Un empleado de una tienda de electrodomésticos

Un empleado de una tienda de electrodomésticos Hermanos Pérez Omicrono

Omicrono

Los expertos coinciden: "La temperatura idónea del frigorífico en verano es 3 grados, y el congelador, a -18"

Si no ajustamos correctamente el frigorífico en verano, podemos desperdiciar mucha comida y eso repercute en el gasto mensual.

Más información: Es oficial: esto es lo que exige la ley en España en cuanto a electrodomésticos para poder poner tu piso en alquiler

Publicada

Uno de los problemas que traen los meses de verano que mucha gente olvida se encuentra en la conservación de los alimentos, y como consecuencia, seguimos tirando comida a la basura porque no la enfriamos correctamente.

Según datos del Ministerio de Agricultura, en España cada ciudadano tira una media de 24,3 kilos de comida al año; una cifra que empeora en época veraniega, cuando se tiran un 35,8% más de platos cocinados respecto a los meses de otoño e invierno.

Y es que, aunque pueda parecer que usar un frigorífico es una simple cuestión de meter la comida dentro, en la práctica eso puede ser completamente inútil si no lo ajustamos correctamente teniendo en cuenta la temperatura ambiente de la cocina.

Los expertos del sector son claros en que la temperatura estándar para la refrigeración se suele fijar en los 4 ºC, con el congelador a -18 ºC; normalmente, esas cifras son más que suficientes para la mayor parte del año.

Pero si estamos en una zona especialmente calurosa o estamos sufriendo una de las numerosas olas de calor que azotan el país, lo recomendable es forzar un poco más el frigorífico para garantizar que la comida no se ponga mala.

Como explica el especialista del canal de la tienda de electrodomésticos Hermanos Pérez en un vídeo publicado en sus redes, "la temperatura idónea siempre es a cuatro el frigorífico y a -18 el congelador, pero si vemos que en verano la temperatura sube, lo mejor es pasarla a tres.".

En otras palabras, durante estos días de calor deberíamos usar los controles integrados del frigorífico para bajar la temperatura a los 3 ºC, aunque en ningún caso es necesario bajar aún más la temperatura del congelador, que debería mantenerse a -18 ºC para no gastar más luz de lo necesario.

Aunque esta pequeña modificación de apenas un solo grado pueda parecer demasiado pequeña, en la práctica va a reducir el impacto de la entrada de aire caliente cada vez que abrimos la puerta del frigorífico.

El objetivo con este cambio no es tanto reducir la temperatura del interior, sino evitar que los alimentos sufran oscilaciones térmicas que puedan ser peligrosas; de esta manera, se mantendrán más o menos a la misma temperatura siempre.

Eso también significa que no deberíamos bajar la temperatura del frigorífico más allá de los tres grados, porque entonces estamos perdiendo ese equilibrio entre conservación de los alimentos y consumo energético.

Aunque bajar la temperatura a 2 ºC si podemos supondrá que los alimentos estarán mejor conservados, también estaremos gastando mucha más luz que con el salto de cuatro a tres grados porque el frigorífico tendrá que trabajar más. En la práctica, no merece la pena.

La importancia de guardar bien la comida

Los expertos también advierten que evitar el desperdicio empieza en el momento en el que hacemos la compra, aunque eso no significa necesariamente que tengamos que traer menos comida en cada viaje.

Según Leonardo Borregas, Business Manager de Cooling en Haier Iberia, "cuando hablamos de desperdicio alimentario solemos pensar en comprar menos, pero también es fundamental conservar mejor; si conseguimos que los alimentos mantengan su calidad durante más tiempo, las familias disponen de un mayor margen para adaptar sus menús a los cambios de planes sin que eso termine con comida en la basura".

Por ejemplo, la distribución de los alimentos por el interior del frigorífico tiene mucha importancia. El aire frío tiende a depositarse en la zona inferior debido a su mayor densidad, por lo que los estantes situados en la parte más inferior son los más fríos y donde deberíamos poner la carne y los pescados frescos, preferiblemente en recipientes cerrados.

De la misma manera, deberíamos evitar la costumbre de congelar los productos frescos el mismo día de la compra, especialmente si tenemos un frigorífico moderno que cuente con un compartimento específico que los conservará durante varios días en condiciones óptimas.

Por último, los técnicos recomiendan un mantenimiento del electrodoméstico, como limpiar las baldas interiores, así como asegurarse de que existe una distancia mínima de 5 centímetros entre la parte trasera del frigorífico y la pared para que el compresor disipe el calor generado de manera eficiente.