Ni los vetos ni embargos ni listas negras han detenido a Huawei. La compañía china ha vivido un primer año lleno de dificultados y viviendo uno de los 'culebrones' tecnológicos más relevantes de los últimos tiempos.

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Precisamente, la semana pasada Huawei recibió un nuevo varapalo con la extensión de un año más del veto por parte del Gobierno de Trump. Sin embargo, en esta ocasión el golpe podría ser más doloroso porque la estocada puede aceptar directamente al desarrollo de sus chips dejando así los procesadores de las sus próximos móviles en el aire. 

Sin embargo, desde el mismo momento en el que Trump anunció que el gigante chino pasaba a la lista negra y no podía usar las apps de Google, Huawei readaptó su rumbo pero mantuvo su dirección: ser la reina del 5G y la telefonía móvil.

Ren Zhengfei, fundador de Huawei en 1987 y exmilitar, no pierde la oportunidad para comparar a su empresa con un avión de guerra al que le llegan proyectiles desde todos los flancos. Y lo hace con un modelo muy concreto: el Ilyushin Il-2. Uno de los primeros cazas que la Unión Soviética forjó y que tantas alegrías dio a su ejército durante la Segunda Guerra Mundial.

Cada bala lanzada desde La Casa Blanca es un agujero en el fuselaje de un maltrecho avión que lucha día a día por mantener un vuelo estable sin perder altura. Así, igual que los Ilyushin Il-2 agujereados que siempre volvían a casa, Huawei ve en este icónico avión un ejemplo para seguir volando y alcanzar su objetivo. Pero, cómo era este icono que fue clave para el Ejército Rojo.

Héroe se hace, no se nace

Si seguimos con la comparación entre el caza soviético y Huawei, bastaría un golpe certero en el motor o tanque de combustible. En caso de la tecnológica podría ser perfectamente el despliegue de las infraestructuras 5G en todo el mundo. Por el momento, ese proyectil no ha alcanzado a Huawei que va capeando el temporal igual que un Ilyushin Il-2 esquivando y asumiendo la metralla.

Ilyushin Il-2 Weslam123 Omicrono

En la imagen que la propia Huawei emplea de forma oficial para ilustrar la comparativa y que encabeza este artículo podemos leer: "Durante la Segunda Guerra Mundial, el famoso Il-2 siguió volando incluso después de ser acribillado por proyectiles antiaéreos y fuego de ametralladoras desde otros aviones".

Como protagonista tenemos a un Il-2 con varios agujeros importantes en los planos, en el fuselaje e incluso en los timones de cola. Un auténtico queso gruyere que sigue dando guerra y que "aunque malherido, finalmente regresó a casa", reza la última frase del eslogan.

Huawei Omicrono

En varias entrevistas, Ren Zhengfei, ha declarado: "Somos como un avión Il-2 acribillado a balazos durante la Segunda Guerra Mundial. Nos preparamos para proteger solamente nuestras partes centrales, como nuestro tanque de combustible. No nos preparamos para proteger las partes no centrales".

En otra aseguró que "me topé con esta foto cuando estaba navegando en Wukong.com una noche. El sitio web dice que este avión logró llegar a casa. Sentí que era como nosotros, estamos acribillados con balas de Estados Unidos".

Ilyushin Il-2 Articseahorse Omicrono

La imagen, que no hemos podido distinguir si se trata de una instantánea real o se trata de una reconstrucción, es una auténtica declaración de intenciones que a buen seguro han recogido en Estados Unidos. Si nos fijamos bien, además de estar el avión agujereado, el artillero sigue apuntando con la ametralladora.

El avión esencial de Stalin

Tras la primera aproximación a la aviación militar en la Primera Guerra Mundial, los años 30 fue una década de evolución y revolución en el sector aéreo. Se produjo un avance muy importante con aviones mucho más capaces a la vez que se fue abandonando la madera a favor de metales mucho más resistentes en batalla.

De esa vuelta de tuerca nació el Ilyushin Il-2 como avión de 'cabecera' para el dictador soviético Stalin en la Segunda Guerra Mundial. El Shturmovik (literalmente "avión de ataque", en ruso") jugó un papel fundamental en la lucha contra la invasión Nazi de la Unión Soviética.

Su valía en el campo de batalla, gracias en gran parte a la resistencia, sirvió para que Stalin priorizara al máximo la producción de la aeronave llegando a construir 36.000 unidades. Según recoge el Smithsonian National Air and Space Museum, el Ilyushin Il-2 fue el avión más construido de la Segunda Guerra Mundial y aún a día de hoy es el segundo de la historia, tan solo superado por la avioneta Cessna 172.

En cuanto a especificaciones, no era ni mucho menos el caza más avanzado de la época. Tenía una velocidad máxima de 414 kilómetros por hora, 720 kilómetros de autonomía y un techo de servicio (altitud de vuelo máxima) de 5.500 metros. En el apartado de armamento sí iba mejor equipado gracias en parte al artillero situado en la parte de atrás de la cabina. Además de las ametralladoras, podía albergar en su bodega hasta 600 kilogramos de bombas.

Detalle de la cabina Il-2 Marko M Omicrono

La resistencia extraordinaria a los impactos de artillería hizo que consiguiera el sobrenombre alemán Betonflugzeug (avión de hormigón, en la traducción literal al español). Una vez en tierra con el avión lleno de agujeros, el personal de mantenimiento podía 'remendar' el avión estampando parches de metal en la propia base.

Uno de los grandes puntos a favor de la nave fue la facilidad de reparación, clave en la contienda, especialmente cuando las bases aéreas se encontraban alejadas de talleres con maquinaria específica. Acaso es este ¿otro guiño más de Huawei a Estados Unidos?