Un sistema de aire acondicionado

Un sistema de aire acondicionado Pixabay Omicrono

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Los técnicos en climatización coinciden: "Enfriar la casa a tope en las horas baratas y apagar el aire no merece la pena"

Si intentamos seguir una estrategia para ahorrar en la factura de la luz, puede que cometamos un serio error.

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Puede que nos estemos acercando a las últimas semanas del verano, pero eso no significa que podamos relajarnos con el consumo eléctrico; si lo hacemos, podemos cometer errores serios que nos darán una mala sorpresa con la factura de la luz.

Por ejemplo, algo que mucha gente hace para ahorrar en electricidad es encender el equipo a la máxima potencia durante el tramo llano de la tarde, que en invierno y verano va desde las 14:00 hasta las 18:00, y durante el cual el precio de la electricidad se mantiene estable.

La idea es enfriar la casa lo máximo posible y apagar el aire acondicionado a las 6 de la tarde, aguantando hasta las 22:00 que es cuando termina el horario punta de mayor coste y empieza de nuevo el horario llano hasta la medianoche, cuando empieza el horario valle.

Sin embargo, los profesionales del sector son tajantes en que esta táctica suele incrementar el recibo, además de reducir la vida útil de los aparatos, lo que en consecuencia será mucho más caro a largo plazo.

En Fontanería Córdoba lo han explicado muy bien cuando afirman que "preenfiar y apagar sale a cuenta si tu casa sube menos de dos o tres grados en cuatro horas, y en un piso sin aislar, no llega".

El motivo no es otro que esta 'maniobra' para ahorrar menos realmente no termina cuando pulsamos el botón de apagado del aire acondicionado, termina cuatro horas después, cuando finaliza el tramo punta de la luz.

En otras palabras, vamos a tener que pasar como mínimo cuatro horas aguantando el peor calor del día, el de la tarde, especialmente si nuestra casa da al oeste y como resultado, los rayos de sol inciden de manera más directa en nuestras ventanas.

Durante este periodo de mayor radiación solar, las paredes, el techo, el suelo y el mobiliario acumulan calor rápidamente; y especialmente, algo que tal vez mucha gente subestima es que no es lo mismo cuatro horas con gente que con la casa vacía.

Si vamos a estar dentro de casa durante este periodo, inevitablemente vamos a generar calor por los aparatos que usamos como el televisor, el ordenador, el horno, la vitro, e incluso el calor generado por las propias personas.

Todo esto va a provocar que, inevitablemente, pongamos el aire acondicionado de nuevo porque no vamos a aguantar; y de esta manera toda esta 'táctica' se echa a perder inmediatamente, porque vamos a consumir más que si hubiéramos dejado el equipo encendido.

Y es que los sistemas de aire acondicionado con inverter están especializados en mantener la temperatura; si apenas hay fluctuaciones de temperatura, el compresor apenas va a trabajar y apenas va a consumir entre 200 W y 400 W por hora.

En cambio, si partimos desde una temperatura muy elevada y ponemos el aire a tope, el compresor debe trabajar al 100% de su capacidad para alcanzar el nivel deseado, y en ese momento va a consumir el máximo, entre 1500 W y 2000 W por hora dependiendo del modelo.

En nuestra 'estrategia' para consumir poco, primero ponemos el aire a tope, lo apagamos, y luego lo volvemos a encender a tope; la ironía es que eso consume mucho más que simplemente dejar el aire encendido toda la tarde, incluso si entramos en horario punta.

Lo que sí puede tener sentido, avisan desde Fontanería Córdoba, es encender el aire para que al llegar a las seis la casa ya esté fresca, algo que podemos hacer con los nuevos modelos que cuentan con conexión WiFi y se pueden controlar con el móvil.