Rafael Nadal en el superyate Great White.

Rafael Nadal en el superyate Great White. Sunreef Yachts Omicrono

Omicrono

El refugio de Rafael Nadal en verano en Mallorca: el Great White, un superyate de lujo de 24 metros y 5,5 millones de €

Así es el catamarán diseñado a medida donde Rafa Nadal y su familia disfrutan de su nueva vida lejos de las pistas navegando por el Mediterráneo.

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Atrás quedaron las batallas a cinco sets y la presión del circuito ATP. A sus 40 años, Rafa Nadal ha cambiado definitivamente la tierra batida por el Mediterráneo; una pasión por el mar que comparte con Carlos Alcaraz, inmerso en la creación de su propio santuario flotante.

Pero mientras el murciano sigue en la élite, Nadal disfruta ya de su retiro sosegado en Mallorca junto a su familia, donde su refugio definitivo para desconectar fondea a escasos metros de su mansión: el espectacular catamarán Great White.

Nadal, un apasionado navegante desde su juventud, decidió en 2020 dar un salto cualitativo en sus travesías. Tras despedirse de su anterior yate, el Beethoven —la embarcación que le acompañó durante sus años de mayor intensidad competitiva—, el campeón español confió en el prestigioso astillero polaco Sunreef Yachts.

El resultado de esta alianza fue la adquisición de un barco valorado en 5,5 millones de euros, perteneciente a la exclusiva gama 80 Sunreef Power, considerada hoy una referencia absoluta en el codiciado sector de los catamaranes a motor de lujo.

Las dimensiones del Great White imponen respeto y justifican plenamente su estatus. Con casi 24 metros de eslora y una colosal manga de 12 metros, esta obra de ingeniería naval ofrece un volumen interior que empequeñece a la inmensa mayoría de yates monocasco de tamaño similar.

El superyate Great White de Rafael Nadal.

El superyate Great White de Rafael Nadal. Sunreef Yachts Omicrono

En total, el barco despliega más de 360 metros cuadrados de superficie habitable, transformándose a efectos prácticos en un opulento piso sobre el mar.

Al ser un experimentado hombre de mar, Nadal participó activamente en la fase de personalización, asegurándose de crear un ambiente tan funcional como relajado.

El centro neurálgico de la embarcación es su inmenso salón en la cubierta principal. Rodeado por grandes ventanales panorámicos, el espacio se inunda de abundante luz natural, ofreciendo vistas ininterrumpidas del oleaje.

Esta zona, que integra comedores y sistemas audiovisuales de última generación, da acceso directo a la terraza de proa, el rincón idílico de la familia para sentir la brisa estival.

No obstante, la joya indiscutible del catamarán es la suite principal. Ubicada estratégicamente en uno de los cascos, trasciende el concepto clásico de camarote al incluir un vestidor, una zona de estar privada y un espectacular balcón lateral abatible.

Al desplegarse sobre el mar, esta plataforma crea una terraza suspendida a escasos centímetros del agua, una rareza arquitectónica que integra el paisaje balear como parte viva de la decoración. Junto a ella, otras tres cabinas en suite garantizan un alojamiento de máximo confort para hasta ocho invitados.

Tour por el yate de Rafa Nadal

El diseño exterior no rebaja el nivel de exclusividad. La cubierta superior alberga un inmenso flybridge panorámico concebido para la vida social, equipado con solárium, zona de bar y barbacoa, ideal para las largas tardes de fondeo.

En la popa, la practicidad reina gracias a una plataforma hidráulica que facilita el baño y un discreto garaje oculto bajo los sofás, perfecto para almacenar motos de agua sin sacrificar la estética impecable de la cubierta.

Después de más de dos décadas llevando su cuerpo al límite para elevar el tenis a lo más alto, Rafa Nadal ha encontrado su recompensa definitiva. El Great White no es solo una exhibición de lujo náutico; es el santuario flotante donde la leyenda del tenis ha aprendido, por fin, a conjugar la palabra descanso.