Una mujer usa una tablet en la piscina

Una mujer usa una tablet en la piscina Pixabay Omicrono

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Entró en vigor: los ayuntamientos multan con hasta 1.500 euros por usar el móvil en la piscina pública

Si vamos a llevar el smartphone a la piscina, es importante tener en cuenta las normas o nos podemos llevar un gran disgusto en forma de multa.

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Ha llegado el verano, y millones de españoles ahora mismo sólo piensan en una cosa: en ir a la piscina para refrescarse un poco. Y por supuesto, se llevarán el móvil, porque se ha convertido en una parte indispensable de sus vidas; pero ese puede ser un gran error.

Aunque no existe una ley concreta que prohíba el uso del móvil en la piscina, sí que existen varias leyes nacionales, ordenanzas municipales y normas locales que en la práctica, limitan mucho el uso de este dispositivo para mejorar la convivencia.

Por ejemplo, muchos ayuntamientos cuentan con ordenanzas especiales para el uso de instalaciones deportivas, donde se integran las piscinas; la mayoría de los reglamentos locales tienen algún tipo de referencia a dispositivos móviles como smartphones, tablets o cámaras fotográficas.

Aunque podamos pensar que estas prohibiciones tienen que ver únicamente con la toma de fotografías, en realidad no es así; por ejemplo, el uso de teléfonos móviles para reproducir música o vídeos mediante el altavoz integrado se considera que altera la tranquilidad del recinto.

Si vamos a escuchar música en la piscina, es obligatorio hacerlo con auriculares a riesgo de cometer una falta leve que puede repercutir en una multa.

Escuchar música con el altavoz del móvil puede conllevar multas que oscilan entre los 100 y los 750 euros según la localidad y dependiendo de otros factores como la molestia que estamos siendo para otros bañistas.

Multas por hacer fotos en la piscina

Por supuesto, todos los smartphones modernos tienen al menos una cámara, y eso supone que el uso de estos dispositivos está prohibido de manera explícita en el vaso de la piscina, así como en las zonas de vestuarios, aseos y duchas; en estos últimos espacios, también se aplican normas específicas que nos pueden obligar a mantener el terminal guardado en la mochila o en una taquilla.

Evidentemente, el objetivo de estas normas es evitar cualquier sospecha de captación de imágenes no autorizadas; en otras palabras, evitar que alguien pueda grabar a los bañistas, especialmente si son menores de edad.

Cuando se constata la captura de imágenes, los reglamentos municipales lo consideran como una falta grave o muy grave, y para empezar otorga el poder al personal de las instalaciones de expulsar de manera inmediata al infractor, además de la retirada del abono de temporada e incluso la prohibición de acceso al recinto por periodos que pueden ir de varios meses a varios años.

A eso hay que sumar que las multas municipales por fotografiar o grabar a otros usuarios de la piscina suelen situarse entre los 750 y los 1.500 euros; sin embargo, eso es solo el principio.

Y es que aquí es donde entra la legislación nacional, concretamente la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos Personales, que establece que la imagen de una persona es un dato personal, y por lo tanto, está totalmente prohibido captarla o difundirla sin su consentimiento expreso.

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) cuenta con potestad para aplicar sanciones administrativas de gran envergadura, especialmente si además de tomar una foto, la difundimos sin permiso de la persona que aparece o especialmente, si es menor de edad.

El marco legal español establece infracciones leves con importes de hasta 40.000 euros, y son las que la mayoría de los españoles debe tener en cuenta antes de usar el móvil en la piscina, ya que las infracciones graves se refieren más al uso de datos de parte de compañías y conllevan multas de hasta 20 millones de euros.

En la práctica, la AEPD ya ha multado a muchas personas por fotografiar a personas y difundir las imágenes, con multas que suelen rondar los 10.000 euros en caso de particulares.