Un robot de cocina y el docente gastronómico Alejandro Quevedo

Un robot de cocina y el docente gastronómico Alejandro Quevedo

Omicrono

Alejandro Quevedo, cocinero: "El robot de cocina es para que estés menos tiempo en la cocina, no para tener sabor"

El uso del robot de cocina es polémico entre los profesionales del sector, y revela lo que debemos tener en cuenta si lo usamos en nuestro hogar.

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La presencia de la tecnología en el sector culinario ha dejado de ser una novedad para convertirse en una realidad cotidiana. Un buen ejemplo lo tenemos en los robots de cocina, que han pasado de ser aparatos industriales a consolidarse como un electrodoméstico fundamental.

La gran ventaja de tener un robot de cocina se encuentra en su facilidad y rapidez. El ritmo de vida actual, caracterizado por la falta de tiempo para la preparación de menús diarios, ha impulsado las ventas de estos aparatos.

La promesa de optimizar los procesos, reducir el tiempo dedicado a limpiar y ofrecer una guía precisa para preparar platos complejos sin poseer conocimientos avanzados ha resultado ser un reclamo muy efectivo para el consumidor medio.

Sin embargo, en el ámbito profesional, la adopción de estos dispositivos ha sido diferente. Los restaurantes de primer nivel no emplean robots de cocina para sustituir al cocinero, sino para delegar las tareas mecánicas que demandan un alto nivel de precisión y constancia.

Las cocinas profesionales aprovechan estos dispositivos para realizar emulsiones, triturar salsas o mantener elaboraciones a temperaturas constantes y controladas durante el servicio.

La potencia de los motores industriales integrados en estos aparatos permite obtener texturas de una sedosidad difícil de replicar mediante procesos manuales, optimizando el rendimiento en tareas repetitivas.

Si vamos a usar un robot de cocina, es importante inspirarnos en los profesionales y no usarlos como simples sustitutos de nuestra labor, sino como una ayuda para conseguir el plato que realmente queremos.

Cómo usar el robot de cocina

El docente gastronómico Alejandro Quevedo ha explicado muy bien esta filosofía, en una reciente entrevista compartida en redes por la plataforma Vértice; aunque el experto no ha descartado completamente el uso de esta tecnología, ha advertido sobre los resultados.

Quevedo argumentó que el propósito de estos electrodomésticos no tiene nada que ver con la excelencia gastronómica, sino con la reducción del trabajo y el tiempo necesario para hacer la comida.

"[El robot de cocina] está pensado para que estés menos tiempo en la cocina, no para que tenga más sabor", alega Quevedo, que pone como ejemplo la elaboración de pan; si lo hacemos con uno de estos dispositivos, tendrás un pan que puedes usar para un bocadillo o sándwich básico, pero no es lo mismo que un pan artesanal que has elaborado.

El docente ha asemejado el uso del robot de cocina a que "no es lo mismo viajar en un autobús que en un BMW", recordando que a veces, el viaje es tan importante o más como llegar al destino.

Quevedo ha reclamado que deberíamos disfrutar y entender el proceso y volver a tener "orgullo" de sacar lo mejor de los ingredientes para que al final pienses "¿Esta maravilla la hice yo?".

Es una opinión que otros profesionales comparten. Aunque restaurantes muy populares y alabados usan varias unidades de estos robots en sus cocinas, a la hora de la verdad se usan únicamente para tareas concretas que requieren tiempo y trabajo; la elaboración del plato sigue siendo tarea del chef.

Los usuarios pueden inspirarse en estas palabras, usando el robot de cocina para aquellas tareas que no quieran o puedan hacer, pero manteniendo su toque personal en la elaboración del plato.