Torpedo Mk 48

Torpedo Mk 48

Omicrono

EEUU hunde una fragata iraní usando un Mk-48: el primer hundimiento por un torpedo estadounidense en 81 años

El secretario de Defensa calificó el hundimiento como un hecho histórico y parte de una ofensiva más amplia contra activos iraníes en varias regiones.

Más información: EEUU moviliza contra Irán el portaaviones más grande del mundo: el 'monstruo' marino de 11.126 M€ y 4.660 tripulantes

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Ochenta y un años de silencio submarino acaban de saltar por los aires en el Índico. En una maniobra que resucita los fantasmas de la Segunda Guerra Mundial, un submarino de la US Navy ha fulminado la fragata iraní 'IRIS Dena' con un torpedo Mk-48.

No ha sido una escaramuza, sino una demostración de fuerza letal: es el primer buque enemigo que Estados Unidos hunde con un torpedo desde 1945.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó desde el Pentágono un hecho histórico en la crisis entre Washington, Teherán y Tel Aviv, mientras se reporta que el incidente ha dejado al menos 80 muertos y decenas de heridos.

El Mk-48: Un depredador de las profundidades

Para comprender la brutalidad de este desenlace, hay que mirar al arma utilizada. El Mark 48 (Mk-48) no es un proyectil cualquiera; es el torpedo pesado estándar de la flota de submarinos de ataque estadounidense.

Evolucionado constantemente mediante sus variantes ADCAP (Capacidad Avanzada), este monstruo de 533 milímetros y más de 1.600 kilos es la cúspide de la ingeniería naval destructiva.

Según datos oficiales de la Marina, el Mk-48 es un cazador implacable. Su motor de combustible líquido lo impulsa a más de 55 nudos (100 km/h) con un alcance que roza los 50 kilómetros.

Aunque se guía mediante un cable conectado al submarino, posee cerebro propio: si este se corta, activa su sónar activo y pasivo para rastrear de forma totalmente autónoma la firma acústica de su presa.

Más allá del sistema de guiado, el detalle más llamativo del ataque a la 'IRIS Dena' es la física detrás del impacto. El Mk-48 no choca contra el casco; su espoleta magnética está programada para detonar los casi 300 kilos de alto explosivo directamente debajo de la quilla.

El estallido crea una colosal burbuja de gas a altísima presión que empuja violentamente el centro del barco hacia arriba. Durante un instante, el buque queda apoyado solo por la proa y la popa, sometiendo su estructura a una tensión insoportable.

Milésimas de segundo después, la inmensa presión del océano aplasta esa burbuja, creando un enorme vacío bajo el navío. El centro del barco, que acaba de ser empujado hacia arriba, se desploma de golpe hacia ese abismo de agua.

Este brutal efecto de 'látigo' (una fuerza extrema hacia arriba seguida de una caída al vacío) acaba partiendo la quilla, la auténtica columna vertebral del buque. Incapaz de soportar su propio peso, el barco se quiebra por la mitad de forma catastrófica e irreversible.

Más allá de la proeza de ingeniería naval y la magnitud de la tragedia humana, la destrucción de la 'IRIS Dena' envía un mensaje geopolítico ineludible.

Washington ha demostrado que está dispuesto a utilizar su arsenal submarino más devastador en mar abierto, cruzando una línea roja que había permanecido intacta durante más de ocho décadas.