Lavadora.

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Entró en vigor: los ayuntamientos multan a los vecinos que tienen la lavadora en el balcón con hasta 3.000 €

Las ordenanzas municipales de salubridad y estética urbana prohíben la colocación de electrodomésticos en espacios exteriores visibles.

Más información: Iván Terrón, asesor energético: "Para ahorrar, conviene poner siempre la lavadora llena y lavar la ropa a 30 ºC".

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Poner la lavadora en la terraza o el balcón es una solución muy común en muchos hogares españoles para ganar espacio en cocinas pequeñas. Sin embargo, esta práctica aparentemente inofensiva puede acarrear importantes sanciones económicas.

Aunque el electrodoméstico no esté explícitamente prohibido en el exterior, su funcionamiento puede infringir normativas locales y estatales si provoca ruidos molestos, vibraciones o altera la estética del edificio.

El problema principal no es en sí la ubicación del aparato en sí, sino las consecuencias derivadas del uso.

Una lavadora convencional alcanza con facilidad los 70 decibelios durante el centrifugado. Esta cifra supera ampliamente los límites de ruido permitidos para el descanso nocturno en la gran mayoría de los municipios de España.

La Ley de Propiedad Horizontal por su parte prohíbe modificar o alterar la uniformidad exterior del edificio sin la aprobación unánime de la junta de propietarios, por lo que si tu lavadora es visible desde la calle, podrías estar infringiendo esta normativa estatal.

Además la evacuación incorrecta del agua de lavado o las vibraciones del centrifugado pueden causar humedades en la fachada o transmitir temblores molestos a los techos y estructuras de los pisos inferiores.

Las sanciones y los horarios de descanso obligatorios dependen directamente de las ordenanzas de cada ayuntamiento, existiendo diferencias notables entre capitales.

Un hombre pone la lavadora en un balcón

Un hombre pone la lavadora en un balcón Unsplash Omicrono

En Barcelona, por ejemplo, las sanciones por realizar actividades domésticas ruidosas fuera de la franja permitida, que va desde las 08:00 hasta las 21:00 horas, son especialmente severas, con multas de hasta 3.000 euros en los casos considerados graves o cuando existe reincidencia.

En cambio, en Madrid, el horario restrictivo de silencio obligatorio se establece entre las 23:00 y las 07:00 horas, con multas que oscilan entre los 90 euros para las infracciones consideradas leves y los 600 euros para aquellas situaciones de mayor gravedad o reincidencia.

Por su parte, ciudades como Valencia y Bilbao fijan su periodo de descanso obligatorio entre las 22:00 y las 08:00 horas del día siguiente, con multas que parten de los 600 euros para los infractores.

La imposición de la multa por su parte no se produce de manera inmediata tras poner una lavadora, sino que sigue un procedimiento regulado.

Normalmente los vecinos afectados suelen contactar primero con el propietario para explicar de manera informal las molestias que genera el ruido o la instalación.

Si el problema no se resuelve, el presidente de la comunidad de vecinos puede enviar una exigencia por escrito exigiendo el cese de la actividad ruidosa, basándose en el artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal.

Cuando la vía interna fracasa, los afectados pueden presentar una denuncia formal ante el ayuntamiento que se encargará de aplicar la sanción económica pertinente.

En situaciones extremas, la comunidad puede emprender acciones legales que acaben en una orden judicial que prohíba de forma temporal el uso de la vivienda al infractor.

Para evitar problemas de convivencia y sorpresas económicas, se recomienda siempre consultar con detalle los estatutos de tu comunidad de propietarios y las ordenanzas de ruido de tu municipio antes de instalar cualquier electrodoméstico en zonas abiertas.