La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen.

La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. Dati Bendo Europa Press

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La UE cambia las normas: los portátiles que se vendan a partir de ahora deberán tener puerto USB-C para unificar cargadores

Desde el pasado 28 de abril, todos los portátiles comercializados en territorio español y europeo tienen la obligación de incluir una conexión USB-C.

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La Unión Europea puso en vigor el pasado mes de abril la etapa definitiva de la legislación del cargador universal: desde el pasado día 28, cualquier ordenador portátil comercializado debe incluir una conexión USB-C para estandarizar las fuentes de alimentación.

Desde esa pasada jornada, la totalidad de los equipos informáticos portátiles distribuidos en el mercado español tienen que incorporar de forma imperativa esta interfaz USB-C para alimentarse, emulando la medida aplicada en octubre de 2022 a los móviles, cuya meta principal era erradicar la molesta multiplicidad de cables y enchufes diferentes.

La aplicación de este marco regulatorio se ha ejecutado de manera muy progresiva, otorgando margen a las marcas tecnológicas para ajustar sus intrincadas cadenas de desarrollo y ensamblaje.

Aunque los smartphones, tabletas, cámaras y otros aparatos más compactos debieron acatar el formato común desde el 28 de diciembre de 2024, Bruselas brindó una prórroga excepcional para los ordenadores portátiles.

Esta distinción se debió a que los requisitos energéticos de un ordenador son mucho más exigentes que los de un smartphone, lo que requería una maduración tecnológica del protocolo USB-C para garantizar que pudiera suministrar la potencia necesaria sin comprometer la seguridad o el rendimiento.

Un portátil con salida USB-C.

Un portátil con salida USB-C.

La unificación bajo el estándar USB-C representa una victoria histórica para la comodidad del consumidor. Durante años, la dependencia de cargadores propietarios —muchas veces incompatibles incluso entre modelos de la misma marca— ha generado una frustración constante y una acumulación innecesaria de accesorios en el hogar.

Con la aplicación de la Directiva 2022/2380, la idea es simplificar el ecosistema digital: un solo cable y un solo cargador servirán para alimentar prácticamente cualquier dispositivo que un usuario lleve en su mochila, independientemente del fabricante o de la categoría del producto.

Según datos de la Comisión Europea, los cargadores desechados o que quedan en desuso representan aproximadamente 11.000 toneladas de residuos electrónicos cada año.

Al fomentar la reutilización de cables y adaptadores de corriente, la nueva normativa contribuye directamente a los objetivos de economía circular de la Unión Europea, reduciendo la huella de carbono asociada a la fabricación, el embalaje y el transporte de componentes que, en muchos casos, ya están presentes en los hogares de los usuarios.

Un cable USB-C.

Un cable USB-C. Pixabay Omicrono

Este cambio también se traduce en un alivio económico directo para el ciudadano. La ley permite ahora que los consumidores elijan si desean comprar un nuevo dispositivo con o sin cargador, una práctica conocida como "unbundling".

Se estima que esta medida ayudará a los consumidores europeos a ahorrar cerca de 250 millones de euros anuales en compras innecesarias. Al dejar de incluir sistemáticamente un accesorio que el usuario probablemente ya posee, se evita el sobrecoste del producto final y se racionaliza el consumo de hardware a nivel global.

Finalmente, la normativa no solo regula la forma física del conector, sino que armoniza la tecnología de carga rápida. Esto garantiza que la velocidad de transferencia de energía sea consistente entre diferentes cargadores compatibles, evitando que las marcas limiten artificialmente el rendimiento de la carga cuando no se utiliza su accesorio original.