Una mujer pone el aire acondicionado

Una mujer pone el aire acondicionado iStock

Omicrono

Los expertos coinciden: "Combinar el ventilador y el aire acondicionado es el mejor tipo de refrigeración"

Ajustar el termostato entre 24 y 26 ºC, evitar errores comunes y aplicar ventilación cruzada permite optimizar el consumo de la luz.

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Con el incremento continuado de las temperaturas estivales en España, mantener la vivienda a un clima confortable sin perjudicar la economía doméstica se ha convertido en una prioridad.

Durante los meses más cálidos surgen dudas frecuentes sobre si es mejor instalar aire acondicionado o utilizar ventiladores de techo. Sin embargo, la solución más eficiente no consiste en elegir un único sistema, sino en comprender su funcionamiento y coordinar ambos aparatos de forma inteligente.

La gran diferencia entre ambos equipos radica en la forma en que modifican el ambiente interior. Mientras el aire acondicionado extrae activamente el calor y reduce la temperatura real de las estancias, el ventilador se limita a desplazar las masas de aire.

Al favorecer la evaporación del sudor en la piel, el movimiento de las aspas logra reducir la sensación térmica en hasta 4 ºC sin alterar el termómetro de la sala, lo que supone un gasto eléctrico significativamente menor.

El flujo del ventilador —ubicado preferiblemente en el centro del techo— distribuye el aire refrigerado de manera homogénea por toda la habitación. Una vez alcanzado el bienestar deseado, se puede apagar el sistema de compresión eléctrica y dejar el ventilador encendido para mantener la inercia fresca durante un tiempo prolongado.

La temperatura perfecta

Respecto a los ajustes, los expertos sugieren programar el termostato digital en una franja situada entre los 24 y los 26 ºC. Este rango proporciona un equilibrio idóneo entre la salud corporal y la sostenibilidad del consumo energético.

Además, combinar esta temperatura moderada con la brisa de un ventilador de pie o de techo evita la sequedad ambiental y previene los habituales problemas de garganta derivados de la climatización intensiva.

Evitar hábitos inadecuados resulta imprescindible para no encarecer la factura de la luz. Mantener la climatización encendida durante jornadas completas o seleccionar valores de temperatura excesivamente bajos no acelera el proceso de enfriamiento y multiplica el gasto.

Para evitarlo, la tecnología de control por WiFi —integrada o mediante accesorios externos— permite activar el equipo de forma remota poco antes de llegar a casa sin malgastar energía durante todo el día.

El mantenimiento preventivo de los aparatos es otro factor determinante para garantizar su rendimiento. La acumulación de polvo en los filtros reduce la eficiencia de intercambio térmico de los aires acondicionados, obligando al motor a realizar un esfuerzo superior en cada ciclo.

Del mismo modo, limpiar periódicamente las aspas del ventilador elimina vibraciones y ruidos molestos, asegurando un funcionamiento silencioso a lo largo de su vida útil.

Los ventiladores de techo suman

Por último, los ventiladores de techo modernos destacan por su versatilidad gracias al modo invernal, que invierte el sentido de giro de las aspas para empujar hacia abajo el aire caliente acumulado en el techo y reducir el uso de la calefacción.

Esta ventaja se suma a costumbres pasivas tradicionales, como bajar las persianas durante las horas de máxima radiación solar o crear corrientes cruzadas al caer la noche para renovar el aire de forma gratuita.