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Carolina, electricista: “He visto viviendas con el microondas, el horno y el secador conectados a una regleta sin toma de tierra"

Una electricista advierte sobre los peligros de sobrecargar regletas sin toma de tierra y la urgencia de renovar instalaciones eléctricas obsoletas.

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Conectar electrodomésticos de gran consumo a una regleta común sin toma de tierra representa un riesgo crítico de choque eléctrico e incendio. La ausencia de este conductor de protección impide desviar hacia el suelo las corrientes de fuga producidas por averías internas.

Según recoge la ITC-BT-18 del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT), toda instalación receptora debe disponer de un circuito de puesta a tierra unido a las masas de los aparatos. Sin esa conexión directa, cualquier fallo de aislamiento en la carcasa metálica transformará al usuario en el camino de descarga.

A esta carencia se suma el grave problema del sobrecalentamiento por acumular cargas elevadas en un único punto de la red doméstica. Un horno eléctrico o un secador alcanzan de forma individual potencias cercanas o superiores a los dos mil vatios continuos.

Agrupar varios equipos de alto rendimiento en bases múltiples convencionales supera con facilidad el límite térmico admitido por el cableado de la regleta. La normativa UNE-EN 60884-1 exige que las tomas múltiples soporten las intensidades previstas sin sufrir degradación del material ni ablandamiento de los aislantes.

Cuando la corriente supera la capacidad nominal de la línea, la resistencia genera un calor excesivo que derrite el recubrimiento plástico exterior. Este deterioro del aislamiento provoca cortocircuitos de alta intensidad que pueden prender materiales inflamables cercanos antes de que salte el interruptor del cuadro.

Para evitar esta sobrecarga, el REBT establece en la ITC-BT-25 la obligatoriedad de separar la vivienda en circuitos independientes según el tipo de uso. La cocina y el horno requieren una línea específica con conductores de seis milímetros cuadrados y protecciones dedicadas exclusivamente a su consumo.

La electricista Carolina Marrero ha explicado en entrevistas que ha entrado a pisos "en los que la gente no se ha muerto porque Dios no quiere... de una regleta de conexión está el microondas, el horno, el secador, luego el airfryer... como si eso fuera un árbol de Navidad".

Otro de los puntos más vulnerables detectados en inmuebles antiguos es la conservación de derivaciones individuales con conductores con aislamiento textil. Estos cables rígidos instalados hace décadas han perdido su flexibilidad original debido al paso del tiempo y a las variaciones térmicas.

El correcto mantenimiento eléctrico requiere realizar inspecciones periódicas especializadas que verifiquen el estado de los conductores y el correcto salto de los mecanismos. Adecuar las infraestructuras a las pautas del REBT previene siniestros y garantiza la total seguridad de los ocupantes del inmueble.

La profesional indica que está "100% de acuerdo en que las revisiones periódicas se tienen que hacer y que se tienen que cumplir... porque claro es que se juega con la vida de las personas". Ella misma explica que ha llegado a pisos "en donde bajo el general y tengo la iluminación encendida". Eso, que indica una acometida ilegal, es extremadamente peligroso para los usuarios y para los profesionales.

Esto le ha causado enfrentamiento con colegas y con clientes, teniendo que llegar a decirles que " si puenteas no te firmo. O lo haces como lo hago yo, como hay que hacerlo, o no trabajamos juntos".