Los movimientos bruscos de una lavadora pueden tener explicaciones sencillas.

Los movimientos bruscos de una lavadora pueden tener explicaciones sencillas. iStock. Omicrono

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Los expertos coinciden: que tu lavadora se mueva y eche a andar no tiene por qué ser siempre un fallo de fabricación

Tornillos de transporte sin quitar y patas mal niveladas, los principales motivos que explican por qué tu lavadora vibra o camina.

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Miles de personas viven cada semana el mismo susto en casa. La lavadora empieza a centrifugar y, de repente, parece que va a salir andando del cuarto de baño o de la cocina.

La primera reacción suele ser pensar que el electrodoméstico viene defectuoso de fábrica. Sin embargo, los técnicos y los propios fabricantes llevan años explicando que casi siempre hay una causa mucho más sencilla detrás de ese baile.

Según Whirlpool, uno de los motivos más habituales son los tornillos de transporte. La marca recuerda que estas piezas sujetan el tambor únicamente durante el envío y que deben retirarse obligatoriamente después de instalar la máquina.

La empresa estadounidense West Metro Appliance Repair insiste en la misma idea que Whirlpool sobre los tornillos de transporte. Explican que estas piezas bloquean el tambor durante el traslado y que, si no se quitan, provocan una sacudida violenta desde el primer uso.

Si se dejan puestos, el tambor no puede moverse con libertad durante el centrifugado. El resultado es una sacudida mucho más violenta de lo normal, que en muchos casos hace que la lavadora se desplace de su sitio.

Samsung ofrece en su servicio de soporte técnico un truco muy sencillo para comprobarlo sin herramientas. Basta con abrir la puerta y empujar el tambor con la mano para notar la diferencia.

Si el tambor cede un poco y se nota conectado a unos muelles, los tornillos ya se han retirado correctamente. Si por el contrario se siente rígido, como si estuviera pegado a una piedra, es señal de que los tornillos de transporte siguen en su sitio.

El otro gran culpable, según coinciden todas las fuentes consultadas, es la nivelación. Una lavadora que no se apoya de forma uniforme sobre sus cuatro patas empieza a balancearse en cuanto el tambor coge velocidad.

La organización de consumidores Consumer Reports ha estudiado este fenómeno en profundidad en sus pruebas de laboratorio. Sus técnicos explican que cuando el golpeteo del tambor contra las paredes internas se vuelve muy pronunciado, la máquina llega a mecerse de un lado a otro hasta desplazarse de su posición original.

Una lavadora

Una lavadora Pixabay Omicrono

Esa inestabilidad, avisan, no solo resulta molesta. También puede acabar dañando tanto la pared o el mueble contra el que golpea como los componentes internos del propio electrodoméstico.

Técnicos de la cadena Mr. Appliance lo tienen claro. Ante cualquier duda, lo mejor es dejar que un profesional haga un diagnóstico completo antes de seguir usando la máquina.

Otro servicio técnico, A-Fix Service, ha analizado cientos de avisos reales para entender qué provoca este problema con más frecuencia. Sus datos son reveladores y ayudan a entender por qué no siempre hay que alarmarse.

Según su experiencia en el terreno, alrededor de un 35% de los avisos se debe a suelos desnivelados o poco firmes. Un 25% corresponde a errores al repartir la ropa dentro del tambor.

El resto se reparte entre amortiguadores desgastados en máquinas más antiguas, en torno a un 20%, y tornillos de transporte olvidados, que suponen un 15% de los casos. Solo un pequeño porcentaje restante responde a otras averías menos comunes.

En España, el servicio técnico reparar.barcelona aplica una lógica muy parecida a la hora de diagnosticar estos avisos. Recomiendan primero confirmar en el manual o con el instalador si se retiraron los tornillos de transporte cuando la instalación es reciente.

Si tras nivelar la máquina y repartir bien la carga la vibración mejora claramente, el origen suele estar en la instalación o en el uso diario. Sin embargo, si la lavadora sigue moviéndose de forma repetida pese a estar bien colocada, puede haber un desgaste real en la suspensión que requiera revisión.

El mensaje de fondo que repiten fabricantes y técnicos es el mismo. Antes de pensar en una avería grave o en un fallo de fábrica, merece la pena revisar dos cosas muy sencillas en casa. La primera es asegurarse de que no queda ningún tornillo de transporte instalado. La segunda es comprobar con un nivel que las cuatro patas tocan el suelo con firmeza y sin balanceo.

Solo cuando estos dos puntos están descartados tiene sentido hablar de una posible avería en los amortiguadores o en los rodamientos. Y en ese caso, todos los expertos consultados recomiendan lo mismo: llamar a un técnico antes de seguir usando la lavadora.