Ronald Rondón, técnico de Hermanos Pérez Omicrono
Ronald Rondón, técnico: "Los cajones del frigorífico no están ahí por casualidad, ayudan a conservar los alimentos"
Si realmente queremos aprovechar nuestro frigorífico, es importante usar los recursos que tenemos, como los cajones, de la manera correcta.
Más información: Los expertos coinciden: "La temperatura idónea del frigorífico en verano es 3 grados, y el congelador, a -18"
El frigorífico debe ser uno de los electrodomésticos más usados y al mismo tiempo uno de los más incomprendidos. A pesar de estar encendido las 24 horas del día, la mayoría de la gente no piensa mucho en aspectos como el ahorro energético o la mejor manera de usarlo, simplemente mete la comida 'donde quepa'.
La realidad es que todas las partes de un frigorífico están pensadas con la eficiencia y la versatilidad en mente, y si no las utilizamos correctamente, estaremos desperdiciando todo ese trabajo.
Y es que, aunque podamos pensar lo contrario, en realidad no todas las partes de un frigorífico se enfrían de manera idéntica, ni son fijas; al alcance de la mano tenemos varias opciones para ahorrar electricidad y hacer que los alimentos duren más antes de ponerse malos.
El diseño de los frigoríficos obedece a que la temperatura no se distribuye igual por todos los rincones, ya que el aire frío, al ser más denso, tiende a depositarse en las zonas inferiores.
De ahí que los cajones y compartimentos suelan estar en la parte inferior del frigorífico; como explica Ronald Rondón de Hermanos Pérez, "estos cajones no están aquí por casualidad".
Para empezar, la parte más baja normalmente está dedicada al compartimento destinado a las verduras, frutas y otros productos vegetales. Muchos de estos cajones incorporan un pequeño regulador deslizante que permite modificar el flujo de aire.
De esta manera, podemos controlar la humedad en esta zona, algo clave para evitar que se forme moho y que los alimentos vegetales duren más tiempo. Al abrir la pestaña, se reduce la humedad, algo recomendable en muchos casos.
Sin embargo, en otras ocasiones lo mejor es mantener esta pestaña cerrada; en ese caso, la humedad se eleva pero eso es lo que necesitan productos que se resecan fácilmente, como las frutas. Controlar esto dependiendo del contenido es importante.
Justo encima tenemos la zona más fría del frigorífico, los cajones de "zona cero" o enfriamiento extra. Estos compartimentos están diseñados para mantener una temperatura de 0 ºC, por lo que son ideales para guardar alimentos que se ponen malos rápidamente.
Por ejemplo, lo recomendable es poner aquí las carnes y pescados, que pueden durar entre "4 a 6 días", según explica Rondón. Esta zona es un punto intermedio entre el congelador y el frigorífico, con aire frío directo que evita tener que congelar el alimento si lo vamos a comer próximamente.
Esta zona también puede ser configurada, tapando los conductos de aire frío. Encima de los cajones encontraremos otra pestaña; si la bajamos al máximo, cerraremos los conductos, mientras que si la subimos, el aire entrará directamente.
Comprender el uso de cada zona también influye en el consumo energético. Si colocamos los alimentos de forma desordenada podemos afectar a la circulación interna del aire, obligando al compresor a trabajar a mayor potencia para alcanzar la temperatura deseada.
Hablando de eso, también podemos configurar la temperatura del frigorífico. Los expertos advierten que en ningún caso deberíamos bajar el congelador a menos de -18 ºC porque más allá realmente no aporta mucha diferencia a la conservación del alimento y consume mucho más.
De la misma manera, la temperatura de refrigeración debe estar en los 4 ºC, aunque en verano es recomendable bajar a 3 ºC por el aire caliente que entrará cada vez que abramos la puerta.