El ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska.
Ha entrado en vigor: el Gobierno multa con 6.000 euros a los conductores que lleven este aparato en el coche este verano
El inicio de la Operación Verano 2026 tendrá un especial hincapié sobre el uso de detectores e inhibidores de radar en el coche, con cuantiosas multas.
Más información: El truco de Google Maps para evitar los radares de la DGT en Semana Santa: solo necesita dos toques para evitar las multas
La Dirección General de Tráfico ha puesto en marcha la Operación Verano 2026 esta semana, con unas previsiones que apuntan a un récord histórico de desplazamientos hasta el fin de la campaña el próximo 31 de agosto.
El organismo dirigido por Pere Navarro calcula más de 104 millones de viajes por carretera durante los meses de julio y agosto, una cifra que representa un incremento del 3,7 por ciento en comparación con el periodo estival del año anterior.
Ante esta masiva afluencia de vehículos en las vías españolas, los sistemas de control de velocidad se han reforzado de manera notable, con la instalación de nuevos radares ultraligeros que se pueden cambiar de sitio de manera rápida y así pillar desprevenidos a los conductores que se saltan el límite de velocidad.
Pero algunos conductores creen tener la solución: un detector o un inhibidor de radar, que les permita saber si se acercan a un control y saltárselo fácilmente sin necesidad de reducir la velocidad.
Sin embargo, antes de comprar uno de estos dispositivos, deberíamos saber que el mero hecho de llevarlo en el coche es ilegal, y que incluso si no los usamos, recibiremos multas muy elevadas que nos pueden amargar el verano.
Multas por detector de radar
Pese a eso, los detectores de radar son muy populares, porque muchos conductores creen que no están haciendo nada malo, tal vez por confundirse con los inhibidores u otros dispositivos semejantes.
Al fin y al cabo, un detector de radar no bloquea ni altera la señal enviada por los dispositivos de la DGT; sólo escanean las bandas de frecuencia en las que operan los cinemómetros de microondas o láser de manera constante.
Un dispositivo detector de radar
Cuando detectan la presencia del radar, el dispositivo sólo avisa al conductor para que pueda levantar el pedal del acelerador a tiempo para no ser cazado; pero eso no significa que no sea ilegal.
La legislación es muy clara: la multa por llevar un detector instalado en el vehículo es de 500 euros, acompañada de la retirada de 3 puntos del carnet de conducir, al ser considerada como una infracción grave.
Es muy importante recalcar que no podemos usar la excusa de que el aparato estaba apagado o desconectado; incluso si lo guardamos en la guantera estaremos cometiendo una falta y recibiremos la multa de los agentes de Tráfico.
Multas por inhibidor de radar
El caso del inhibidor de radar es incluso más grave. Estos dispositivos funcionan detectando primero la presencia del radar, y emitiendo una señal de radiofrecuencia que satura o bloquea el receptor.
De esta manera, el aparato no es capaz de discernir entre su señal y la del dispositivo inhibidor, y a efectos prácticos, deja de funcionar correctamente y no es capaz de registrar la velocidad real del vehículo.
Ese es el motivo por el que el uso de inhibidores de radar se considera como una infracción muy grave y recibe el máximo castigo disponible, porque supone sabotear el trabajo de la DGT y los agentes de Tráfico, a diferencia de un detector que no influye en su labor.
El nuevo radar de la DGT: pequeño, compacto e infalible
Ese es el motivo por el que llevar un inhibidor de radar en el coche conlleva una multa de 6.000 euros, además de una pérdida automática de 6 puntos en el permiso de conducción. Además, los agentes pueden inmovilizar nuestro coche si consideran que el dispositivo no puede ser desmontado.
Al igual que ocurre con el detector, la mera presencia del inhibidor en el coche ya es suficiente para recibir una multa, y no hace falta que esté encendido ni funcionando en el momento de que nos paren, o incluso es irrelevante si realmente hemos superado el límite de velocidad.
Además de los conductores, la normativa también está dirigida a los responsables de la instalación de estos dispositivos. Aquellos talleres o profesionales que realicen el montaje de un inhibidor de radar se enfrentan a multas de hasta 20.000 euros según la gravedad y la reincidencia.
Alternativa legal para los radares
La única alternativa legal son los avisadores de radar tradicionales, que no detectan las ondas del radar sino que utilizan la posición GPS del vehículo y la comparan con una lista de radares fijos de la DGT, que es de dominio público.
Como la información de la posición de los radares fijos es pública, se considera que cualquier tecnología que haga uso de esos datos es legal. Eso explica que el avisador de radares de Google Maps y de Waze sea completamente legal.
Sin embargo, el punto débil de los avisadores se encuentra en los radares móviles, cuya posición es secreta y sólo conocida por la DGT y los agentes de Tráfico y la Guardia Civil.
Por lo tanto, estos sistemas no son capaces de avisarnos de todos los radares que nos vamos a encontrar durante el viaje, pero pueden ser una gran ayuda para mantenernos alerta en todo caso.