Una mujer usando un horno

Una mujer usando un horno Alex Lam Omicrono

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Carles Torrecilla: “Cada vez que abres la puerta del horno se pierde hasta un 20% de la energía acumulada”

Un experto de Esade explica cómo el horno, la nevera y otros electrodomésticos disparan la factura de luz por malos hábitos cotidianos evitables.

Más información: Javier Dasí, experto energético: “El frigorífico es uno de los electrodomésticos que más luz consume, sobre todo en verano”

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Ahorrar en casa no depende solo de comprar electrodomésticos modernos o etiquetados como eficientes. Según Carles Torrecilla, profesor de Dirección de Marketing en Esade, la clave está en los hábitos con los que se usan cada día.

El experto ha analizado los pequeños gestos domésticos que, repetidos día tras día, terminan marcando una diferencia notable en la factura de la luz. No se trata de grandes inversiones, sino de rutinas que muchas personas repiten sin darse cuenta del coste energético que suponen.

El horno es uno de los ejemplos que más ha destacado Torrecilla. Es habitual abrir la puerta para comprobar cómo va la comida, pero ese gesto tiene un precio energético mucho más alto de lo que parece.

"Cada vez que abres la puerta del horno pierdes un 20% de la energía acumulada", advierte el profesor de Esade. Mirar constantemente el interior obliga al aparato a recuperar la temperatura perdida una y otra vez.

Ese proceso de recalentamiento consume electricidad de forma innecesaria. Por eso, la recomendación pasa por abrir la puerta solo cuando sea realmente imprescindible y confiar en la luz interior o el cristal para vigilar la cocción.

Torrecilla también propone aprovechar cada encendido del horno al máximo. "También ahorra cocinar a la vez más de un plato", señala el experto.

Utilizar una misma hornada para preparar distintos alimentos permite repartir el gasto energético entre varias elaboraciones. Así se evitan encendidos adicionales que, sumados a lo largo del mes, acaban notándose en el recibo.

Otras fuentes especializadas coinciden en este diagnóstico sobre el horno. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía y la Organización de Consumidores y Usuarios sitúan la pérdida de calor al abrir la puerta en una horquilla similar, entre el 20 y el 25% según el modelo y el tiempo que permanezca abierta.

El frigorífico es otro de los electrodomésticos en los que Torrecilla pone el foco. A diferencia del horno, funciona las veinticuatro horas del día, por lo que cualquier ajuste en su configuración tiene un impacto que se prolonga durante todo el año.

Pollo al horno.

Pollo al horno. Cocinillas Omicrono

"Por cada grado que bajas la temperatura de la nevera o el congelador gastas un 5% más", recuerda el experto. Ajustar correctamente el termostato es, según explica, una de las medidas más sencillas y con mayor efecto sobre el consumo total del hogar.

Torrecilla insiste además en evitar dos errores muy comunes en la cocina. Sobrecargar el frigorífico impide que el aire circule con normalidad y obliga al motor a trabajar más de lo necesario.

Meter alimentos todavía calientes provoca un efecto parecido. El aparato debe hacer un esfuerzo extra para compensar el aumento de temperatura interior, lo que se traduce en un mayor gasto eléctrico a corto plazo.

El conjunto de recomendaciones de Torrecilla dibuja una idea de fondo bastante clara. La eficiencia energética de un hogar depende tanto de la tecnología instalada como de los hábitos con los que se maneja esa tecnología.

Pequeños cambios como no abrir el horno sin necesidad, ajustar un grado el termostato de la nevera o lavar a menor temperatura no requieren ninguna inversión. Aun así, sumados a lo largo de los meses, pueden traducirse en un ahorro perceptible en la factura eléctrica.