Ronald Rondón, técnico de Hermanos Pérez

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Ronald Rondón, técnico: "Si usas siempre el programa corto en tu lavadora, lo estás haciendo fatal, gastarás más luz"

Si intentamos ahorrar en la factura de la luz poniendo siempre un programa corto, es posible que en la práctica ocurra lo contrario.

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A la hora de hacer la colada, usar un programa corto para ahorrar en el consumo de electricidad es muy tentador, y de hecho, es muy recomendable en muchos casos, y no solo para tener la ropa lista en media hora.

Los programas cortos mueven menos el tambor, pasan menos tiempo calentando el agua, y todo eso se traduce en un menor consumo eléctrico; sin embargo, no podemos simplemente poner el programa corto en todas las ocasiones y olvidarnos.

De hecho, si nunca ponemos los programas más largos, en la práctica estaremos generando el efecto contrario, y además de consumir más electricidad a largo plazo, estaremos acortando la vida útil de la lavadora.

Como explica Ronald Rondón, técnico de la tienda Hermanos Pérez, el problema se encuentra en que estos programas cortos están diseñados para una capacidad mucho menor que la del tambor.

"Los programas cortos siempre están programados para lavar aproximadamente entre 2 y 3 kilos como mucho", afirma; si nuestra colada del día pesa más que eso, estaremos cometiendo un error si la lavamos en corto.

Al llenar el tambor por encima de esas cifras, la mecánica interna sufre más estrés del debido. El motor principal y el tambor deben realizar un esfuerzo muy superior para mover una masa de ropa saturada de agua en un tiempo récord.

Recordemos que el propósito de los programas cortos es que terminen lo antes posible; si la lavadora tiene que lavar una mayor cantidad de ropa, tendrá que trabajar más en un plazo de tiempo inferior.

A la larga, este sobreesfuerzo continuo puede derivar en fallos mecánicos graves como el deterioro del tambor, desgaste en los rodamientos o sobrecalentamiento en la bomba de vaciado.

La reparación de todos estos componentes suele ser de las más costosas cuando acudimos al técnico, y lo que hayamos ahorrado en luz y agua por usar un programa corto se esfumará de golpe.

De hecho, ni siquiera vamos a ahorrar tanta luz como creemos, e incluso puede que vayamos a pagar de más. Eso es porque cuanta mayor capacidad, más estamos superando los límites del ciclo rápido, y el agua y el detergente no van a penetrar tan bien en la ropa.

En la práctica, eso significa que vamos a tener que volver a poner la lavadora porque vamos a notar que la ropa no está tan limpia como antes, o que no tiene ese frescor al que estamos acostumbrados.

Por lo tanto, es mejor limitar el uso de los programas cortos a su función original: lavar una pequeña cantidad de ropa en un plazo reducido de tiempo. Si ponemos una colada pequeña, entonces sí que vamos a ahorrar en electricidad y agua.

No en vano, es bien sabido que el proceso que más consume en una lavadora es el de calentar el agua, suponiendo hasta el 80% del consumo total; con agua fría o a 30 ºC, el gasto energético se reduce de manera notable.

De la misma manera, durante estos meses de calor puede ser muy recomendable usar el programa corto, ya que en esta época las prendas acumulan a diario sudor y polvo; pero un ciclo corto de 15 minutos puede refrescar las prendas y nos la podemos poner otra vez sin necesidad de un programa largo.