Ronald Rondón, técnico de Hermanos Pérez Omicrono
Ronald Rondón, técnico: "Eso de que tener la nevera llena gasta más es completamente un mito, y la razón es supersencilla"
Aunque pueda parecer contraproducente, en realidad llenar el frigorífico no es malo, y de hecho, puede ser lo más recomendable.
Más información: Los expertos coinciden: "La temperatura idónea del frigorífico en verano es 3 grados, y el congelador, a -18"
Por increíble que parezca, aún existen muchos mitos sobre el funcionamiento de nuestros electrodomésticos, y de hecho, en los últimos años los bulos se están expandiendo aún más gracias a las redes sociales.
Un mito muy común consiste en que deberíamos tener el frigorífico poco lleno para ahorrar en electricidad; y si no sabemos mucho de cómo funciona uno de estos aparatos, podríamos pensar que tiene sentido.
Al fin y al cabo, es fácil llegar a la conclusión de que el motor del frigorífico necesita trabajar con más fuerza para mantener todos los productos fríos y a la temperatura seleccionada, lo que se traduce en un mayor consumo eléctrico.
Sin embargo, los especialistas y expertos del sector son tajantes afirmando que esa idea es solo un mito, y que no se basa en la ciencia y en la observación directa de cómo funciona una nevera.
Ronald Rondón, técnico de electrodomésticos en Hermanos Pérez, ha sido así de tajante afirmando que "Tener la nevera llena gasta más que tenerla vacía, eso es un mito" y afirmando que la "razón es supersencilla". Como explica Rondón, a un frigorífico le cuesta más enfriar el aire que los propios alimentos, y eso tiene base científica.
El aire tiene una densidad muy baja y un calor específico muy bajo comparado con los sólidos y los líquidos; esto es, la cantidad de calor que hay que suministrar para elevar su temperatura es muy baja, por lo que se calienta muy rápidamente.
Cuando la puerta de una nevera se abre, la masa de aire frío en su interior, por la diferencia con el exterior, fluye hacia afuera rápidamente y es intercambiado por el aire caliente de la cocina.
Al cerrar la puerta, el termostato detecta la subida de temperatura y activa el compresor para enfriar todo ese volumen de aire nuevo y caliente.
Mejor la nevera llena
Por otra parte, cuando el compartimento está lleno de alimentos y bebidas, estos actúan como acumuladores de frío porque su calor específico es más alto (hace falta más energía para calentarlos que el aire). Esto ayuda a estabilizar la temperatura interna del frigorífico y como resultado, no va a tener que usar más energía para recuperar la temperatura a la que está configurado.
Por lo tanto, la ironía de este mito es que no solo tener la nevera llena no consume más electricidad, sino que de hecho es mejor tenerla llena que vacía si queremos ahorrar en la factura de la luz.
Si hay más alimentos, habrá menos espacio para el aire frío y por lo tanto se escapará menos cuando abramos la puerta y a su vez entrará menos aire caliente que es necesario enfriar, mientras que los alimentos y bebidas se quedarán más o menos a la misma temperatura.
Los propios fabricantes de electrodomésticos respaldan esta lógica en sus guías de uso, aunque sí que advierten que no deberíamos sobrecargar el espacio interno del frigorífico, lo que podría bloquear las salidas de aire frío o impedir que este circule correctamente entre las baldas.