Ursula Von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea

Ursula Von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea Lukasz Dejnarowicz Europa Press

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La nueva norma de la UE: los portátiles que se vendan a partir de 2027 deberán tener baterías fáciles de extraer

Las marcas de ordenadores estarán legalmente obligadas a sustituirlas sin necesidad de herramientas especiales

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A partir de febrero de 2027, ningún ordenador portátil podrá comercializarse en el territorio de la Unión Europea si su batería está adherida o soldada de manera que impida su extracción directa por parte del consumidor.

Esta drástica medida, articulada bajo el Reglamento (UE) 2023/1542, asesta un golpe definitivo a la obsolescencia en la informática personal, obligando a una profunda reestructuración en el diseño de hardware de las firmas tecnológicas.

Aquellos fabricantes que no adapten sus cadenas de montaje antes de la fecha límite de 2027 se enfrentarán a la prohibición fulminante de venta de sus equipos en todo el mercado común europeo.

¿En qué se diferencia de la ley general de reparación?

Muchos usuarios se preguntan en qué difiere esta regulación de la directiva del "Derecho a Reparar" que entra en vigor este año. Mientras que la ley de este verano se centra en que existan piezas de repuesto generales (como pantallas, teclados o carcasas), la normativa de 2027 constituye un reglamento específico de sostenibilidad de baterías.

Esta ley es, incluso, bastante más estricta porque no se limita a exigir que el componente sea sustituible, sino que prohíbe técnicas de fabricación muy específicas, como el pegado térmico con adhesivos industriales, y obliga a las empresas a implantar un sistema de reciclaje circular destinado a recuperar de manera efectiva los componentes químicos de la celda.

Para superar las futuras inspecciones, la ley detalla que las baterías deben ser "fácilmente extraíbles". Esto significa que cualquier usuario debe poder retirar la fuente de energía utilizando herramientas comunes (como un destornillador estándar).

En caso de que se precise una herramienta especial o propietaria, el fabricante deberá incluirla de forma totalmente gratuita junto con el producto.

Asimismo, queda estrictamente prohibido el uso de colas térmicas que impidan la separación física de los componentes sin dañar el dispositivo.

La ley no solo afecta al diseño de hardware, sino también al software. Las marcas no podrán usar chips para el "emparejamiento" de componentes (serial pairing). Esto garantiza que el consumidor pueda adquirir una batería compatible de terceros y que el portátil la acepte sin degradar el rendimiento ni mostrar mensajes de error persistentes en la pantalla.

Una mujer carga su ordenador portátil

Una mujer carga su ordenador portátil iStock

Este marco legal supone un desafío técnico de primer nivel para los ingenieros de hardware que diseñan los populares ordenadores ultraligeros. Reemplazar el pegamento industrial por tornillos, guías y conectores físicos requiere un espacio interior valioso, lo que podría traducirse en un ligero incremento del grosor de los equipos.

Sin embargo, la Unión Europea ha sido sumamente clara: la reparabilidad y el reciclaje circular de materiales críticos como el litio y el cobalto son ahora la prioridad absoluta de la industria, situándose muy por encima de la estética minimalista y ultrafina de los últimos años.

Suministro y transparencia posventa

Para asegurar el soporte del dispositivo a largo plazo, la normativa exige obligaciones adicionales a los fabricantes tras su retirada de las tiendas.

Las marcas deberán ofrecer baterías de repuesto originales durante un mínimo de cinco años después de que el modelo deje de comercializarse. Además, el sistema operativo del portátil estará obligado a mostrar de forma clara los ciclos de carga y el estado real de degradación de la batería, evitando sorpresas al consumidor.

Con este paso definitivo, la Unión Europea consolida un cambio de paradigma en el consumo tecnológico donde el derecho del usuario y el equilibrio medioambiental prevalecen sobre el diseño hermético.

A partir de 2027, la verdadera innovación ya no se medirá por la delgadez extrema de un chasis, sino por la capacidad de un dispositivo para resistir el paso del tiempo y ser restaurado sin dejar una huella ecológica irreparable.