Carlos Aguilar y NitiBraid.

Carlos Aguilar y NitiBraid. James Dyson Award Omicrono

Omicrono

España da una lección: crea implantes vasculares en 3D que se adaptan a la compleja anatomía de cada paciente

El proyecto español NitiBraid revoluciona los tratamientos cardiovasculares mediante el uso de impresión 3D en Nitinol y unos algoritmos textiles.

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Un estudiante de la Universidad Politécnica de Madrid se ha alzado con el prestigioso James Dyson Award 2026 en España gracias a NitiBraid, una tecnología diseñada para transformar la medicina mediante la personalización extrema.

Se trata de unos innovadores implantes vasculares en 3D que se adaptan a la compleja anatomía de cada paciente, permitiendo superar las limitaciones de fabricación actuales para crear dispositivos que responden a las necesidades exactas de cada individuo.

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo el principal desafío de la salud global. Según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), estas afecciones son responsables de aproximadamente 17,9 millones de muertes cada año en todo el mundo.

Ante este panorama tan crítico, la medicina se enfrenta a una necesidad urgente: desarrollar soluciones que dejen de ser universales y estándar para lograr adaptarse a la compleja anatomía de cada paciente.

Aquí es donde la ingeniería española ha decidido dar un paso al frente. Carlos Aguilar, el brillante alumno detrás del proyecto, ha encontrado una solución disruptiva que aborda el problema de la fabricación de implantes vasculares hiperpersonalizados y ultraflexibles.

El secreto de NitiBraid reside en la combinación magistral de dos tecnologías clave: la impresión 3D y el uso de Nitinol. Esta aleación metálica es sobradamente conocida en el ámbito médico por su memoria de forma y su superelasticidad, características que la hacen ideal para aplicaciones de altísima precisión.

No obstante, existía un obstáculo histórico importante: cuando el Nitinol se fabricaba mediante impresión 3D, perdía casi la mitad de su capacidad de deformación y recuperación elástica en comparación con los procesos industriales convencionales.

NitiBraid

NitiBraid James Dyson Award Omicrono

Para superar esta barrera técnica, Aguilar no intentó alterar la composición del material en sí, sino su arquitectura profunda. Inspirándose en la flexibilidad de los tejidos textiles y los patrones trenzados, NitiBraid emplea algoritmos de diseño vanguardistas para dictar, capa a capa, cómo se imprime cada pieza.

El resultado de esta innovación estructural es fascinante. Se consiguen crear mallas y estructuras metálicas que pueden intercalar zonas rígidas y modulables dentro de una misma pieza.

Al modificar de forma local parámetros como el grosor, el espaciado o la geometría de las fibras, se logra una deformabilidad sin precedentes.

Gracias a este salto técnico, los dispositivos médicos pueden ahora adaptarse a la compleja anatomía de cada paciente con una precisión milimétrica.

Esto abre la puerta directa a tratamientos vasculares mucho más eficaces, individualizados y mínimamente invasivos, donde el implante reacciona y se acomoda a la perfección a las necesidades fisiológicas de cada persona.

El desarrollo de NitiBraid requirió un arduo proceso de investigación, pasando por técnicas de origami y mecanismos cinemáticos hasta dar con la clave algorítmica textil.

Ahora, el proyecto recibe una aportación económica de 5.770 euros, pero, sobre todo, el respaldo mediático e institucional necesario para dar el salto del laboratorio al mercado.

Tal y como explica el propio Carlos Aguilar, "en el mundo del DeepTech, el mayor reto es demostrar que una tecnología compleja nacida en un laboratorio no es solo una buena idea teórica, sino una solución viable".

El siguiente gran desafío para NitiBraid será su validación en ensayos y casos clínicos de alta exigencia.