El avión eléctrico E9X

El avión eléctrico E9X Elysian Aircraft Omicrono

Omicrono

Taiwán y Países Bajos avisan: ya están trabajando en baterías para aviones con 1.000 kilómetros de autonomía

El uso de baterías de litio-cerámica de nueva generación puede ser la clave para hacer realidad el uso de aviones eléctricos para viajes comerciales.

Más información: Un piloto español hace historia: completa el primer vuelo tripulado de un avión con baterías de estado sólido

Publicada

La aviación comercial se encuentra ante uno de sus mayores retos históricos, uno que muchos expertos creen que es imposible: reducir a cero sus emisiones contaminantes.

Aunque los coches eléctricos ya son una realidad habitual en nuestras carreteras, el transporte aéreo de pasajeros ha permanecido rezagado debido a un obstáculo físico evidente, que no es otro que el peso de las baterías convencionales.

Sin embargo, un nuevo acuerdo estratégico promete derribar esta barrera mediante el uso de tecnología cerámica de última generación.

La empresa taiwanesa ProLogium, especializada en el desarrollo de baterías de estado sólido, y la firma aeroespacial holandesa Elysian Aircraft han firmado un Memorando de Entendimiento para investigar e integrar celdas de baterías en la aviación comercial.

El objetivo principal es aplicar la tecnología de baterías de litio-cerámica al proyecto del avión de pasajeros E9X, una aeronave completamente eléctrica diseñada para albergar entre 88 y 100 pasajeros.

La clave para conseguir esto se encuentra en la densidad energética; en otras palabras, cuanta más energía pueda tener una batería, menos baterías serán necesarias y el peso se reduce.

Sin embargo, hasta ahora la densidad energética de los paquetes de baterías tradicionales para aviación se situaba en un rango medio de entre 200 y 250 Wh/kg. Esto restringe los vuelos eléctricos a trayectos muy cortos y a aeronaves de muy pequeña capacidad.

Prototipo de batería de litio-cerámica

Prototipo de batería de litio-cerámica ProLogium Omicrono

La innovación de ProLogium busca romper este techo técnico al aspirar a una densidad energética a nivel de paquete de entre 320 y 420 Wh/kg. Este incremento en la eficiencia energética permitiría que aviones comerciales grandes alcancen autonomías reales de entre 750 y 1.000 kilómetros de distancia, cubriendo gran parte de las rutas interurbanas y regionales más transitadas de Europa y el mundo.

La clave del éxito de este nuevo enfoque radica en la sustitución de los electrolitos líquidos inflamables de las baterías de iones de litio tradicionales por un electrolito cerámico sólido. Las propiedades de la cerámica estructural permiten una mayor estabilidad frente a variaciones extremas de temperatura y mitigan por completo el riesgo de fuga térmica, un factor crítico de seguridad cuando se opera a miles de metros de altura.

Baterías más seguras y densas

Además de ser fundamentalmente mucho más seguras, estas baterías de litio-cerámica ofrecen una recarga rápida y mantienen un rendimiento estable en condiciones climáticas adversas de hasta -20 grados centígrados, un requisito indispensable para los estándares de la aviación comercial.

Para acelerar el cambio hacia los aviones eléctricos, la investigación conjunta se centrará en dos vías de validación técnica. La primera evaluará si las plataformas de baterías ya desarrolladas por ProLogium se pueden adaptar de forma directa a los sistemas de los aviones.

La segunda fase se orientará al diseño de celdas personalizadas con especificaciones exclusivas para el sector aeroespacial, optimizando cada gramo de peso y maximizando la entrega de potencia durante las fases de despegue y ascenso, las más importantes de cualquier vuelo.

La viabilidad de esta tecnología no se limita a simulaciones teóricas de laboratorio. ProLogium dispone de líneas de producción masiva con más de 13 años de experiencia en manufactura, y afirma que eso le permite acelerar los plazos para llevar estos componentes desde la fábrica hasta los hangares de pruebas.

Al ofrecer un suministro a escala y con costes competitivos, esta alianza busca eliminar los habituales cuellos de botella industriales, allanando el camino para que el transporte aéreo masivo y libre de emisiones contaminantes se convierta en una realidad comercial a medio plazo.