Un niño jugando con un smartphone mientras sus padres miran

Un niño jugando con un smartphone mientras sus padres miran Unsplash Omicrono

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Los pediatras coinciden: "Hay que recuperar los veranos de antes, más tiempo al aire libre y menos pantallas"

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria ha alertado de los efectos de los smartphones y las tablets durante el periodo de vacaciones.

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Las vacaciones de verano ya están aquí para millones de alumnos españoles, y muchos padres están bien preparados, ofreciéndoles smartphones y tablets para que estén entretenidos y apuntándolos a campamentos, academias y otras actividades para seguir aprendiendo.

Pero eso puede ser un gran error, según han advertido desde la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), donde creen que, de hecho, lo que deberíamos hacer es volver "a los veranos de antes".

La asociación, que engloba a más de 5.300 profesionales de la salud infantil en España, advierte que un exceso de planificación y una excesiva dependencia en las pantallas puede resultar contraproducente para el desarrollo de los menores.

Desde esta perspectiva, los pediatras defienden la necesidad de recuperar la esencia de las vacaciones tradicionales, basadas en el tiempo libre no regulado, la convivencia familiar y el distanciamiento de los dispositivos electrónicos.

Este punto de vista se basa en algo más que en las preferencias personales; los expertos alertan que la saturación de actividades durante los meses de calor provoca que muchos estudiantes vuelvan a clase en septiembre con un nivel de fatiga muy superior a cuando salieron en junio.

A su vez, un periodo de ocio basado exclusivamente en smartphones y tablets provoca una saturación de estímulos visuales y falta de pausas reales, y por eso, los pediatras ponen como objetivo reducir el uso de pantallas de manera drástica y revertir la sobreestimulación constante.

Según la doctora Teresa Cenarro, vicepresidenta de la AEPap, "La infancia necesita descanso físico, mental y emocional. El verano no debería convertirse en una prolongación del curso escolar".

La asociación ha recordado que la idea que pueden tener los adultos de que el descanso es tiempo perdido no tiene base, más bien al contrario: el descanso es una parte esencial del desarrollo infantil, durante la cual el cerebro consolida aprendizajes, regula emociones y recupera la capacidad de atención.

Los especialistas argumentan que el uso abusivo de teléfonos móviles e internet durante el curso escolar somete a los jóvenes a una presión y una sensación de tener que estar conectados permanentemente.

Por eso, las vacaciones son el escenario idóneo para que los padres establezcan límites saludables y promuevan actividades que fomenten la autonomía personal sin depender de un dispositivo electrónico.

"También estos meses son una oportunidad para dar vacaciones a las pantallas", subraya la doctora Cenarro, quien añade que los adolescentes también requieren autonomía para organizar sus planes, interactuar con su entorno y gestionar su propio tiempo.

"Poder organizar planes con amigos, moverse más por su entorno, colaborar más en casa, participar en actividades al aire libre o incluso aburrirse son experiencias que forman parte de su maduración emocional y social".

Un verano equilibrado consiste en dar un margen para que se desarrollen dinámicas esenciales como el juego libre y la convivencia familiar sin intermediación de los smartphones.