74 dB.
Estas últimas lavadoras realmente pueden suponer un gran problema, no solo en una comunidad de vecinos, sino en nuestro hogar, especialmente si el aparato está instalado cerca del salón o de nuestros dormitorios.
La Ikea UDDARP es una lavadora de 1.400 rpm silenciosa según la OCU Omicrono
En cambio, un nivel de 60 dB es más que aceptable, aunque apenas unos modelos sean capaces de alcanzarlo. Curiosamente, en este caso el nivel de revoluciones no importa tanto como podríamos pensar, ya que hay lavadoras de 1.200 rpm y 1.400 rpm que alcanzan esa cifra durante el centrifugado.
Otros aspectos son más importantes que el centrifugado, como un motor inverter más moderno y preparado para hacer el menor ruido posible, o un mejor aislamiento y sistemas antivibración instalados en los modelos más avanzados.
Un truco que recomiendan los expertos es instalar gomas contra la vibración en las patas de la lavadora, un gesto pequeño pero que puede ayudar a rebajar el ruido entre 3 y 5 dB; y ya que estamos, debemos asegurarnos de que las patas están correctamente niveladas al milímetro respecto al suelo de nuestra cocina o baño para evitar vibraciones que aumenten el nivel de ruido.