Imagen de archivo de una goma de la nevera rota.

Imagen de archivo de una goma de la nevera rota. iStock

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Los expertos en ahorro alertan: "No cambiar las gomas en mal estado del frigorífico aumenta un 30% tu consumo eléctrico"

Un simple deterioro en el cierre de la puerta del frigorífico puede disparar tu factura de la luz sin que te des cuenta. Así puedes detectarlo en segundos.

Más información: Javier Dasí, experto energético: “El frigorífico es uno de los electrodomésticos que más luz consume, sobre todo en verano"

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El frigorífico es el único electrodoméstico del hogar que trabaja sin descanso las 24 horas del día. Por ello, cualquier fallo en su eficiencia impacta de forma directa y silenciosa en la factura a final de mes.

A menudo culpamos a la antigüedad del aparato, pero los especialistas en eficiencia energética advierten de un culpable que suele pasar desapercibido: mantener las gomas en mal estado dispara drásticamente el gasto de luz.

La función de la goma magnética de la puerta es vital, ya que actúa como una barrera hermética que impide la fuga del aire frío interior y bloquea la entrada del aire caliente exterior.

Cuando este sello pierde su eficacia por desgaste, grietas o acumulación de suciedad, el aislamiento térmico se rompe por completo.

Como consecuencia, la temperatura interior sube y el termostato obliga al compresor a encenderse continuamente para recuperar los grados perdidos.

Este sobreesfuerzo ininterrumpido reduce la vida útil del aparato y se traduce matemáticamente en un aumento directo de tu consumo eléctrico.

Instituciones oficiales confirman la gravedad de este descuido basándose en los datos de gasto en los hogares.

Un frigorífico.

Un frigorífico. iStock

Los expertos señalan que no cambiar las gomas de la nevera representa por sí sola un aumento en torno al 30% del consumo. Traducido en euros, son unos 50-70 euros extra al año, según el modelo.

Partiendo de esa enorme base de gasto constante, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte que no sustituir unas gomas en mal estado rompe el aislamiento y obliga al motor a trabajar por encima de su capacidad.

Al cruzar ambos datos, queda claro que cualquier fuga térmica en este aparato multiplica el derroche económico de la familia.

Saber si tu nevera está desperdiciando energía es muy fácil gracias a una sencilla comprobación casera conocida como el truco del papel.

Para realizarla, solo necesitas abrir la nevera, colocar una hoja de papel estándar entre la goma y el marco de la puerta, y cerrarla con normalidad dejando la mitad de la hoja asomando.

A continuación, debes tirar suavemente del papel hacia ti. Si el folio sale con demasiada facilidad y sin ofrecer resistencia, existe una fuga de aire.

Conviene repetir este paso en varios puntos críticos, especialmente en las esquinas y en la zona inferior de la puerta.

Antes de plantearte comprar una nevera nueva, prueba con el mantenimiento preventivo. Limpiar las juntas con agua tibia y jabón neutro elimina los restos de grasa que impiden un buen sellado, y ajustar el termostato entre 3 y 5 grados ayuda a que el aparato respire mejor.

Sin embargo, si tras limpiarla notas que la junta está rota, rígida o totalmente deformada, la decisión más inteligente es sustituirla de inmediato. Es un repuesto muy barato que amortizarás desde tu próximo recibo de la luz.