Una lavadora

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Los expertos en lavadoras advierten: "Un filtro sucio convierte un lavado de 60 minutos en un gasto de 80"

Si no realizamos un correcto mantenimiento de la lavadora, vamos a terminar consumiendo más energía, algo que se notará en la factura de la luz.

Más información: Los expertos coinciden: "El programa ECO de la lavadora es más largo, pero reduce el consumo hasta un 50%"

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El aumento del uso del aire acondicionado para luchar contra las sucesivas olas de calor y el aumento de la factura de la luz por la vuelta del IVA del 21% han obligado a muchas familias a buscar soluciones para consumir menos.

Lo que tal vez no sabíamos es que hay muchas cosas fáciles que podemos hacer para reducir el gasto energético de nuestros electrodomésticos, como por ejemplo, un simple mantenimiento que les permita funcionar correctamente.

Por ejemplo, uno de los elementos más ignorados y que más influye en el rendimiento de la lavadora es el filtro de drenaje, una pieza diseñada para retener objetos, pelusas y residuos que, al saturarse, afecta notablemente al consumo energético del electrodoméstico.

La función principal del filtro consiste en proteger la bomba de desagüe de cualquier elemento extraño que pueda dañarla o bloquear el paso del agua; pero eso significa que, cuando los residuos se acumulan en exceso, el flujo de evacuación se ralentiza y puede dejar agua en el tambor.

Las lavadoras modernas cuentan con sistemas de gestión internos que monitorizan constantemente el estado del ciclo, y si detectan que queda agua en el tambor, detienen el avance del programa hasta que el vaciado se completa.

Como resultado, la lavadora va a estar encendida más tiempo, y por supuesto, eso significa que va a consumir más electricidad. Según los datos obtenidos por los técnicos de EcoFlow, un filtro parcialmente bloqueado puede transformar un ciclo de lavado de 60 minutos en un gasto energético de 80 minutos.

Sumado a esto, hay que tener en cuenta el mayor esfuerzo que deben realizar los componentes de la lavadora. Durante la fase de centrifugado, la presencia de agua retenida por un drenaje ineficiente genera una mayor resistencia, lo que a su vez supone que el motor se ve obligado a trabajar más para mover el tambor y alcanzar las revoluciones por minuto necesarias para escurrir la ropa.

Si el filtro está muy tapado, incluso nos podemos encontrar con la ropa mojada después del centrifugado, lo que nos obligará a programar un ciclo de centrifugado adicional con el gasto energético adicional que ello conlleva.

Todos estos factores conllevan que podemos duplicar el gasto energético de una colada respecto a lo que gastaríamos con el filtro completamente limpio.

Así lo confirma Leonardo Miranda, Master Trainer de Línea Blanca en Samsung Electronics Chile, que explica que los usuarios no suelen limpiar el filtro porque no saben para qué sirve o porque piensan erróneamente que se limpia solo.

Sin embargo, Miranda asegura que "Es ideal sacar las pelusas mojadas del filtro y no dejar que se sequen, ya que sino empiezan a tapar los orificios y después cuesta mucho limpiarlo. El filtro destapado seguirá capturando adecuadamente las pelusas para que ahorres energía y agua".

Limpiar el filtro es un proceso simple que requiere apagar la lavadora, abrir la pequeña compuerta situada en la parte inferior frontal, desenroscar el tapón con cuidado para recoger el agua residual acumulada y retirar los restos retenidos bajo el grifo.