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China logra un hito histórico: crea la primera planta de energía solar submarina a 10 metros de profundidad

Científicos chinos crean celdas de perovskita capaces de generar electricidad a 10 m de profundidad y con más de cinco años de vida útil bajo el agua.

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En la carrera global por la transición energética, la tecnología fotovoltaica ha conquistado tejados, desiertos e incluso infraestructuras flotantes sobre embalses.

Sin embargo, generar electricidad a partir del sol bajo la superficie del mar continuaba siendo un desafío prácticamente inalcanzable.

Un equipo de científicos de la Universidad de Yunnan, en China, ha roto este límite técnico al desplegar con éxito la primera planta de energía solar submarina del mundo a 10 metros de profundidad.

El principal obstáculo de la energía solar en entornos acuáticos es la rápida absorción de la radiación.

A medida que la profundidad aumenta, la luz solar se atenúa drásticamente y la radiación roja —el espectro donde las células fotovoltaicas tradicionales de silicio ofrecen su máximo rendimiento— desaparece por completo.

Para superar este desafío, los investigadores reemplazaron el silicio convencional por células solares basadas en perovskita.

Este material emergente cuenta con una banda prohibida ancha de 1,96 electronvoltios, optimizada específicamente para absorber la luz de tonalidad azul verdosa que sí logra filtrarse en las profundidades marinas.

Panel solar subacuático diseñado por investigadores en China.

Panel solar subacuático diseñado por investigadores en China. Joule Omicrono

Además de la falta de radiación útil, el agua de mar plantea serios problemas de corrosión salina y degradación por presión.

Para proteger el dispositivo, los científicos integraron hidrocloruro de polihexametileno guanidina (PHMG), un aditivo de cristalización que refuerza la estabilidad estructural de las celdas.

La arquitectura se completó con un encapsulado de caucho butílico, vidrio y una capa protectora exterior de resina epoxi transparente, creando un blindaje impermeable capaz de resistir las exigentes condiciones del lecho marino.

Durante las simulaciones de laboratorio, los módulos mostraron cifras excepcionales: los dispositivos más pequeños alcanzaron una eficiencia del 34,71 %, mientras que los módulos de mayor tamaño registraron un 29,4 %.

Tras someter las celdas a 1.000 horas de inmersión continua en agua salada, la estructura conservó el 99,58 % de su eficiencia inicial.

A una temperatura de 25 grados Celsius, las celdas demostraron una vida útil T80 estimada en 48.904 horas, lo que garantiza mantener más del 80 % de su rendimiento tras más de cinco años de uso ininterrumpido.

Las pruebas finales de campo se llevaron a cabo en el Mar de China Meridional, donde la planta demostró su viabilidad operativa alimentando baterías de iones de litio a diferentes profundidades (2,6 metros, 5,5 metros y 10 metros).

Tras solo dos horas de exposición solar, el sistema acumuló energía suficiente para encender un panel LED.

Publicado en la revista científica Joule, este avance abre un abanico de posibilidades para la exploración oceanográfica.