Un estudiante con un ordenador portátil

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Ashish, desarrollador: "Usada bien, la IA es un tutor paciente para los niños. Usada mal, es un atajo para no aprender"

Aunque existe un gran optimismo en la industria sobre el uso de la IA en la educación, también puede ser perjudicial para los estudiantes.

Más información: Dave Messer (Google): "La IA está cambiando la educación; ahora permite que aprender sea más personalizado y accesible"

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El regreso a las aulas está a la vuelta de la esquina y la preparación para el nuevo ciclo escolar llega con un nuevo desafío para los padres: la inteligencia artificial y su posible uso para ayudar en la educación de los menores.

Las herramientas y plataformas educativas basadas en IA ya están sustituyendo a los libros de texto durante los meses de vacaciones, con la promesa de ofrecer tutores especializados capaces de adaptarse al ritmo de cada estudiante.

El objetivo de la mayoría de estas aplicaciones es ofrecer asistencia constante durante cualquier hora del día, además de una paciencia infinita que no tienen los padres ni los tutores; al ajustar las explicaciones según el nivel del alumno, permiten que este mismo razone por su cuenta en lugar de limitar la educación a la memorización.

A eso hay que sumar la cuestión del coste. Las suscripciones mensuales a plataformas educativas son mucho más baratas que contratar a un tutor personal durante apenas una hora.

Sin embargo, existe un peligro notable en la manera en la que los menores interactúan con esta tecnología. Los expertos advierten que los estudiantes pueden ver los modelos de IA como una vía rápida para completar tareas sin tener que procesar la información.

En cierta manera, es un riesgo muy parecido al que tienen los trabajadores que simplemente dejan que la IA haga su trabajo sin saber muy bien lo que está haciendo, como desarrolladores que crean apps que pueden funcionar de manera diferente a lo que aparentan.

La tarea escolar se puede convertir en una simple rutina de copiar y pegar si un asistente convencional se limita a mostrar la respuesta correcta de inmediato, tirando por la borda todo el proceso de aprendizaje.

Ashish Bansal, fundador y consejero delegado de la plataforma educativa StarSpark AI tras 15 años desarrollando sistemas de inteligencia artificial en gigantes de la industria como Google y Amazon, advierte en una entrevista a Tom's Guide sobre la diferencia entre los chatbots convencionales y un sistema diseñado para la enseñanza.

Según explica el directivo, "usada correctamente, la IA es un tutor paciente; usada incorrectamente, es un atajo para esquivar el aprendizaje".

Bansal añade que las herramientas de IA convencionales están optimizadas para agradar al usuario, lo cual choca con la pedagogía tradicional.

"Un buen profesor le dice a un niño cuándo se equivoca", señala Bansal. Además, destaca que el aviso habitual que aparece en plataformas como Gemini o ChatGPT de que la IA puede cometer errores resulta problemático para un estudiante, ya que si el alumno tuviese el conocimiento necesario para detectar el fallo del sistema, no necesitaría un tutor en primer lugar.

A los errores factuales se suma la dependencia cognitiva. El uso desmedido de asistentes inteligentes durante la infancia puede reducir la capacidad crítica y la resolución autónoma de problemas. Si un niño se acostumbra a resolver cualquier duda apretando un botón, la tolerancia a la frustración disminuye de forma alarmante.

Para afrontar el próximo curso escolar con garantías, la clave para los padres pasa por supervisar el tipo de herramienta que emplean sus hijos. La inteligencia artificial tiene el potencial de convertirse en un aliado pedagógico clave para reforzar el rendimiento escolar, pero solo si se utiliza como un libro de texto interactivo que haga preguntas reflexivas y no como una máquina de dar soluciones automáticas.