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Prueba ASUS ZenScreen Touch: ¿tiene sentido una pantalla portátil?

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¿Cuántas veces has visto una película en tu móvil y has deseado que la pantalla fuese más grande? ¿En cuántas ocasiones has deseado tener una segunda pantalla en tu portátil? ¿Cuántas veces has querido mostrar algo a un grupo de gente pero sólo lo tenías en tu móvil? Sí, son momentos puntuales y situaciones que tal vez no se dan a diario, pero en Asus creen que deberían tener solución.

Así nace la ZenScreen Touch, cuya última versión se presentó hace pocos meses en el Computex 2019, despertando gran curiosidad. El concepto de "pantalla portátil", que podemos llevar encima para disfrutar al instante de una interfaz más grande, suena extraño, pero ¿es tan práctico como parece?

Gracias a Asus, hemos podido probar esta pantalla portátil y descubrirlo por nuestra cuenta. Y lo que nos hemos encontrado es un producto muy práctico en algunas situaciones, pero ¿lo suficiente?

Características de la Asus ZenScreen Touch MB16AMT

Pantalla
Tamaño - 15,6 pulgadas
Táctil - Sí, multi-toque de 10 puntos.
Dimensiones - 359,7 x 227,4 x 9,0 mm.
Peso - 0,9 kg.
Panel
Tipo - IPS
Resolución - 1920 x 1080 píxeles.
Brillo - 250 cd/m2 (máximo).
Contraste - 700:1
Modos
Modos de imagen predeterminados - sRGB, Paisaje, Cine, Estándar, Noche, Juego, Lectura,
Modos Quickfit -
Modo GamePlus - Mirilla y temporizador.
Modo de luz azul baja.
Sonido
Altavoces - Sí, 2.
Potencia - 1W cada uno.
Conectividad
1 USB Type-C.
1 Micro HDMI.
Batería
7800 mAh de polímero-litio.
Duración - 4 horas a 250 nits.
Accesorios
Cable USB-C a USB-C.
Cable USB-C a USB-A.
Lápiz táctil.

El concepto de "pantalla portátil"

Al sacar la ZenScreen de la caja, tuve una experiencia curiosa: por un instante, pensé que me habían enviado un ordenador portátil al que se le había caído la parte de abajo. Vale, eso dice mucho de mi estado mental, pero también de qué es este producto y lo que representa.

Porque al fin y al cabo, lo que sostienes en las mano es prácticamente la pantalla de un ordenador portátil. Tiene el mismo tamaño (15,6 pulgadas), con bordes muy similares a lo que solemos ver en el sector; incluso el diseño es muy similar al de algunos portátiles de la propia Asus.

Claro, que ahí es donde está la gracia: al no tener la parte de "ordenador", podemos usar esta pantalla para lo que nos plazca. Podemos conectarla a un móvil, a un ordenador, o incluso a un portátil.

Apostando todo por USB-C

Cuando enciendes la ZenScreen Touch... no pasa nada. Como cualquier otra pantalla, tienes que enchufarla a algo, por supuesto. Las posibilidades sólo están limitadas por las conexiones, una USB-C y otra micro HDMI, aunque con esas dos deberías tener suficientes para la mayoría de las situaciones.

En ese sentido, tal vez lo que más he echado en falta es una conexión inalámbrica. Por ejemplo, podría ser compatible con Chromecast o con AirPlay para reproducir nuestros vídeos sin necesidad de conectar el cable.

Si quieres conectar un iPhone, la situación es incluso más preocupante, ya que no tendrás más remedio que usar un adaptador de Lightning a HDMI, y de ahí usar un cable a micro HDMI. Sí, eso es más culpa de Apple que de Asus, pero es algo a tener en cuenta si te planteas comprarte una pantalla como esta.

Aunque tal vez el detalle más molesto en lo que respecta a las conexiones es su localización. El puerto USB-C está demasiado cerca de la esquina inferior izquierda, y en más de una ocasión he tenido miedo de romper el cable o la conexión por un golpe mal dado.

La falta de un puerto jack de audio es completamente injustificable; que tenga altavoces es algo que se agradece, pero la verdad es que no son muy buenos y sólo los usarás si es absolutamente necesario.

Lo peor de esta pantalla no es culpa de Asus

Una vez conectado el cable, la pantalla se enciende... y ya está. Sí, es una pantalla. Y como con todas, la experiencia que obtienes depende tanto del dispositivo como de la propia pantalla. Por ejemplo, conectar tu móvil y ver películas o disfrutar de juegos en una pantalla más grande suena muy bien, pero no todos los smartphones con USB-C del mercado son capaces de eso.

Incluso si pueden enviar vídeo por la conexión USB-C, puede que te encuentres con algunos impedimentos. Por ejemplo, al conectarlo con un Samsung Galaxy, primero el móvil iniciaba la interfaz Dex, diseñada para parecerse a la de un ordenador.

