Ilustración de un autómata

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Un Airbnb, un robot secreto y una demanda: una 'startup' de robótica alquila su casa y se la devuelve destrozada

Un propietario de un piso en Airbnb demanda a una startup de robótica por usar en secreto su casa como laboratorio de pruebas.

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En ocasiones las empresas tecnológicas de Silicon Valley llevan a cabo pruebas que cruzan los límites de la legalidad y la propiedad privada.

Un propietario de una vivienda en alquiler ha presentado una demanda contra una empresa emergente de robótica por destrozar su hogar.

El afectado alquiló la casa de su propiedad a través de Airbnb. Los inquilinos aseguraron que eran trabajadores remotos que venían desde Tailandia para pasar unos días.

El dueño descubrió que en realidad no era así al acudir a la vivienda para recoger unas bolsas de basura acumuladas. Había un cableado nuevo que iba desde el exterior a las habitaciones.

Al investigar el origen de los cables encontró una máquina de casi dos metros de altura dentro del inmueble. El artefacto recordaba a un gran aspirador autónomo dotado de orugas para desplazarse por el suelo.

La casa estaba siendo utilizada secretamente como un laboratorio improvisado para el desarrollo técnico. Las cámaras de seguridad del exterior captaron el movimiento de más de treinta personas diferentes.

El propietario llegó a escuchar conversaciones sobre turnos de trabajo organizados entre los supuestos huéspedes. Nadie había solicitado permiso para transformar la propiedad residencial en un centro de pruebas.

Estas pruebas, según el propietario, causaron daños a la vivienda valorados en más de 12.000 dólares. Entre los desperfectos se encuentran azulejos rotos en el baño. Además, una vajilla de gran valor sentimental desapareció por completo durante las dos semanas de estancia.

El dueño sospecha que los brazos mecánicos del autómata destruyeron las piezas por accidente. Los muebles familiares heredados sufrieron marcas profundas de agua y arañazos en sus superficies de madera.

Los empleados de la firma tecnológica movieron absolutamente todos los objetos de sus lugares originales. Los cubiertos de la cocina aparecieron guardados en cajones diferentes y en habitaciones equivocadas.

La compañía responsable del incidente ha recaudado más de 300 millones de dólares de capital riesgo. El objetivo de esta empresa es el diseño de asistentes mecánicos para las tareas domésticas.

Hasta el momento sus avances y diseños se habían mantenido bajo un estricto secreto comercial. El uso de viviendas particulares evita los costes de laboratorios propios. Esta práctica supone un grave problema ético al no contar con el consentimiento de los afectados.

Los expertos señalan que realizar pruebas en entornos reales es muy valioso para la inteligencia artificial. Sin embargo, ocultar la actividad bajo un perfil falso daña la reputación de todo el sector.

La demanda judicial ya ha sido tramitada en los juzgados del estado de California, abriendo este caso un debate necesario sobre los límites que deben respetar las empresas de desarrollo tecnológico.