Ronald Rondón, técnico de Hermanos Pérez

Ronald Rondón, técnico de Hermanos Pérez Hermanos Pérez Omicrono

Omicrono

Ronald, técnico de electrodomésticos: "Apagar el termo cada vez que te vas va a desperdiciar 1.500 W de luz"

Una práctica muy común para ahorrar en la factura de la luz es apagar el termo si no lo vamos a usar, pero los expertos no lo recomiendan.

Más información: Los expertos coinciden: "la temperatura ideal para un termo eléctrico de agua se sitúa entre 50 °C y 60 °C"

Publicada

En nuestro afán por ahorrar en la factura de la luz y evitar lo que parece una subida inevitable, podemos cometer serios errores, especialmente si no comprendemos exactamente cómo funcionan nuestros electrodomésticos.

El mejor ejemplo lo tenemos en el termo eléctrico, un aparato que normalmente está funcionando las 24 horas del día; por eso, podríamos pensar que podemos simplemente apagarlo si no lo vamos a usar inmediatamente, por ejemplo, si vamos a trabajar o si vamos a estar el fin de semana fuera.

Sin embargo, los expertos son claros en advertir que esa es una práctica que deberíamos abandonar lo antes posible si hemos comprado un nuevo termo, porque no solo no nos va a ayudar a ahorrar, sino que va a provocar lo contrario: que paguemos más que antes.

Ronald Rondón, técnico de Hermanos Pérez, ha explicado esto advirtiendo a sus clientes que "está totalmente prohibido" desconectar o apagar el termo "cada vez que te vayas a trabajar o cuando te vayas 2 o 3 días de vacaciones".

El motivo es muy simple: cada vez que el termo arranca, tiene que volver a calentar el agua a la temperatura correcta, y eso es algo que consume más electricidad que simplemente dejar que mantenga el agua a la misma temperatura durante varios días.

Un modelo estándar de termo eléctrico de entre 50 y 80 litros de capacidad va a consumir entre 1.200 y 1.500 W para aumentar la temperatura del estanque hasta el nivel que tengamos configurado.

Una vez que alcanza esa temperatura, el sistema entra en una fase de mantenimiento, durante la cual el consumo eléctrico es prácticamente residual; y es que aquí entra en juego la otra parte importante de cualquier termo, el aislamiento térmico del tanque.

Por muy bueno que sea ese aislamiento, a lo largo de varias horas o días el agua se va a ir enfriando poco a poco, y cuando volvamos y encendamos el dispositivo, va a estar fría; en ese momento, las resistencias vuelven a trabajar a los 1.500 W que hemos comentado antes para calentar nuevamente el agua.

Eso es "dinero que se nota", en palabras de Rondón, ya que el aparato está trabajando a la máxima potencia; aunque no tardará mucho en calentar el agua, en la práctica el consumo va a ser mucho más elevado que si usa baja potencia para mantener un agua que ya está caliente.

Otra cosa diferente es si nuestro modelo de termo es viejo; en ese caso, el aislamiento térmico puede no ser tan bueno como los modelos modernos, y puede compensar apagarlo si no lo estamos usando.

Esto es algo que podemos ver en la etiqueta de eficiencia energética de nuestro modelo, y en el caso de que pierda demasiado calor como para que merezca la pena mantenerlo encendido siempre, tenemos la opción de usar un temporizador, para conectarlo únicamente en los periodos de tiempo en los que estemos en casa.