El problema es que Dex está pensada para ser usada con un teclado y ratón; hasta el punto de no mostrar el teclado en pantalla por defecto. Es posible hacer que se muestre la misma interfaz del móvil, pero por algún motivo no conseguí que la ZenScreen mostrase el vídeo en vertical.

Este es un caso particular, por supuesto, pero es un indicativo de que Asus podría ofrecer la mejor pantalla del mundo, que no serviría de mucho sin un software a la altura. Si usas la ZenScreen como una segunda pantalla en un portátil Windows, por ejemplo, no deberías tener muchos problemas. En cambio, otros ecosistemas no están tan bien adaptados a esa situación.

Calidad de imagen y opciones

Una vez que hemos superado estos obstáculos, ¿cómo se ve la ZenScreen Touch? Pues, en una palabra, "decente", pero de ninguna manera "espectacular". Para empezar, la resolución 1080p es suficiente para las 15,6 pulgadas que tiene; pero es muy inferior a la que tienen la mayoría de dispositivos que conectarás a ella. Así que se pueden dar casos en los que ganes tamaño de pantalla pero pierdas resolución, por ejemplo, con cualquier smartphone en condiciones.

Tal vez el salto a las 4K hubiera sido lo correcto de parte de Asus; eso hubiera convertido esta pantalla en una seria alternativa para ver películas con nuestro móvil, por ejemplo. También hubiera ayudado a la hora de mostrar esquemas o documentos, mostrando las letras con más nitidez.

Los colores también son simplemente correctos, tal vez algo apagados pero no llega a ser un verdadero problema. Lo que sí me hubiera gustado ver es algo más de brillo y contraste, algo que notarás especialmente si intentas usar la pantalla en el exterior.

Las opciones disponibles son las típicas de los monitores de Asus, incluyendo los diferentes modos. Cambiar entre uno y otro es más cuestión de gustos que otra cosa. Además, también incluye modos para juegos, aunque se limitan a añadidos como mirillas.

¿Demasiado grande para su propio bien?

Con sus 15,6 pulgadas, la Asus ZenScreen Touch es mucho más grande que la mayoría de smartphones, y por lo tanto es un salto que se nota y se agradece. Sin embargo, eso también supone que su ergonomía no es la mejor. Coger la pantalla con las manos es trabajoso debido a su tamaño y a su peso.

Por eso ha sido buena idea de parte de Asus incluir una funda que también hace las veces de soporte; podemos colocarlo de diferentes maneras, dependiendo de si queremos la pantalla en vertical u horizontal.

Además, como es táctil (multi-toque de 10 puntos), podemos controlar el dispositivo que hayamos conectado con los dedos; por eso es chocante que no podamos hacer lo mismo con la configuración de la pantalla, que sólo puede ser controlada con una cruceta, y además una tan pobre: cambiar cualquier opción es un proceso más molesto de lo que debería.

Una pantalla ideal... para unas funciones muy concretas

La ZenScreen Touch es una pantalla que no destaca en muchos apartados, y tal vez puede parecer que es una oportunidad perdida. Si fuese 4K, por ejemplo, sería mejor para mostrar contenido. Si tuviese un tamaño diferente, o fuese más fina y ligera, podría ser más fácil llevarla encima. Si tuviese jack de audio no tendrías que soportar los altavoces. Con esta pantalla, todo es "si tuviese esto..." "si tuviese aquello...".

El precio es otro aspecto mejorable, por decirlo de manera suave. En estos momentos es posible encontrar este modelo en sitios como Amazon por unos 400 €. La propia Asus ofrece portátiles con una pantalla de características muy similares por apenas 100 € más, así que parece un precio difícil de justificar.

Pero, sinceramente, creo que esos no son los verdaderos problemas de esta pantalla.

Una pregunta ha rondado mi mente durante todos estos días que he podido probar la ZenScreen Touch, y esa es: ¿Para quién es este producto?

Empecé este artículo detallando las situaciones en las que un producto como este podría ser útil. El problema... es que no se me ocurren muchas más; ni a mi, ni al departamento de marketing de Asus. No puedo imaginar muchas ocasiones en las que alguien realmente necesitase una pantalla adicional; peor aún, imagino aún menos ocasiones en las que alguien querría llevar la pantalla encima sólo para esas situaciones.

Si ya llevas un portátil encima, es cierto que esta pantalla es un pequeño añadido, y con menos de 1 kg de peso, probablemente ni notarás que la llevas. En ese sentido, si realmente necesitas una segunda pantalla para tu portátil para un uso concreto, hay pocas opciones mejores que esta, y como mínimo, es recomendable que la tengas en cuenta. Pero si sólo crees que es una buena idea, y no tienes pensado un uso concreto, el precio y algunas características clave hacen difícil la recomendación.