Pedro Sánchez en su coche oficial.
Entró en vigor: todos los coches nuevos que se vendan en España a partir de ahora tendrán que vigilar al conductor
El pasado 7 de julio se activó la estrategia de seguridad vial de la UE, denominada "Visión Cero" para acabar con las muertes en las carreteras.
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El sector motor europeo acaba de sufrir una transformación histórica. Desde el pasado siete de julio, Bruselas ha implementado tajantemente su plan maestro bautizado como "Visión Cero", cuyo loable fin último es erradicar para siempre cualquier víctima mortal al volante, una drástica medida legislativa que EEUU pretende imitar próximamente.
Si bien diversos asistentes electrónicos resultaban obligatorios hace dos veranos para las plataformas recién estrenadas, este mes ha supuesto un punto de inflexión inquebrantable. Actualmente, resulta totalmente imposible registrar en las jefaturas de tráfico comunitarias ningún turismo carente del paquete protector íntegro fijado mediante la normativa GSR2, sin importar lo veterano que resulte dicho diseño industrial.
Cabe recordar que, durante los últimos veinticuatro meses, cada automóvil inédito certificado debía incorporar obligatoriamente diferentes sensores para vigilar al piloto, además de preinstalaciones diseñadas para acoplar alcoholímetros bloqueadores dentro del propio habitáculo.
Aunque la UE no obliga todavía a que el sensor venga de serie para todos los conductores, la inclusión de la interfaz facilita el desarrollo de leyes en cada país que obliguen la instalación en flotas de transporte o para conductores reincidentes.
Desde el pasado 7 de julio de 2026, estas exigencias se amplían a todos los coches que se matriculen, además de adoptar nuevas tecnologías de monitorización y registro de las acciones al volante.
El cambio más significativo para el conductor medio será la presencia obligatoria del sistema avanzado de advertencia de distracciones del conductor (ADDW). Esta tecnología utiliza sensores y cámaras internas para monitorizar el comportamiento del conductor de forma ininterrumpida.
Si el sistema detecta que los ojos del usuario se apartan de la vía durante un intervalo superior a 3,5 segundos a velocidades superiores a 50 km/h, el vehículo emitirá señales visuales y acústicas de advertencia.
Este despliegue tecnológico no es una decisión arbitraria. Según datos de la Comisión Europea, el factor humano está presente en el 95% de los accidentes de tráfico.
Con la implementación masiva de estas medidas, Bruselas estima que se podrán evitar al menos 25.000 muertes en carretera y 140.000 heridos graves en toda la Unión Europea hasta el año 2038.
Caja negra de serie
Otra de las medidas clave que entra en vigor de forma total en 2026 es la interfaz para la instalación de alcoholímetros de bloqueo, conocidos como "Alcolock". Todos los coches deberán salir de fábrica con la preinstalación necesaria para que, en caso de que la ley nacional así lo exija, se pueda conectar un dispositivo que impida el arranque si se detecta presencia de alcohol.
Aunque el dispositivo físico no es obligatorio para particulares todavía, el coche ya está preparado internamente para recibirlo.
Alcoholímetro en un coche.
Adina Vălean, Comisionada Europea de Transportes, ha señalado sobre estas normativas que "la tecnología nos permite hoy salvar vidas que ayer dábamos por perdidas. Estos sistemas no son una intrusión, sino un cinturón de seguridad digital para el siglo XXI".
Además, se generaliza el uso del Registrador de Datos de Eventos (EDR), comúnmente llamado "caja negra". Este pequeño dispositivo graba de forma cíclica parámetros críticos como la velocidad, el frenado y la posición del volante.
En caso de colisión, los datos quedan protegidos para que las autoridades puedan reconstruir el siniestro con precisión técnica.