Una secadora

Una secadora Bosch Omicrono

Omicrono

Los expertos coinciden: "Usar la secadora en verano cuesta solo 1 euro y tiene más sentido de lo que pueda parecer"

Aunque normalmente la recomendación es no usar la secadora en verano para ahorrar en electricidad, en la práctica hay situaciones en las que es mejor.

Más información: Los expertos coinciden: "Para poner la lavadora en verano, hazlo por la mañana con ciclos cortos y agua fría a 30 ºC"

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La secadora es de esos electrodomésticos que no han terminado de conquistar los hogares españoles por una sencilla razón: este es un país de sol, y tradicionalmente hemos secado la ropa colgándola al aire aprovechando las altas temperaturas.

Sin embargo, poco a poco cada vez más hogares españoles apuestan por incluir una secadora junto a la lavadora, o han optado por una lavasecadora que incluye esa función durante el programa de lavado.

Incluso en las comunidades con menos días de lluvia, una secadora puede tener mucho sentido, aunque es importante saber exactamente cuándo debemos usarla para aprovecharla lo máximo posible sin sumar al gasto energético.

Los expertos están de acuerdo en que secar la ropa con una secadora es mejor que hacerlo al aire libre por una sencilla razón: en el exterior, la ropa sufre las inclemencias del sol y el viento y dependiendo de dónde vivamos, también podemos sufrir el problema del polen.

Si alguna vez hemos recogido la ropa y hemos notado que se está decolorando más rápido en verano, eso es por el efecto del impacto directo de los rayos de sol, y no es algo que podamos evitar más allá de elegir una hora diferente para colgarla.

De la misma manera, la ropa puede atrapar alérgenos e insectos, aunque esto es más común en los meses de primavera; si alguna vez nos hemos puesto una camiseta recién recogida y hemos notado picor por el cuerpo, es por esa razón.

Conjunto de lavadora y secadora

Conjunto de lavadora y secadora AEG Omicrono

En cambio, las secadoras usan altas temperaturas para eliminar gérmenes, bacterias y otros alérgenos que puedan quedar en las prendas después del lavado, protegiéndolas de la contaminación atmosférica.

En cambio, una secadora es un aparato especialmente diseñado para esta tarea y es capaz de eliminar la humedad de las prendas sin esos riesgos, manteniendo los colores y dejándola en muchos casos lista para ponerse.

Y es que fabricantes como AEG defienden que la ropa sale menos arrugada de la secadora gracias a los nuevos programas de secado y al diseño del movimiento del tambor, hasta el punto de que en muchos casos podemos prescindir del planchado.

Una secadora puede dejar la ropa suave y esponjosa, como explican en Hoover, debido a que se mueve constantemente dentro de la secadora facilitando la evaporación del agua y obteniendo un resultado más suave que con una lavadora.

Otra gran ventaja la tenemos en el tiempo. Si realmente tenemos prisa, podemos activar un ciclo rápido en la secadora y tener la ropa lista en mucho menos tiempo del que tardaría en secarse al aire libre.

Inconvenientes de las secadoras

Sobre el gran inconveniente de la secadora, el consumo eléctrico, hay que aclarar que los modelos modernos están basados en una bomba de calor que es mucho más eficiente que los modelos antiguos.

Según los cálculos de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), poner una secadora puede costar entre 0,60 y 1,50 euros, con una media de apenas 1 euro por ciclo de secado.

Evidentemente, este precio se va acumulando a lo largo del mes, y si no tenemos cuidado, podemos gastar entre 30 y 120 euros al mes sólo con poner la secadora, así que su uso debe ser inteligente de nuestra parte.

Otro inconveniente, que suele pasar desapercibido, es la emisión de calor residual. Aunque los modelos con bomba de calor son más aislados, va a seguir generando un incremento en la temperatura ambiente de la estancia, lo que va a obligar al sistema de aire acondicionado a trabajar más.